lunes, febrero 1

Inconcluso... concluso

Escuchar su voz me producía un especie de calma… me gustaban sus breves silencios, la manera “bonita” en que reía… Aún recuerdo todas aquellas cosas que dijo en la primera cita. Y yo pensaba en lo extraordinaria que resultaba su capacidad de captar tantas imágenes hermosas en medio de una existencia difícil.


Su ortografía impecable era para mí un sueño hecho realidad. Su ímpetu me hacía pensar en las esperanzas y en las ganas de comerse al mundo. Ahí estaba yo, con mi brazo sobre la mesa sosteniendo mi cabeza mientras lo escuchaba hablar y sus ojos chispeaban luego comentarme algo gracioso.


Y me gustó. No tendría por qué mentir. Yo hubiera querido que esa misma tarde me besara… hubiera querido que me permitiera aliviar el impulso contenido. Hablamos por horas, comimos y caminamos un poco. Me dijo que le gustaba el futbol, el béisbol, el box… y escribir poemas. Por alguna extraña razón yo le regalé un libro de Cortázar.


Las circunstancias ocurrieron con rapidez. Él dijo que yo le gustaba, yo le dije que él a mí. Y creí que no tendría nada de malo entablar “algo” sin mayor compromiso. Ese día lo cité frente al trabajo, y mientras caminaba por la calle alcé mi mano para que me encontrara en medio de la multitud y la noche.


Antes de entrar me besó de una manera en que nadie lo había hecho; seguramente sintió el estremecimiento de mi cuerpo. Y luego yo lo miré por un instante para reconocer, una vez más, esos rasgos infantiles en su rostro. No hubo tanto preámbulo; yo sentía un poco de miedo, pero él se encargo de disolver una parte.


Recuerdo muchas de sus palabras… esas que me hicieron comprender que cada experiencia en la vida es distinta. Ahí se terminó mi tonta idea de “complacer” al otro. Fue natural, no tuve que adoptar un “papel”, ni decir nada que no quisiera, ni tratar de aparentar… Sin embargo, no ocurrió lo esperado.


Contemplé su decepción. No hablé mucho después, sabía que no volvería a verlo. No quise ser su “amiga”… en estos momentos no quiero ser amiga de nadie. Con toda naturalidad, días después, él reaccionó dejándome claro que, luego de pensarlo, a él tampoco le gustaba la idea. Y se terminó.


Después de un par de semanas confundida, concluyo que no me arrepiento de lo que hice ni de lo que no hice. Y concluyo que me siento aliviada de saber que la vida está llena de encuentros y desencuentros. A veces lo extraño, pero al menos ahora sé que soy capaz de sentir de muchos modos... todos distintos siempre.


***Y tal como lo dijo F8a... ¡Me divertí al escribirlo! Abrazos hasta Colombia.

martes, enero 19

Padre e hija

Los padres nunca son perfectos, sólo son nuestros padres. Hacen lo que creen conveniente y nos protegen. Son reflejo de tiempos pasados, producto de circunstancias que nos resultan un misterio… Hacen lo que pueden, hacen lo que deben. Y somos parte de ellos, una parte que tarde o temprano se separa de la raíz.


A mí me pasa que a veces no sé qué decir, a mí me pasa que a veces ya no entiendo a mi padre… es un hombre íntegro, un hombre recto… un hombre que con frecuencia exige demasiado. Pero eso no cambia nada, porque a pesar de no llenar sus expectativas por completo lo amo igual, por encima de todo.


Y me pregunta de qué rincón saco tantos recuerdos: de cuando bailaba trepada en sus pies; de cuando lo miraba trabajar por las noches en su restirador, iluminado por una lámpara; de cuando nos sentábamos a ver lucha libre en la televisión los fines de semana; de cuando toleraba mis arranques adolescentes y gastaba más de lo acordado en un par de zapatos tenis… “¿apoco sí te acuerdas?”.


Es un hombre que de tan bueno siempre ha querido ahorrarme tristezas. Me enseñó a compartir con quienes amo; me enseño el valor del tiempo, la importancia de “estar ahí”, por encima de las dificultades, por encima del dolor… “estar ahí”. Hasta ahora no recuerdo haberme sentido verdaderamente sola alguna vez.


Por él amo la música; por él escucho a los demás, observo y aprendo… él me enseñó a no perder ningún detalle de la vida, a estar “despierta”. Y aunque no hable él sabe cuando estoy mal, cuando algo me preocupa, cuando alguien me ha roto el corazón. Él sabe mucho de mí… porque mucho de mí son fragmentos de él.


Y hoy que a veces ya no nos entendemos quizás lo entiendo más de lo que él cree. Porque no es fácil reconocer los errores propios, porque no es sencillo tomar decisiones sin temerle al fracaso… porque a veces ser necio cuesta tropiezos. Y hoy reconozco sus méritos, porque creció sin todo aquello que me ha dado a mí, porque no hubo un padre que le enseñara cómo amar a un hijo.


Y a pesar de que deba tomar mi propio camino, a pesar de que la “ley de vida” sea enfrentarlo… sabrá siempre, aunque no siempre se lo diga, que llevo conmigo cada una de sus lecciones y que quiero que esté orgulloso de mí… tanto como yo de él.




Father and son

Cat Stevens


Padre:

No es tiempo de hacer un cambio,

relájate, tranquilízate.

Todavía eres joven, ese es tu defecto,

hay tanto que debes saber.


Encuentra una chica,

sienta cabeza,

si quieres puedes casarte.

Mírame, soy viejo, pero soy feliz.


Una vez yo fui como eres ahora,

y sé que no es fácil

estar tranquilo cuando has encontrado

que algo está pasando.


Pero tómate tu tiempo, piensa mucho,

piensa en todo lo que has obtenido,

por ti estarás aquí mañana,

pero tus sueños probablemente no.


Hijo:

¿Cómo puedo tratar de explicarle?,

cuando hago algo él lo rechaza de nuevo,

siempre ha sido lo mismo,

la misma vieja historia.


Desde el momento en que pude hablar

se me ordenó escuchar.

Ahora hay un camino y sé que debo irme.

Sé que debo irme.


Padre:

No es tiempo de hacer un cambio,

relájate, tranquilízate.

Todavía eres joven, ese es tu defecto,

hay tanto que debes saber.


Encuentra una chica,

sienta cabeza,

si quieres puedes casarte.

Mírame, soy viejo, pero soy feliz.


Hijo:

Lejos, lejos, lejos.

Yo sé que debo tomar esta decisión solo.


Hijo:

Todo el tiempo que lloré, guardando todo lo que llevo dentro,

es difícil, pero más difícil ignorarlo.

Si ellos tuvieran razón, estaría de acuerdo,

pero es a ellos a quienes conoce, no a mí.


Ahora hay un camino y sé que debo irme.

Sé que debo irme.

Sé que debo irme.


Padre:

Quédate, quédate, quédate.

¿Por qué debes irte y tomar esta decisión solo?

domingo, enero 10

Una re-bajita, jajaja

Hace un frío tremendo, las manos se me entumen y no tengo chamarra, me he negado a comprar una. Los discos compactos apenas cupieron en el mueble nuevo, y resultó que existen varios que por mucho he escuchado dos veces y que ahora reaparecen como si nada.


Hoy me pregunto qué debo escribir para evitar el constante abuso que hago del recurso que consiste en hablar de mí… Y como me fui a un centro comercial y vi a toda la gente eufórica gastando durante lo que se supone ya debiera ser la cuesta del primer mes del año, decidí dar un giro y pensar en Joaquín Sabina…


Sé que caigo en lo mismo, en mi terrible vicio, ¡ya qué!: he comprado compulsivamente, he buscado rebajas… las rebajas se han prolongado. Yo… yo… yo… Pero lo que busco no está en un aparador. Vaya, que ni siquiera puedo arrebatárselo a otra, o esperar que no le quede o que en un descuido lo deje por ahí…


Y diría lo mismo que la “morena bajita que no estaba mal”, porque después de un par de experiencias poco afortunadas procuro evitar a esos “brutos y obsesos en busca de orgasmo”, y también ya me cansé de esperar al amor verdadero… pero no sé si ya haya pasado de moda eso de colocar un anuncio en un diario local.


No quiero una chamarra, ni unos jeans. No quiero que los años se vayan de manera convencional. No quiero “pasar el rato” como lo hace la gente normal, con engaños socialmente aceptables que terminan en mediocridad. Yo quiero “un amor a medida”, aunque el precio no sea de liquidación.


Seguro existe alguien que quiera una historia de celos, de gritos, de besos… de azúcar y sal. Si saben de él, le pasan mi correo, mi número telefónico y la dirección de este Blog... Quizás, sin saberlo, él es el amante ideal: ¡que se instale en mi vida!, jajaja.



Rebajas de enero

Joaquín Sabina


Huyendo del frío busqué en las rebajas de enero,

y hallé una morena bajita que no estaba mal.

Cansada de tanto esperar el amor verdadero

le dio por poner un anuncio en la prensa local.


"Absténganse brutos y obsesos en busca de orgasmo".

No soy dado a tales excesos, así que escribí.

"Te puedo dar todo -añadía- excepto entusiasmo".

Nos vimos tres veces, la cuarta se vino a dormir.


Apenas llegó,

se instaló para siempre en mi vida,

no hay nada mejor

que encontrar un amor a medida.


Como otras parejas tuvimos historias de celos,

historias de gritos y besos, de azúcar y sal.

Un piso en Atocha no queda tan cerca del cielo,

y yo, la verdad, nunca he sido un amante ideal.


Y contra pronóstico han ido pasando los años,

tenemos estufa, dos gatos y tele en color.

Si dos no se engañan, mal pueden tener desengaños...

¿Emociones fuertes?, buscadlas en otra canción.


Apenas llegó

se instaló para siempre en mi vida,

no hay nada mejor

que encontrar un amor a medida.

viernes, enero 1

Primer desvarío del año

Dar es dar, dice Fito Páez… Pero, ¿qué tanto le damos al mundo o qué tanto no le damos por miedo?... No lo sé, lo cierto es que lo segundo me ocurre con frecuencia. Como esas veces en que llego a la puerta de mi casa con hartas ideas en la cabeza y finalmente sólo digo: “Gracias”. Y es que si expresara todo lo siento podría prestarse a malas interpretaciones.


No soy lo que espera, pero él es de las únicas personas con quienes puedo hablar con soltura. No soy “suave y linda”, hay muchas cosas que no soy… y no sé si quiero serlas. No me importa si él paga el cine, no me interesa si es políticamente correcto… al final sólo me basta con saber que es una persona que vale la pena.


Aquel día que estuve a punto de equivocarme se interpuso sin siquiera saberlo, como lo hizo hoy. Porque cada vez que lo veo comprendo que puedo esperar más de lo que me imagino; porque me siento menos ajena, al menos por un momento. Y luego caigo en cuenta de que pasará tiempo para que vuelva a verlo, porque él siempre está buscando algo que está en otro lugar.


¿Quién determina lo que debemos decir o sentir? ¿Qué nos limita? Quizás una respuesta negativa, quizás saber que el otro no nos corresponde… ¡qué más da! Nunca sé con exactitud lo que siento, pero cuando alguien me da la oportunidad suelo adentrarme y obtener detalles de esos que me hacen la vida más dulce. Intento aprovechar lo bueno.


Hay personas que nos hacen sentir soledad, hay personas que nos provocan dolor… otras nos hacen reprocharnos aquello que no somos. Pero ésas no importan. Y si yo tuviera un momento sin tanta autocensura, sólo uno, le diría lo bien que la paso con él, lo increíble que es… lo mucho de lo que se pierden otras que no logran ver lo que tienen frente a sus ojos.


Pegadito

Tommy Torres


El sol calienta

más de la cuenta

en días de invierno.


La noche es lenta,

es casi eterna,

y así lo quiero.


Lo agrio es dulce,

lo malo es bueno,

lo bueno es insuperable.


Todo se hace fácil cuando estás aquí,

paseando tu figura en mi cuarto.

Todo lo que busco lo he encontrado aquí,

amarrado a tu cintura…

Pegadito.


Pegadito,

despacito

así te quiero.


Se siente el aire

más liviano,

es calientito.


Bajo la luna

nuestro baile

es casi un tren imparable.


Todo se hace fácil cuando estás aquí,

paseando tu figura en mi cuarto.

Todo lo que busco lo he encontrado aquí,

amarrado a tu cintura…

Pegadito.


Pegado al imán de tu pecho,

yo voy dejándome llevar

por el vaivén de tu pelo.


Me gusta cuando muerdes tus labios,

como queriendo decir:

“¡Oye, tú! ¿Qué estás esperando?”.


Todo es posible cuando estás aquí,

paseando tu figura en mi cuarto.

Todo lo que busco lo he encontrado aquí,

amarrado a tu cintura…

Pegadito.

jueves, diciembre 31

Balance

Eso de que “lo que empieza mal termina mal” es bastante subjetivo. La mayoría de los sucesos en la vida dependen de nosotros, salvo muy contadas excepciones… lo digo por experiencia.


Inicié el año mal, con el duelo por la muerte de mi abuela y mi amor propio perdido en algún lugar del limbo… con un trabajo poco prometedor y el corazón hecho trizas. Aún así no me di por vencida. Y sé que el final de año no es momento de reclamaciones, pero es que esta no es una… es sólo mi punto de vista.


Creo firmemente que nadie tiene derecho a decidir por nosotros, que nadie tiene derecho a hacernos objeto de sus “caridades”… creo que lo más difícil en este mundo es elegir.


Elegir sin juzgar a nuestros padres que en algún momento quizás fueron imperfectos, elegir sin anteponer determinadas circunstancias que nos marcaron con el dolor, elegir sin culpar a alguien que no nos ama, o que nos decepciona… Elegir con la plena convicción de que somos responsables de lo que nos ocurre.


Incluso después de cometer un error tenemos la oportunidad de “re elegir”, de transformar lo que no nos gusta y de transformarnos. No dependemos de lo que otros quieran, nadie se queda con “algo” de nosotros, a menos que así lo deseemos. Todo es menos complicado cuando reconocemos qué es lo que nos hace infelices.


A veces es sencillo actuar impulsivamente; satisfacer algo inmediato y primario… pero a veces también eso nos vuelve menos humanos. Sé, por experiencia también, que un momento de satisfacción puede ser la causa de media existencia atormentada… de una sensación de amargura que se prolonga por días.


Pero con un poco de valor todo puede cambiar... con ahínco…


El año mejoró, no hubo predestinamiento. Estuve rodeada de personas que me ayudaron mucho, quizás sin saberlo; crecí con ellas. Aprendí a disfrutar a mi familia, porque el tiempo corre y un día todo cambia inesperadamente… Por fin me deshice de una pesada carga emocional.


Y cuando alguien pretende abrir capítulos cerrados, recurro a mi fuerza de voluntad, a la confianza que me tengo. Y no pido nada con las manos vacías, no necesito “favores”. Corro a toda velocidad, en dirección opuesta a lo que me lastima… ¡No más, no más!


Lo que empieza mal puede terminar de otro modo: aprendemos a levantarnos. Luego podemos darnos la oportunidad de comenzar bien y concluir aún mejor. Este año para mí inicia perfecto y espero, de todo corazón, que así sea para las personas a quienes amo y para quienes me leen.


¡Feliz 2010!

miércoles, diciembre 23

Ínfulas de rica

De haber sabido que en esa estética (de diseño de imagen, bla-bla) cobraban tan caro, no sólo hubiera aceptado "algo de beber"... ¡hubiera exigido un wisky en las rocas!

jueves, diciembre 17

Brevísimo

Qué más da… tengo derecho. No soy la más “linda”, ni la más “llamativa”, pero puedo echar un vistazo… Mi pecho se ocupa y se desahoga con facilidad, aún no hay nada oficial. No creo en los cuentos de hadas, pero tampoco quiero seguir creyendo en los melodramas que me invento.


No pierdo nada con intercambiar una sonrisa y actuar como una tonta, mientras tú presumes tus habilidades. Ya habrá otro momento para pensar en lo adecuado. A veces me siento torpe; lo peor del asunto es que eso me hace feliz. Y te apareces por mera formalidad, porque así lo requieren la circunstancias.


No espero que pienses nada de mí… no espero que creas que soy maravillosa después de un par de días en los que tan sólo hemos hablado lo necesario para llevar a buen término un asunto impersonal. Tengo una imaginación poderosa, pero no lo suficiente como para doblegar mis inseguridades.


Total… que ya mañana todo regresará a la normalidad.