domingo, septiembre 28

¿A dónde vamos?

No puedo cambiar lo que siento, ni lo que nos pasa. No puedo vivir otra vida, ni regresar el tiempo. No puedo pedir que dejemos de ser lo que somos. Y como eres, así te quiero, aunque eso signifique una insalvable distancia. Quizás por primera vez acepto que puedo perder algo sin tanto dolor…

Nos movemos en direcciones distintas, pero continúas siendo la persona en quien reconozco mis sueños. Y me dejas pensando, y me retas con esa sonrisa en tu rostro… y dejo de preocuparme por lo que pasará, porque te importa mi vida, y lo que realmente soy, porque a pesar de todo llevo conmigo algo de lo que somos juntos.

Creo en ti, creo que puedes cambiar al mundo, y si algún día me necesitas estaré ahí, porque quizás buscamos exactamente lo mismo…


Try
Nelly Furtado

All I know
Is everything is not as it's sold
But the more grow the less I know
And I have lived so many lives
Though I'm not old
And the more I see, the less I grow
The fewer the seeds the more I sow
***
Then I see you standing there
Wanting more from me
And all I can do is try
Then I see you standing there
Wanting more from me
And all I can do is try
***
I wish I hadn't seen all of the realness
And all the real people are really not real at all
The more I learn, the more I learn
The more I cry, the more I cry
As I say goodbye to the way of life
I thought I had designed for me
***
Then I see you standing there
Wanting more from me
And all I can do is try
Then I see you standing there
I'm all I'll ever be
But all I can do is try
Try
***
All of the moments that already passed
We'll try to go back and make them last
All of the things we want each other to be
We never will be
We never will be
And that's wonderful, and that's life
And that's you, baby
This is me, baby
And we are, we are, we are, we are
Free In our love
We are free in our love

sábado, agosto 9

Mal-Estar

Me da igual mojarme cuando llueve, a lo más podría pescar una gripa, como aquella última en que me sangró la nariz, se me congestionó el pecho y lloré a mares… A veces me da igual porque la calle está llena de gente que corre de un lado a otro, encogiéndose de hombros o riendo con resignación… También ocurre que a veces me da igual porque hay buena compañía de regreso del trabajo, o porque tengo tiempo para pensar… y para sentir que estoy viva.

¿Cómo sabe uno que está vivo? Acaso porque siente los apretujones en el metro o la frustración de un retardo en el récord perfecto de la semana… Acaso porque estar vivo es diferente de estar muerto, en una caja con tierra encima… ¿Cómo sabe uno que está vivo? Acaso porque respira y siente un dolor punzante en el pecho cuando lo invade el miedo al verse a sí mismo como un desconocido… Cuando de noche no se concilia el sueño por saberse solo y vulnerable.

Y cuando me dices que no te importa lo que siento no me extraña… y cuando dices que todo da igual, que todo es pasajero, me dejas con un enorme vacío que comienza a serme familiar. Y con el caos en mi cabeza te doy mil veces la contraria, y salgo corriendo, y me exijo evitar pensar en ti… ¿Cómo sé yo que estoy viva? Porque hoy todo me duele, porque no me siento “normal”, porque no acabo de librar la batalla contra mis temores… lo sé porque se me humedecen los ojos, porque me tiemblan las manos…

Pedir ser la misma sería, en parte, pedirle al tiempo que volviera… que regresara a cuando era yo menos conciente y más feliz. Sé que estoy viva porque alguien junto a mí está muriendo, porque soy la contraparte de una historia que comienza a llegar a su fin… porque a diario abro los ojos y respiro. Y sonrío, y sobrellevo el cansancio en espera de que “todo pase” y un día deje de sentirme tan patéticamente egoísta… esta no soy yo.

Tú estás muriendo y yo pienso en que ya no puedo más… Tú estás muriendo y yo pienso en que me duele… Tú estás muriendo y yo pienso en que esta incertidumbre es injusta… conmigo. Y donde estaban todos quizás queda una persona, o dos; es demasiado pronto para descubrir lo duro que es “vivir”... es demasiado pronto para conocerme tanto, hasta el hastío. Quiero estar… ahora… por mí… para ti… para los que amo… quiero creer, me aferro todos los días… necesito “hacerlo bien”...

lunes, agosto 4

Para poder continuar

De nuevo a las andadas de los hospitales y haciendo corajes… Hace unos días internaron a mi abuela por una severa crisis de vómito y deshidratación. Dentro de lo que cabe no fue tan grave; lo grave son todas aquellas escenas que uno contempla como parte de un público involuntario producto de la coincidencia.

Un hombre de semblante bastante acabado llegó acompañado de quien, a mi parecer, era su mujer. No podía ni sostenerse en pie, así que ella lo ayudó a sentarse en una silla que estaba cerca de la entrada al área en la que se interna a los pacientes con urgencias médicas. Y de repente llegó aquella enooooorme mujer: la guardia.

[Me pregunto si con tantos kilos encima esa “señora” sería capaz de detener a alguien antes de que un paro cardiaco la matara.] El caso es que en cuanto llegó le dijo al hombre enfermo que no podía estar sentado ahí, ante lo cual la acompañante hizo un último intento: “¿puedo tomar la silla y ponerla en otro lugar?”, la enooooorme mujer contestó con una prepotente negativa al tiempo que tomaba su tolete y se lo colgaba en la cintura con gesto de matrona.

Desde ese instante la odié… pero, como nunca es suficiente, más tarde pude odiarla infinitamente, hasta casi sentir las mismas náuseas que mi abuela. A los dos minutos fui testigo de cómo la muy desgraciada aposentaba sus nalgas en la silla: así es, la misma silla que le había negado a un paciente con cáncer y una urgencia clínica.

¿Falta de criterio?, ¿falta de educación?, ¿asunto ético-filosófico o de educación cívica? ¡Vale madres! No quise reflexionar sesudamente, a lo más me pregunté por qué algunos individuos de nuestra sociedad actúan de forma tan animal. ¿No se supone que hay algo inherente en nuestra esencia que nos hace “seres humanos”?

Ni todas mis miradas de odio fueron suficientes, le hubiera dicho algo, cualquier cosa, de no ser porque mi estado de ánimo no era el propicio para dar pelea y ganarla dignamente. Sin sonar “mocha”, Dios quiera que nunca esté en una situación similar, cargando no sólo con el dolor físico, sino con el infinito sufrimiento espiritual.

Al área de urgencias de la especialidad de oncología acuden personas desahuciadas en su mayoría, hombres y mujeres de distintas edades, demacrados, sin cabello y, en muchos de los casos, postrados en una silla de ruedas. Es una prueba para cualquiera que lo presencia, es una prueba que lleva a reflexionar acerca de la fragilidad de nuestra existencia.

Y no es mi intención jugar el papel de “agente sensibilizador” sino simplemente exponer la profunda indignación que me embarga al observar la indiferencia y el cínico abuso. Nada podrá aminorar el dolor, pero quizás un gesto de empatía le ayude a quien padece una enfermedad tan devastadora como el cáncer a seguir adelante en su lucha por continuar con vida.

martes, julio 29

Intrascendente

No soy de inmenso atractivo y, pese a mis perfumados intentos, no puedes decir que soy “linda”. No soy activista, ni libertadora social; no abandero más causa que compartir lo que tengo y lo que hago con el mundo. No soy buena para memorizar y a veces se me escapa la frase precisa… No soy llevadera, se lo atribuyo a mi carácter inestable.

No soy el tipo de mujer que provoca, quizás tampoco el tipo de señorita presumible… y cuando no tengo nada bueno que decir, simplemente me callo. No soy cerebral, ni demasiado sociable; mi vida se reduce a una absurda pasión por aferrarme a todo lo bueno que voy encontrando a mi paso.

No hay en mí agresividad, la sustituye una infinita cursilería. No hago ejercicios mentales, de esos complicadísimos. No tengo pretextos cuando sabes que estoy aquí, a veces no sé negarme. No soy sincera cuando me digo que tengo el control en la palma de mi mano. Con frecuencia no soy lo que otros esperan.

No soy buena amiga, mucho menos cuando me da por pensar demasiado… No soy honesta cuando digo que comprendo todo, cuando hago de cuenta que no pasa nada. No soy buena, al menos no aquí, no en esta situación… No soy correcta en las despedidas, no cuando me ahorro el drama de mi novela.

No sé acatar órdenes… se me van los dedos… No me juzgues, aunque prometí no hacerlo: escribir. No sientas culpa al percatarte de todo lo que no soy… lo que no seré. No intentes comprenderlo, no pierdas el tiempo con suposiciones, pero tampoco me pienses “emocional” y absurda con la justificación de que soy mujer.

No soy misericordiosa con mi imagen pública, no me contengo… hace tiempo que no llega a mí el equilibrio convencional. No soy fanática de las casualidades, soy el tipo de persona que genera sus designios. No soy “simpática” siempre, ni sonrío siempre, ni guardo las formas siempre… No soy así, aunque muchas veces no sea bueno para mí.

lunes, julio 28

Lo que no fue

Te acordaste de la película que yo ya había olvidado y a mi mente vinieron algunos recuerdos. De pronto estaba contigo en el cine, de nuevo, como las otras veces, pero sin tanto amor en mi pecho… sin las enormes ganas de tener mi cabeza en tu hombro y tomar tu mano. Reímos mucho, como si en ello nos estuviéramos reconociendo.

Me miraste a los ojos un par de veces y yo sólo sonreí. Tonto… te quise mucho; fueron años tan intensos que la relación acabó por desgastarse. En aquel tiempo jamás llamaste cuando yo lo necesitaba, en aquel tiempo soñaba despierta contigo cuando tú comenzabas a soñar con alguien más. Hoy ya no somos los mismos.

Hay un poco más de dinero y menos tiempo… hay una sincera disculpa y una profunda nostalgia por lo que pudo pasar y no pasó. Éramos los mejores amigos… fuimos varias veces al cine, a un par de museos, a las tiendas de discos… aquella vez, con el pretexto de una fiesta, nos sorprendió la madrugada sentados en un parque haciendo nada.

Hablaste mucho de ella… le gustan los vestidos y las “películas de niñas”… se entienden. Hablé poco de él, no estoy en las mismas circunstancias; mucho menos quise ser patética e inventarme un tórrido romance. “La vida ahora y el futuro”… dijiste que no piensas casarte, pero sé que quizás en algún tiempo compre un bonito traje sastre para el acontecimiento.

Nos conocimos en un concierto de Hummersqueal… nos gustaba la música de Thermo… Yo quería cantar en una banda de emo-punk y el día en que me despedí de ti sonaba en mi cabeza Será por ti de Belanova… Aún escucho de vez en cuando a los Ataris: “No body on the road/No body on the beach…”; fuiste mi chico del verano de 2005 y yo la chica que nunca pudo escribirle la letra a tu canción.

Todo murió de una sobredosis, como Heat Ledger (“el putito de las montañas”, como tú lo llamas)… Quizás vayamos a ver Batman, el caballero de la noche. Y pensar que la primera parte de la saga (Batman inicia), esa película que ya había olvidado, la vimos en un cine barato de Viaducto, el cual ahora es propiedad de la Iglesia Universal…

miércoles, julio 9

Revuelto

“Me gustas cuando callas”… en ocasiones es mejor callar. Me levanto, me baño, me visto de prisa, le hago la parada al microbús, subo al metro… Y no entiendo, no quiero pensar… Algo de trabajo… corregir, corregir… El libro; lo compré en Gandhi, me atendió un chico agradable… Tus prohibiciones sin sentido, el mensaje entre líneas, la fotografía… insensibilidad involuntaria.

Te quiero… no te quiero… Evocación… ¿quieres ir al cine? A veces me acuerdo de ti, de tu mano en mi mano y tu rodilla junto a la mía… ¿Sabes cómo me siento? Si no llamo no llamas, no pienso llamar… Ingiero un poco de gelatina, me sacaron una muela… Borré un número telefónico. No sabes quién soy.

Me duele el pecho y lo que hay dentro, dicen que es el corazón… No te escucho, te leo… siempre te leo. “Don cry for me Evangeline…”, lloro porque no quiero perderte… no entiendo qué es la muerte… “para siempre, jamás”, para la eternidad… ¿Y cuando mis ojos no vuelvan a verte?, yo nunca te voy a olvidar.

Tomo mi bolso de piel marrón, los zapatos de tacón no los uso porque me cansan… de los sauces ya cayeron las hojas. Comemos pastel, el tumor crece, le tienes miedo al dolor. Llueve y yo pienso en lo feliz que he sido, a pesar de todo, porque “todo” es lo que soy… “Don’t cry for me Evalgeline... Please don’t you cry…”

domingo, junio 15

Helado y cosas que pasan

El otro día tenía antojo de helado de chongos zamoranos, así que me detuve en la heladería que está cerca del metro Camarones. Hice mi pedido y la chica del mostrador comenzó a llorar… no la escuché bien, sólo entendí que la acababan de asaltar.

Me quedé callada, creo que mi despiste me llevó a no comprender la situación. Después me preguntó si quería cono o vaso… y mientras servía sus lágrimas se volvieron lagrimones. De nuevo callé, pero esta vez la miré a los ojos, como queriendo hacerle sentir que, si de algo le servía, podía contarme lo ocurrido.

Dijo que desde la esquina un tipo había estado vigilando el local. Cuando ya casi nadie transitaba por la calle entró, se acercó al mostrador y le pidió que le diera todo el dinero. Ella, confundida, le preguntó por qué habría de hacer tal cosa… sin más empacho el individuo le mostró la pistola que llevaba a la cintura, por dentro del pantalón.

250 pesos, no más… 250 pesos por tremendo susto… 250 pesos y él quería más… y la amenazaba, y le advertía que no fuera a gritar. Tomó el dinero y le pidió que no volteara, que ni se le ocurriera llamar a alguien… No corrió, sólo se fue de prisa, mientras ella se soltaba a llorar… “¿Y el susto quién te lo quita?, ¿quién te quita el miedo?”.

Después del relato mi helado estaba derretido… y ella un poco más tranquila. Juro que no fue protocolo social, pero le pregunté si podía ayudarla en algo; me dijo que no, que el dueño del local venía en camino. También me dijo que era su último día, que no volvería, que no quería volver a estar sola en la heladería…

Y pese a que el helado siempre me trae recuerdos agradables, ahora, de vez en cuando, y extrañamente, me da un poco de tristeza cuando lo pruebo… y cuando miro hacia el interior del local y me doy cuenta de que la chica, en verdad, no regresó.

martes, mayo 27

Vive Latino '08... memorias gráficas

Vive... la gente



Black Rebel Motorcicle Club (BRMCC, pues)



Juntarnos... ¿Para no hacer nada?
Babasónicos... emoción desbordada




"Estoy metido hasta adentro... vamos a salir juntos de esto"
Ventilader



Para muestra basta un graffiti



El hijo "neopunk" que aún no tengo



Dildo (DLD), en conferencia de prensa



Martin Thulin, Fancy Free... ¡energía!

domingo, mayo 11

Lo que me callo

Como si no supieras lo que pienso de ti… como si no supieras que vivo aferrada a la absurda idea de que eres “diferente”. Y cada que puedes me lo haces saber: jamás has creído en el amor. Me pregunto si vale la pena perseguirte incesantemente con tal de obtener a cambio la mejor conversación de la semana. No sé lo que siento.

Como si no se me notara… risita idiota y nerviosa. Y busco un mensaje entre líneas, y cuando no lo encuentro a veces me lo invento… igualito como me invento que tú y yo juntos somos perfectos. Y pienso en tu actitud retadora, cuando pretendes obtener respuestas complicadas… no te das cuenta de que soy extremadamente “normal”.

Como si no fuera yo la máxima representante del autoengaño… me da por preguntarme qué tanto hay de cierto cuando agradeces la compañía o las llamadas telefónicas. Me mata tanto misterio. Y no estoy segura de arriesgarme, quizás sería mejor desaparecerme por algún tiempo, hasta que la nostalgia y las hormonas dejen de traicionarme.

Como si no existiera la posibilidad de que todo esto pare en el recuerdo… en la vieja e interminable lista de enamoramientos fallidos, construidos con falsas expectativas y emociones descontroladas. Si tan sólo este fuera un buen momento… Pero te desapareces, y me quedo pensando en ti… y quizás uno de estos días deje de buscarte.

martes, abril 1

No quiero pensar

Le tengo miedo a la muerte… creo que más a la de mi abuela que a la mía. Y no me gustan los hospitales, ni la sangre, ni las enfermeras, ni los médicos… Le tengo miedo al dolor… quizás también le tengo un poco de miedo a la vida. Y me sorprendo evadiendo verdades ineludibles, porque estoy aterrada y no tengo las respuestas: ¿qué ocurre cuando alguien muere?

Recuerdo que mi abuela me decía que no llorara por cosas que tenían solución, que mejor guardara un par de lágrimas para cuando ella muriera… y resulta que hoy nos dicen que ya no hay mucho que hacer… que va a morir. Y ya no puedo con esto… me pesa, me cansa. No soy la misma de antes, hay días en que no quisiera levantarme.

¿Y cuando lo “inevitable” suceda?, ¿qué pasará si no logro soportarlo? Siempre he sido débil de carácter, un poco cobarde… ¿se pueden hacer excepciones? Quiero, exijo, una esperanza, una sola; porque gradualmente he ido de la fe a la impotencia, porque ya no sé si valga la pena seguir creyendo… porque cuando me acuesto y cierro los ojos se me escapa el llanto.

No sé qué decirle a mi papá… no sé qué decirle a mis hermanos… no tengo una palabra reconfortante ni para mi propia persona. No sirvo, no ayudo… es como si de repente hubiera quedado vacía por dentro. Esto no se arregla con una frase inteligente, ni con un detalle atinado, ni con un burdo intento por guardar la calma… Esto no se arregla… para algo así no hay solución.

domingo, marzo 9

¿Quién quiere estudiar filosofía en la UNAM?


Qué perspectivas profesionales tiene un joven que estudie en la Facultad de Filosofía y Letras o en la de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM? ¿Podría ser contratado en empresas como Unilever, Nokia, Sony o Cemex? ¿Querría? ¿Está preparado para agregar valor económico o para generar empleos?

Durante la única conferencia que dicté en uno de los auditorios de la UNAM, años atrás, recuerdo que los estudiantes me escuchaban con cara de no entiendo nada, como si les estuviera hablando de otro planeta. Yo les hablaba de liderazgo empresarial, y les puse ejemplos de Bimbo o Sabritas. Yo he dado clases por años, y no tengo problema para comunicarme en un lenguaje claro con quien no domina la materia de negocios. El problema estaba del otro lado.

Los numerosos ejemplos de estudiantes de esas facultades, empezando por El Mosh y aderezado esta semana por Lucía Andrea Morett Álvarez —la estudiante mexicana herida en el campamento de las FARC en Ecuador—, deberían merecernos reflexiones serias sobre los programas académicos, las habilidades conceptuales y —en todo caso—, el adoctrinamiento de que son sujetos algunos jóvenes en esas aulas.

Ojo. El problema no está en la disciplina, pues hay exitosos egresados de licenciaturas afines que se emplean en agencias de investigación de mercados o que se insertan en procesos creativos en corporaciones que gustan de nutrirse de talento diverso, multiplicando las posibilidades que les brindan los egresados de las facultades de negocios o economía.

No. El problema está en la intención profesional con la que egresan varios jóvenes de esas facultades. Quieren romper el mundo, no construirlo. Uno, que está en el mundo de los negocios, se puede topar con un dentista transformado en publirrelacionsta teniendo éxito, prosperando, aunque no fue en lo que originalmente estudió. Pero no es común hallar un filósofo de la UNAM inserto en el mundo de los negocios. ¿Por qué será?

En Estados Unidos es numeroso el grupo de filósofos o egresados de escuelas de arte que luego estudian un MBA. ¿Su propósito? Hacer negocios. Prosperar. Aquí, sin embargo, los exportamos a los campamentos guerrilleros latinoamericanos. ¿Por qué es ese su destino?


*** Lo que acabamos de leer es la columna Cubículo estratégico, de Carlos Mota del jueves 6 de marzo (información que mi amigo Gade tuvo a bien compartir conmigo). Ante lo cual, la China, como egresada de la UNAM, hace uso de su derecho de réplica, al menos en su pequeño y extraño espacio:


Señor Mota (porque de periodista, al menos en esta columna, no tiene nada), para empezar, le agradecería que fuera más específico con sus datos: ¿de qué conferencia habla?, ¿en qué año la “dictó”?, ¿en qué facultad?, ¿en qué auditorio?... porque así nada más como una anécdota de su vida, pues mejor debería comenzar con un “querido diario”.

Contrario a lo que usted expresa, creo que sí tiene problemas para comunicarse, y no me refiero a “dominar la materia de negocios”, sino a establecer con claridad sus ideas con base en argumentos coherentes y concisos. En resumen, usted escribió su artículo con el hígado y eso no tiene nada de asertivo. Por lo que entiendo de su “sesudo” análisis, ahora resulta que a usted, pobre víctima, nunca lo comprendieron, y que “el problema es de los otros”, qué curioso.

Ahora bien, ¿los demás ejemplos (que no son ni el Mosh ni Lucía Andrea Morett Álvarez), que opinión le merecen?; los grandes científicos, pensadores e investigadores que ha generado la UNAM… ¡Ah, que usted no los conoce! Dele gracias al cielo que no todos somos “empresarios” (según su concepción), porque, póngase a pensar, ¿cómo es que funcionaría este mundo?

Usted “cree” (como cuando va a misa) que los estudiantes de la UNAM vamos a la aulas para que nos “adoctrinen”… usted cree que, como en los tiempos de la teoría de la aguja hipodérmica, es posible “lavarle” el cerebro a un ser humano; es decir, usted desmerita nuestra capacidad de reflexión y de análisis… ¿con qué derecho?

Noto que para usted la disciplina equivale a emplearse en agencias de investigación o de mercado, o insertarse en “corporaciones”… de nuevo con su tendencia reduccionista. No especifica, no da ejemplos, con una frase lo dice todo. Correcto, es una columna, su columna, pero podría entregarle a sus lectores algo mejor, ¿no le parece?

“El problema está en la intención profesional con la que egresan varios jóvenes de esas facultades. Quieren romper el mundo, no construirlo”… Me presento: Mi nombre es Penélope Martínez Zepeda, tengo 24 años y llevo más de dos trabajando; he sido profesora adjunta, voluntaria en una asociación civil, jefa de un departamento de prensa, redactora publicitaria y correctora de estilo. Muchas de mis actividades las desempeño como profesionista independiente.

Quizás no soy, como usted lo expone, “una dentista transformada en publirrelacionista teniendo éxito”, pero estoy orgullosa de ejercer la profesión para la cual estudié y, a la vez, diversificar mis áreas de oportunidad laboral. Si es que usted aún no se ha encontrado con un filósofo inserto en el mundo de los negocios es quizás porque no ha tenido el gusto de conocerlo, o por muchísimas otras razones de las cuales no habla en su columna.

Es por gente como usted que la convivencia en nuestra sociedad se vuelve cada vez más complicada; es por gente como usted, que generaliza y que prejuzga. ¿Sabe?, he tenido la enriquecedora oportunidad de trabajar con egresados de la Ibero, del Tec, del ITAM, así como de otras universidades que, como la UNAM, son públicas; en asuntos de trabajo eso no tiene la menor importancia, sino los resultados.

Lamento decirle que el destino de los universitarios es otro. Lamento decirle que quienes estamos en la constante búsqueda de oportunidades tenemos el coraje suficiente para enfrentarnos a todos los obstáculos, incluido el mal uso que "analistas" como usted hacen de los medios de comunicación y la falta de responsabilidad y ética de quienes publican opiniones sin fundamentos como la suya.



Aleks Syntek

Lo perfecto

Al tropezar aprendí
Que al vivir es así
Un error para cambiar
O aceptar mi condición
***
No va conmigo lo perfecto
Pero intento lo correcto
Nadie nace conociendo lo ideal
Debes poner tu mano en fuego, y sabrás
Nadie puede sus defectos cambiar
Cuando no los ha logrado aceptar
***
Si estaba bien o esta mal
No lo puedo descifrar
Pero alcanzo a comprender
Cuando llego a lastimar
***
No va conmigo lo perfecto
Pero intento lo correcto
Nadie nace conociendo lo ideal
Debes poner tu mano en fuego, y sabrás
Nadie puede sus defectos cambiar
Cuando no los ha logrado aceptar
***
Cada cabeza es un mundo
Y cada mundo tan distinto
Cada destino diferente
Y diferente es la gente
Cada persona en un sentido
Cada sentido en un camino
Son mil caminos tan distintos
Tan distantes entre sí
***
Nadie nace conociendo lo ideal
Debes poner tu mano en fuego, y sabrás
Nadie puede sus defectos cambiar
Cuando no los ha logrado aceptar

domingo, febrero 24

No te vayas

La voz llamó de nuevo a Sebastián… Estaba mucho mejor… Llegó caminando y sus padres irradiaban felicidad. Un corazón estrujado, él es protagonista y ni siquiera conoce a quien escribe las líneas… Un nudo en la garganta… alegría compartida.

Mientras tanto, me aferro a que mi abuela ame la vida. Pocas veces me escucha. Recuerdo que mucho antes de la enfermedad ella ya había comenzado a perder la fe. Dicen que es la vejez… dicen que es el miedo a morir.

No hay un abuelo (nunca lo hubo), a veces creo que por eso se siente tan sola. No hay más lazos, porque cuando lo años pasan uno comprueba que son pocas las personas que nos acompañan, que comparten nuestros momentos más hermosos y nuestro dolor.

La miro ahí, en la cama, pensando en la forma más adecuada de alejarse del mundo. La miro ahí, desgastada… mitad por el cáncer y la anemia, mitad por la indiferencia. En pocos días iremos a su tercera transfusión sanguínea. A veces siento que la existencia se le escapa.

Me enojo y casi grito… mientras, Isabel, mi abuela, deja correr un par de lágrimas que ruedan por sus mejillas. Y siento culpa… una infinita culpa. También hay quienes dicen que transcurrida una vida es casi imposible que las personas cambien.

Los sollozos de los enfermos, el nauseabundo olor del cuarto séptico… ese reposet que de placentero no tienen nada… y la media luz… la luz tenue… Contengo el llanto mientras miro los delgados brazos de mi abuela llenos de agujas. A media noche ella comienza a hablarme, me pregunta cómo iré a trabajar así de desvelada…

Quisiera hacerla feliz mientras empujo su carro del supermercado, quisiera que acompañarla a sus citas médicas fuera garantía total de que va a mejorar, de que se va a poner bien. Quisiera que, por un minuto, pensara en que esto es difícil también para mí.

Es extraño, a veces olvido por completo la posibilidad de la muerte; en lugar de ello temo por su vida, por lo que viene. Temo que su desazón y cansancio se vuelvan eternos y que ante sus ojos no valga nada la oportunidad de volver a comenzar.

¿En qué momento la gente se va alejando? ¿En qué momento se vuelve tan irreconocible? Y es que a veces no comprendo lo que sucede… a veces siento que se me acaban las fuerzas… Y me quedo muda… Y mi abuela me mira… Y yo simplemente me digo “no hay que dejar de intentar”.



Don’t give up

Whitest Boy Alive

Give me a reason to stay constantly ignored
Give me an angle that I haven't tried before
A guarantee for being honestly compaired
You want to live when life is achingly unfair
***
Don't make a move you'll look ridiculous again
You share no interest but it's easy to pretend
Don't start the action it will turn against you soon
No one is going to follow and you'll stand there like a fool
***
You left the people when the people left you out
Back in the suburbs you're craving for the crowd
Only minded now with defeats of yesterday
The mantra spinning in your head will keep it raised
***
Give me a reason to stay constantly ignored (I don't think I can)
Give me an angle that I haven't tried before (Not from where I stand)
A guarantee for being honestly compaired (Could not be found)
You want to live when life is sakenly unfair (Stick around)
Don't give up
Don't give up
Don't give up

jueves, febrero 7

Tres años de aguante

Tres años de desquiciado cinismo, un anónimo empedernido y varios amigos: saldo totalmente a favor. ¡La China festeja un aniversario más de El Extraño Mundo de Penélope!

Aburrido, cursi, quizás impopular. Amado, odiado… pero jamás olvidado. Pobre víctima de mis estados mentales alterados y de mi bipolaridad. Lo mismo testigo de mis amores frustrados que de los acontecimientos más graciosos e inverosímiles.

Esta es quizás mi relación más duradera. El Blog no me reprocha mi recurrente verborrea, como tampoco reclama por mis largas ausencias; lo encuentro siempre en el mismo lugar, fiel y leal. Es el hijo con quien mantengo una relación bastante incestuosa, ja.

Sin duda hay quienes se equivocan, todos aquellos que buscan aquí un “comprometido ejercicio periodístico”. No es el caso. Este espacio es sencillo, común… accidental. Es emotivo y visceral… caprichoso.

Aquí escribo para no olvidar. Escribo para recordar que el tiempo no borra los recuerdos que me llenan y me hacen feliz; escribo para releer mis errores y para revivir las emociones que me sacuden todos los días… Mi Blog es mi Diario.

Y me sorprende saber que hay quienes llegan a sentirse identificados. Me alegra cuando alguien se toma unos minutos y, además de leer, deja un comentario. Me entusiasma la idea de poder “conectarme”, de algún modo, con alguien más.

Aquí satisfago mi afán exhibicionista… puede ser. Pero también hago extensivo un ejercicio de libertad, pues quien entra aquí decide, bajo su propio riesgo (¡cuánto peligro!, jajaja), si desea leer o no.

De nuevo, muchas gracias a todos por acompañarme y por formar parte de mis historias. Por hacerse presentes durante estos últimos tres años que, verdaderamente, han sido de muchos cambios en la vida de su servilleta.

Y para agasajarnos en una ocasión tan especial, les dejo como regalo este “bonito” video que me trae “hermosos recuerdos”. Que se agarre Jack Sparrow, porque un buen día se le aparecen los Fantasmas del Caribe.

***Más abajo la letra, por si alguien desea cantar***





Muchacha triste
Fantasmas del Caribe

Cuando la vi me enamoré,
Me enamoré como por vez primera.
Con ella sí mi amor sembré,
E iluminé con luz de primavera.
***
Era tan linda, más linda que una estrella,
Sus ojos bellos, mi corazón aún cautivan.
Hey, tú, muchacha triste,
Ven, dame un beso, eso (¡ah!).
***
Le quise hablar y me acerqué,
No sé porqué pero temblé al verla.
Pálida flor, me sonrió,
Mas su sonrisa era como una pena.
***
Era tan linda, más linda que una estrella,
Sus ojos bellos, mi corazón aún cautivan.
Hey, tú, muchacha triste,
Ven, dame un beso, eso.
***
Ayer pasé por su balcón,
Y la esperé como la vez primera,
Ayer me habló, me dio una flor,
Y supe que no volvería a verla.
***
Era tan linda, más linda que una estrella,
Sus ojos bellos, mi corazón aún cautivan.
Hey, tú, muchacha triste,
Ven, dame un beso, eso (¡ah!).

domingo, enero 13

Re_Inicio

Suena a voces… a voces mezcladas con silencios largos. Suena a sollozos, a murmullos. Suena a burocracia, de esa que pregunta nombres, domicilios, números telefónicos… Suena a desesperación y tristeza: “usted tiene cáncer”… suena a esperanza: “está aquí para recibir su tratamiento”.

Y el frío que cala hasta los huesos acompaña la espera. Huele a alcohol mezclado con desinfectante… huele a enfermedad… a hospital sumergido en café express. Todos saben su destino, al menos parte de él, porque las “especialidades” marcan no sólo el expediente, sino la vida.

Oncología: preconsulta, orientación al derechohabiente, laboratorio, rayos X, ginecología, mama, cabeza y cuello, hematología, tumores mixtos, jefatura de piso, área de radiación… anuncios comerciales de “nuevos tratamientos” de quimioterapia suministrada por vía oral.

Consultorio 1, 2, 3, 4… Puertas que se abren y se cierran. Un tumor, un tumor maligno… alteración de células que se reproducen descontroladamente. Diagnóstico: CACU (cáncer cérvico-uterino). “¿Cómo pudo pasar?... Dijeron que todo estaba en orden… Ocho meses atrás dijeron que se habían equivocado, que no era cáncer… y luego vinieron las hemorragias…”

Cabezas cubiertas con gorros y pañoletas… con pelucas. “Viejita, siéntate, ya casi nos toca”, minutos más tarde el hombre entra al consultorio. El nombre de Sebastián, lo gritan dos veces, luego aparece un niño de unos seis años… en silla de ruedas… y unos padres que no logran disimular la angustia en sus rostros.

¿Para qué pensar en la muerte? ¿Por qué buscar un culpable? No vale la pena cuestionar a Dios… Es, sencillamente, la lucha… aferrarse a vivir. Por eso quizás valga la pena el dolor, por seguir respirando, porque aún no termina, porque aún no es momento de dejar de existir…


sábado, diciembre 8

Al ANÓNIMO con cariño

¿Usted necesita quién lo quiera? ¡Está en el lugar correcto! Porque aquí no lo discriminamos… por muy psicópata que sea…

Usted… SÍ, USTED, ANÓNIMO, encontrará aquí un refugio para el hastío en el que lo tiene su existencia, para su frustración y falta de identidad. Porque usted… SÍ, USTED, ANÓNIMO, prefiere leerme a ver la tele, porque revisa mis escritos con detenimiento… incluso aquellos que tienen años de haber sido publicados.

Porque mientras yo ya viajé y ya cambié de trabajo, usted se dedica a seguir de cerca mi vida y a analizar mi personalidad. Porque es taaaaaan masoquista que regresa aquí, una y otra vez, para enviarme mensajes de los cuales, por falta de tiempo de su servidora, ni siquiera recibe respuesta.

Toda la gente famosa se enfrenta al desequilibrio mental de algún fan desquiciado, pero entiéndalo: ¡Soy una simple mortal! Así es, soy cursi, naca, mocha, trasnochada y aburrida… Pero en lo de soberbia usted se equivoca… si lo fuera, seguramente andaría por el mundo creyéndome con el derecho de “etiquetar” a las personas.

Y pues, nada, que soy normal. Y sí, sí soy gorda, de hecho el mundo lo sabe… odio el ejercicio y amo el frapuchino con rompope y las donas; debo pagar el precio, ¡que Dios me perdone! (recordemos que soy mocha). Y sí, sí soy enana, qué le voy a hacer, son los genes recesivos… para acabarla, no puedo usar tacones porque, además, ADEMÁS, padezco de pie plano.

Aprovechando… También tengo miopía astigmática, no sé si usted lo sepa, porque uso lentes de contacto. Soy re’ mala para las matemáticas, estuve a punto de reprobar en cuarto de prepa y en la primaria lloré una vez que una “compañerita” me dijo que mi papá era pobre… ¡Ah! y me chupo los dedos cuando como.

¡Lástima!, y yo que pensaba participar en la próxima edición del Fashion Week, lo bueno es que aún me queda mi trabajo, mi familia, mis amigos, la comida engordadora y lo bonito que se mira el cielo desde aquí abajo… Y cuando todo me falle, tengo a Dios, porque sí, sí creo en Dios, sin ninguna pena… ¡Viva la libertad de credo!

Usted… SÍ, USTED, ANÓNIMO, necesita terapia, pero una de las buenas… porque a través de mensajes de dos o tres líneas me es muy difícil llevar a cabo un diagnóstico. Pero lo primero, lo primerito, es que usted acepte que tiene un problema, es decir, que deje de avergonzarse de usted mismo… que sea capaz de asumirse con un nombre y un apellido, total, aquí, ya se lo dije, NO LO DISCRIMINAMOS.

En El Extraño Mundo de Penélope estamos para apoyarlo. Si en algo le ayuda, continúe leyéndome (ojalá estos menos de 150 capítulos que llevo le sean suficientes), continúe enviándome mensajes que, aunque no use el derecho de réplica, los tengo presentes… USTED NO ESTÁ SOLO… Ahora bien, si ya de plano el vacío existencial le pega fuerte, sólo fírmeme y envíe sus datos, que yo le invito un café pa’ ahogar las penas.

De cualquier manera, gracias por la publicidad gratuita e inmerecida… gracias por prestarse a ser mi tema del día de hoy. Usted… SÍ, USTED, ANÓNIMO, ahora forma parte de mi vida… porque me sigue, porque para usted soy importante, porque me dedica un poco de su valioso tiempo. Para usted esta “entrada”, con mucho cariño.

*** Por cierto, también aprovecho para agradecerle estos maravillosos seis meses (¡medio año!) de relación. Seis meses durante los cuales se ha preocupado por mí; gracias por llevarme en su mente y en su corazón ***



Why can’t we be friends
War

Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
***
I seen you 'round for a long long time
I really 'membered you when you drink my wine
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
***
I seen you walkin' down in Chinatown
I called you but you could not look around
***
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
***
I bring my money to the welfare line
I see you standing in it every time
***
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
***
The color of your skin don't matter to me
As long as we can live in harmony
***
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
***
I'd kinda like to be the President
so I can show you how your money's spent
***
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
***
Sometimes I don't speak too bright
but yet I know what I'm talking about
***
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
***
I know you're working for the CIA
they wouldn't have you in the Mafia
***
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?
Why can't we be friends?

sábado, octubre 27

¡Ay, dolor!

Me acosté boca arriba… Cuando miré aquello sentí un poco de miedo: ¿de verdad algo tan largo cabría en el pequeño orificio? Y es que, lejos de ayudar, el hecho de que estuviera húmedo resultaba aún más complicado.

-“No pasa nada. Te va a doler un poco, sólo eso. Sé que es molesto, pero es la única manera”.

Y mientras todo ocurría, casi en cámara lenta, yo no hacía más que abrir grande los ojos, intentando por todos los medios no hacer notoria mi enorme incomodidad, misma que poco a poco se tornaba en algo casi intolerable.

Sin importarle mucho comenzó a empujar, despacio, pero con algo de fuerza. Yo no hacía más que ponerme tensa y cerrar los puños, intentando soportar el dolor. Y cuando ya no pude más sucedió lo que tenía que suceder: una lágrima corrió por mi mejilla.

-¡Ay, nena, estás llorando!

Nunca olvidaré la sonrisita que acompañó aquella frase… En ese momento llegué a pensar que disfrutaba con mi sufrimiento.

Me levanté de prisa, debía seguir trabajando.

-“Bueno, pues será un poco molesto, pero si no te mueves mucho por un par de horas seguro que estarás mejor”.

Regresé a las labores, con los ojos llorosos y un dolor intenso. Casi 20 centímetros de gasa empapada con agua oxigenada y para colmo aquel tapón no me dejaba respirar bien. Mis compañeros de trabajo reían maliciosos: “Míralo por el lado positivo, al menos así ya no te sangrará la nariz”…


Pensando en esa chica
The Sacados

Otro dia más pensando en esa chica
Me razco la cabeza y no me pica
Estoy un poco tonto y todo lo pierdo
Y quedo con la gente y no me acuerdo
No puedo disfrutar montando en mi moto
Prefiero no salir... miro su foto
No puedo continuar en esa situación
Sé que se acelera... mi corazón
***
Tranquilo muchacho susurro en mi oreja
No es la primera chica que te deja
Te coje, te deja, te deja, te coje
Y puede hacer contigo lo que se le antonje
Por eso te deja, por eso te coje
Es como una goma que se estira y se encoje
Se estira y se encoje, se estira y se encoje
***
"Siempre estás pensando en mí, de tu mente no me puedo ir
Piensa en otra y dejame salir, ¡oh, no!"
"Siempre estás pensando en mí, de tu mente no me puedo ir
Piensa en otra y déjame salir, ¡oh, no!"
***
Otro tarde mas mirando la tele,
Me duele la cabeza mmm, ¡cómo me duele!
Y todos mis amigos me están tocando el pito
Me ven y me vocean: ¡eh, tortolito!
No puedo continuar consintiendo que se rían
Los chips de mi cerebro... se me averían
No me eh dado cuenta, no he disimulado
Ya lo saben todos, ¡estoy enamorado!
***
Tranquilo muchacho susurro en mi oreja
No es la primera chica que te deja
Te coje, te deja, de deja, te coje
Y puede hacer contigo lo que se le antonje
Por eso te deja, por eso te coje
Es como una goma que se estira y se encoje
Se estira y se encoje, se estira y se encoje
***
"Siempre estas pensando en mí, de tu mente no me puedo ir
Piensa en otra y déjame salir, ¡oh, no!"
"Siempre estás pensando en mí, de tu mente no me puedo ir
Piensa en otra y déjame salir, ¡oh no!"
***
Otra noche más esperando en su portal
Son más de las 12:00... no es normal
Seguro que con otro va a pasar la noche
Y yo mientras tanto me hielo en el coche
No puedo estar más tiempo pensando en ella
Trato de evadirme y vivo de botella.
***
Tranquilo muchacho susurro en mi oreja
No es la primera chica que te deja
Te coje, te deja, de deja, te coje
Y puede hacer contigo lo que se le antonje
Por eso te deja, por eso te coje
Es como una goma que se estira y se encoje.
***
"Siempre estás pensando en mí, de tu mente no me puedo ir
Piensa en otra y dejame salir, ¡oh no!"
"Siempre estas pensando en mí, de tu mente no me puedo ir
Piensa en otra y dejame salir, ¡oh, no!"
***
Tranquilo muchacho susurro en mi oreja
No es la primera chica que te deja
Te coje, te deja, te deja, te coje
Y puede hacer contigo lo que se le antoje
Por eso te deja, por eso te coje
Es como una goma que se estira y se encoje
Se estira y se encoje, se estira y se encoje
***
"Siempre estás pensando en mí, de tu mente no me puedo ir
Piensa en otra y dejame salir, ¡oh no!"
"Siempre estas pensando en mí, de tu mente no me puedo ir
Piensa en otra y déjame salir, ¡oh no!"
"Siempre estas pensando en mí, de tu mente no me puedo ir
Piensa en otra y déjame salir, ¡oh no!" (uuuuh aha aha aha)
"Siempre estás pensando en mí, de tu mente no me puedo ir
Piensa en otra y déjame salir, ¡oh, no!" (uuuuh aha aha aha)

domingo, octubre 14

Inadecuado estado de euforia

Te apuesto a que puedo adivinar tus pensamientos. Porque cuando pones esa cara de indiferencia en realidad te guardas toda la culpa y los remordimientos, y es que a veces te da por recordar todo aquello que “no fue”.

Te apuesto a que, muy en el fondo, quizás me odias. Porque a veces me da la sensación de que todos tus esfuerzos están encaminados hacia una discimulada venganza, y lo peor de todo es que nunca he sabido de qué me acusas, por qué soy tu culpable.

Te apuesto a que esto no tiene remedio. Porque no te das cuenta de que ya no siento lo mismo de ayer, porque no soportas la idea de que vivo bien sin ti… Tú decidiste y todo acabó, dijiste que podíamos ser amigos, pero no sabes nada de amistad.

Te apuesto a que con el tiempo te vas a acostumbrar. Porque te aferrarás a ella y ella a ti; porque yo no intentaba apaciguar soledades, sino querer… quererte. Y serás feliz, y quizás por fin te olvides de aquel pasado torpe e ingenuo, de cuando éramos tan dulcemente tontos.

Te apuesto a que no vale la pena. Porque comienzo a hartarme de ser “buena persona”. Me alejo sin cargos de conciencia; estar cerca de ti podría llegar a enfermarme, con frecuencia eres demasiado inverosímil, para mal.

Te apuesto a que con el tiempo se aprende. Porque ahora todo es más fácil de lo que creía. Te recordaré con indulgencia sana, pensaré que actúas “sin querer”… Haré de cuenta que no existe alevosía… Haré de cuenta que “no es nada personal”.

miércoles, octubre 10

Este año... 24

Faltan unos cuantos minutos para que termine mi cumpleaños… dejé de tener 23. Y me pongo cursi, cursi… más de lo que he sido siempre.

Llegué al mundo un día después de la fecha en que se conmemora el natalicio de John Lennon; para una melómana como yo representa una gran coincidencia, aunque quizás para muchos resulte una tontería fijarse en detalles tan insignificantes. Pues sí… John y yo somos dignos representantes del signo libra, ja.

Y ayer, mientras le festejaban a la mente brillante del “Cuarteto de Liverpool”, me vino un recuerdo. Cuando estaba en la preparatoria, mi profesora de Ciencias Sociales decidió cerrar el ciclo escolar con una canción; y justo cuando comenzaban los primeros acordes de Imagine, dijo que estaba dedicada para aquellas personas que continuaban creyendo… y entonces me miró.

Parece ser que hasta ahora, en ese sentido, continúo siendo la misma; todos los días busco (y encuentro) un buen motivo para creer: creo en la gente, creo en lo que hago, creo que el mundo puede cambiar… Creer es para mí la misión de todos los días.

Y con 24 años encima, precisamente hoy comprendí que a veces el mundo no es lo que esperamos, pero que al mismo tiempo tenemos el deber ético de intentar hasta donde nos sea posible, y quizás más allá… Es así como al final del día podemos sonreír: valió la pena.

Chinafest 2007, sábado, casa llena. Rostros con los que hacía tiempo que no me encontraba, risas, chistes locales… abrazos y anécdotas. La riquísima comida que prepara mi madre, todo con tal de cumplir los caprichos de su amadísima hija, y Don David que al final acaba más emocionado que yo, queriendo saber todos los pormenores.

Mientras tanto hoy, “el mero día”, los viejos lazos se entretejieron con aquellos que comienzan a unirme a nuevas personas… Un par de llamadas y mensajes de texto en el teléfono móvil… Las mañanitas (creo que con Pedro Infante)… aquella inesperada nota en la mesita que, según yo, es “mi escritorio”… panqué rosado y café capuccino frío… una tarjeta interactiva y una invitación a comer.

Mi familia reunida después de un año sin mis hermanos… Mi amiga Paola: el noveno cumpleaños de mi vida que pasamos juntas… Felicitaciones virtuales… Mucho cariño, que para mí es lo más importante. Soy afortunada, pero a veces resulta que no encuentro las palabras adecuadas… MUCHAS GRACIAS.

Lo demás es historia; la vida me ha hecho madurar. “Lo demás es lo de menos”, porque la alegría y las ganas de vivir las hallamos en los buenos momentos, esos que compartimos con aquellas personas que nos aprecian con sinceridad… Ese es el secreto… y el regalo que, por dicha, recibo cada año.

Happy pills
Chikita Violenta

How could you know
You’ve been happy?
You’ve been so lost
It’s been so long

Now that you know
You’ve got a wicked thing to do
And get happy
And get happy

After all you want to
Even though it sets you free
Not me, not me

After all you want to
Even though it sets you free
Not me, not me

Once in while
Get inside me
You’ll feel so off
You’ll get right off

What should you do?
You’ve got a vicious thing to do
To get happy
To get happy

After all you want to
Even though it sets you free
Not me
Not me

After all you want to
Even though it sets you free
Not me
Not me

martes, julio 24

Va de nuez

De repente estoy en otro lugar, justo cuando comenzaba a perder la fe… Y sonrío al darme cuenta de que mi mundo da vueltas y vueltas… He viajado, he compartido, he llorado, de vez en cuando me ha invadido el miedo… y sigo aquí.

Sonará a lugar común, pero de todo se aprende; lo importante es no dejar de intentar. Lo importante es tener bien abiertos los ojos, igual que el corazón. Para mí lo importante ha sido, ante todo, vivir… sin tantas reservas… vivir una vida llena de sobresaltos.

Otra vez en la línea de salida… Nuevo trabajo, nuevos compañeros y nuevas experiencias. La fortuna de saber que tengo cabida en un lugar en donde he sido bien recibida, en donde valoran mis conocimientos, al mismo tiempo que me brindan la oportunidad de continuar formándome profesionalmente.

Y aún con la soga bien pegada al cuello fui capaz de elegir… porque he tenido quien me apoye, porque he tenido quien me enseñe a aferrarme a los sueños… Y aún después de varios tropiezos, ahora comprendo que, al cerrarse una puerta, siempre se abre otra tras de la cual hay algo mucho mejor.


I walk alone
Oleander

I can't take this anymore
And I'm almost pretty sure
I've been here before
I can't take this any longer
I won't heal until I'm stronger
Strong enough to not be afraid
Of what anybody thinks
Of what anybody says
About the way
About the way I am
So I'll wait until the day
When those feelings fade away
Then I'll make my break
***
I can't take this anymore
And I'm almost pretty sure
I've been here before
I can't take this any longer
I won't heal until I'm stronger
Strong enough to not be afraid
So I leave it up to you
Yeah I leave it in your hands
Respect your wishes and your demands
But if it was up to me
Honey we'd already be back at home
And living out our dreams
Living out
***
Everybody and everything
I've known
Never taught me how to stand up on my own
Had to learn it from the one who let me go
Now I walk alone, yeah I walk alone, yeah
Living blissfully
***
I guess you had to step away
To make me want to be
A bigger man, a bigger man than that
I need you by my side
As I take it all in stride
I put away, I put away my pride
Oh I leave it up to you
Yeah I leave it in your hands
Respect your wishes and your demands
But if it was up to me
Honey we'd already be back at home
And living out?
***
Everybody and everything I've known
Never taught me how to stand up on my own
Had to learn it from the one who let me go
Now I walk alone
Yeah I walk alone, yeah
I walk alone
I walk alone
I walk alone
I walk alone
I walk, oh yeah

martes, junio 26

GRATIS, porque lo digo yo

El hombre ofrece su producto a los usuarios del microbús: un folletín que habla de bondades naturistas convertidas en jugos y té. “Llévese este útil librito por una cooperación voluntaria… de 2.50 en adelante”.

Y las personas buscan en sus bolsillos, cuentan los pesos y los “tostones”. Una mujer le entrega unas monedas: “De 2.50 en adelante”, responde el vendedor, quien ni siquiera la mira a la cara, pues sólo sabe clavar sus ojos en la "lana"; y ella, entre molesta y desilusionada, vuelve a guardar su dinero en el monedero.

El negocio parece bueno, más de dos personas se interesan en esos cuartos de hoja engrapados. Entonces ocurre… por un momento todo se detiene cuando, de repente, se escucha aquella voz: “Oiga, joven, ahora yo le voy a pedir que coopere usted conmigo, no traigo nada de dinero… ¿podría regalarme el folleto?"

Los pasajeros nos miramos unos a otros, al tiempo que la mujer cuyas monedas fueron despreciadas observa con algo de rencor a su compañera de viaje. Remate del chantaje sentimental: “Regálemelo, joven, es que yo no sé leer ni escribir, pero le voy a pedir a una de mis hijas que me lo lea”.

Y el “joven” se hace el desentendido, aunque no logra disimular su coraje, mientras que la pedinche pasajera no muestra ni la más mínima intención de devolver lo que ya se agenció. Pesos van, pesos vienen… el vendedor en lo suyo y la “señora” necia: “¿Si me lo regala?”. A estas alturas hasta los pasajeros comenzamos a hartarnos.

Es entonces que un “buen hombre” paga el adeudo de de la “pobre, sufrida y analfabeta” mujer que se apirañó el “maravilloso folleto”. Con todo respeto, se hace mensa: “¿Tú lo pagaste?”, le pregunta… ¡Y encima le habla de “tú”!, no hay vergüenza…

“¡Muchas gracias! Es que, de verdad, este tipo de libritos son bien buenos”. Y enseguida remata con una retahíla en la que ilustra a todos los pasajeros acerca de la dieta nutrimental de los japoneses, pues ellos “ni panza tienen”… Mientras tanto, yo, de ociosa, traigo a mi mente a los luchadores de zumo, y sonrío.

Hable, que hable, que hable. Nadie la para. Que si los nopales, que si el pápalo quelite… que si los mexicanos ya no nos conformamos con comer tortillas y frijoles… Me acerco a la puerta trasera del microbús y toco el timbre. Miro al “pasaje” con un tanto de malicia: “Ahí se quedan con la ‘señora’. Yo aquí me bajo”.


Mi abuela
La Ganga

- Mi bendición, abuela
- Que Dios me lo bendiga
***
Mi abuela…
Mi abuela…
***
Deja que te cuente, para que tú veas
No voy a hablar de trabajo, ni tampoco de la escuela
Aunque eso está muy bien, y eso lo sé yo
Quiero que sepas tú lo mío pa’ que veas qué es más peor
***
Yo llegué de Nueva York, a principios de verano
Y quería quedarme en casa de mi hermano
Y él me dijo “brother, aquí tú no te quedas”
Y me llevó con primo Pepe pa’ casa de mi abuela.
***
Ay qué dolor, pobres vacaciones
Lo que me hizo mi hermano, qué clase de pantalones.
Enseguida mi abuela me cayó encima
Pa’ que le limpiara el patio y le pintara la cocina
Yo le dije: “Doña, yo vengo a descansar”
Y ella me dijo: “No, m’hijito aquí usted viene a trabajar”.
***
- De verdad que tú eres vago, no sé por qué te quejas,
te me afeitas esa barba y te me cortas la melena.
- Ay, abuela, la barba me la afeito,
pero no cortarme el pelo, mejor me quedo muerto
Le expliqué que está de moda dejarse la melena
Y ella dijo “que sé chave, así pareces una nena”.
***
Como no me recorté, esperó a que me durmiera
Y me dejó coquipelado con una tijera.
¡Qué vaina, qué chavienda!,
¿Qué dirán mis panas cuando me vean?
***
Otro día pa’l almuerzo, me dijo mi abuela
Que me iba a cocinar lo que yo quisiera.
Entonces le pedí una comida bien buena: un hamburger y un hot dog,
Lo que como todos los días.
***
-“No, no, no señor, yo no cocino porquerías,
aquí se come vianda y arroz con habichuelas
Mi abuela, mi abuela, mi abuela…
-Aquí se come vianda, aquí se come vianda
***
Pasaron unos días, conocí a su vecina
Y tenía una hija que estaba bien buena.“Ahora es”, me dije yo,
Y le empecé a rapear sin que mi abuela lo supiera.
***
Pero, ella se enteró, y me dio un sermón: “A esa nena la respetas”
Yo le dije: “Abuela, tú te estás entrometiendo”
Y me metió una bofetada que todavía me está doliendo.
Qué vaina, no se puede, ¿qué dirán mis panas cuando se enteren?
***
Que otro día por la noche yo quería salir y ella “dició” que no,
Que estas son horas de dormir.
Y así me la pasé en pleno jueves,
Todo el mundo “parisiando” y yo acostado desde las nueve.
***
Pasaron otros días que no me fastidió,
Porque la caja de los dientes se le perdió
Y aunque ella regañarme parece que quería
De todo lo que me hablaba na’ se le entendía.
***
Entonces, pude descansar
Pero ya las vacaciones se me iban a acabar
Y como ya no encontraba qué más inventar
Fingí que un dolor me quería matar
A ver si así me hospitalizaban
Y entonces, fácil, de ahí yo me escapaba.
***
Pero se me viró la tortilla
Porque ella me empezó a dar una medicina
Y me obligó a estar en la cama acostado
Hasta que ella pensara que me había recuperado.
***
Mi abuela, mi abuela, mi abuela,
Arroz con habichuelas
***
Y asimismo un problema que a rato yo tenía: siete a la semana,
Si era uno todos los días
Pero encontré la solución a todos mis problemas
Y es que tengo que aceptar que soy el nieto de mi abuela.
***
Si total después de tanto protestar
Cuando llegué a Nueva York me puse a pensar
Que ella no es lo que parece, ella es bien buena
Y todo lo que hace es por ponerme la vergüenza.
***
Pero me recordaba yo
De todos los regaños que ella a mí me dio
Y de cada vez que yo hubiera querido beber ron
Y me tenía que espetar un tesecito de limón.
***
Mi madre que no sabía cómo yo lo había pasado,
Se creía que todo yo me lo había gozado
Y se atrevió a preguntar que cuándo volvía pa’ allá
Y yo le dije: “M'hija, como dentro de treinta años más”.
***
Yo no sé si es que mi abuela tiene mucha resistencia
O yo no puedo soportarla porque no tengo paciencia
Mi abuela, mi abuela...