sábado, mayo 9
Polecía
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Chinísima
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5/09/2009 01:31:00 a.m.
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martes, mayo 5
¡Adiós, influenza!... ¿Te extrañaremos?
Me llegaron varios correos electrónicos de esos que hablaban de “la gran mentira de la influenza”. De no ser porque estuve enferma, les hubiera creído. Una semana antes de que se diera a conocer la noticia, yo ya había enfermado; parecía una gripita, pero se agudizó con fiebres terribles, dolor de cabeza (me la vivía a aspirinas), dolor de articulaciones, tos con expectoración con sangrado y vómito.
No he besado a un puerco… al menos no a un chanchito y no en los últimos meses, ja, y mi enfermedad no correspondía al tipo AN1H1, pero me consta que un virus anduvo circulando. Es por esto que considero de suma importancia que con la misma responsabilidad que analizamos la información que recibimos de la televisión, la radio y los periódicos, analicemos aquella que va y viene por la red.
Y no se trata tampoco de entrar en la histeria colectiva, sino de hacer conciencia acerca de los problemas de salud a grandes escalas que, por cierto, no son nada nuevo para la humanidad. Pero así somos los mexicanos, antes de acatar normas de salubridad, especulamos acerca de complejos complots en los que Estados Unidos y la OMS se proponen destruirnos.
Lo cierto es que esta contingencia ha evidenciado nuestras carencias y malos hábitos. ¡Habrase visto!, que deban decirnos que nos lavemos las manos con frecuencia, que al toser y estornudar no “salpiquemos” al de junto, que evitemos comer en puestos callejeros. Peor aún, que nos enfrentemos a la realidad de que, ya sea por falta de recursos o por desidia, la población no tiene acceso a un diagnóstico oportuno.
Mientras fue Chana o Juana, muchas mujeres expusieron a sus hijos en el transporte público, tanto a recién nacidos como a niños de mayor edad. Consideraron innecesario colocarles el cubrebocas, como también consideraron innecesario asegurarse de que no tuvieran contacto con agentes de riesgo (es decir, que no se arrastraran por el suelo o que no se introdujeran las manos sucias a la boca).
Volveremos a la “normalidad” con una situación económica difícil; con varios asuntos políticos importantes, habrá elecciones en julio. Concluido lo de influenza de nuevo nos llegará información acerca de los problemas que siempre han aquejado a nuestro país. Sin embargo, queda en cada uno de nosotros haber aprendido algo de este acontecimiento.
Guerras, intereses políticos, desastres naturales… pero la salud, en gran medida, depende de nosotros; es nuestro derecho, pero también nuestra responsabilidad. Ojalá tanto nosotros como las futuras generaciones hayamos comprendido que las normas cívicas de convivencia y las normas de sanidad son importantes no sólo ante emergencias, sino en nuestro día a día.
La cumbia de la influenza
Es la noticia del día,
Ya mejor que te de un sida,
Porque dicen que es la gripa perfecta,
Porque dicen que es la gripa perfecta,
Vete de la capital,
¿Y ahora quién nos va a ayudar?,
Porque dicen que es la gripa perfecta,
Porque dicen que es la gripa perfecta,
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Chinísima
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5/05/2009 12:19:00 a.m.
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lunes, abril 6
Antes y después
Mientras Iván dormitaba, hablé con Esmeralda de mi tristeza ante la muerte de mi abuela, de mi miedo a la soledad, de mis desilusiones sentimentales, del trabajo… Ella me contó de su familia y de su noviazgo. Me dieron un aventón hasta mi casa. En el coche escuchábamos Mr brightside, de The Killers, mientras Iván manejaba sin problemas y mis ojos se entrecerraban. Llegué contenta.
Le escribí a Iván y no me respondió. Hasta hace apenas unos días los vi a él y a Esmeralda en una fiesta. Ella tenía un semblante muy distinto, respondió a mis preguntas un tanto seca, sin ser grosera, pero con un dejo de indiferencia. Yo no supe si callar o mantener la conversación, fue un tanto incómodo.
Cuando ella se levantó un momento Iván aprovechó para contarme que, casi una semana después de nuestra reunión, la hermana de Esmeralda había muerto, la atropellaron. Me sentí mal por no haberme enterado antes, por haber cometido la imprudencia de hablarle como si nada hubiera ocurrido; Iván dijo que era preferible no mencionar nada al respecto.
De nuevo me dieron un aventón, en el coche ya no sonaban los acordes de Mr brightside. Yo pensaba en cómo, tan de repente, la vida ya es distinta; repasé un par de veces aquella noche en que conocí a Esmeralda. La muerte anda por ahí, y un día todo cambia, para siempre… y sólo ella, Esmeralda, sabe el dolor profundo con el que deberá aprender a vivir.
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Chinísima
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4/06/2009 02:36:00 p.m.
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miércoles, abril 1
Con pretexto del cumpleaños
El día que volví a verlo vinieron a mi mente algunas remembranzas de cuando íbamos juntos en la secundaria. Recuerdo que en un par de ocasiones trató de minimizar los lastimosos efectos de las burlas acerca de mis lentes de fondo de botella, de cuando a alguien se le ocurría decir que era yo muy fea y sin chiste.
Y quizás hoy sigo siendo fea y sin chiste, sin embargo, nos entendemos bien; no me veo en la triste necesidad de aparentar lo que no soy. Nos topamos de nuevo en medio de mi tristeza ante la muerte, de mis pocas ganas de continuar una vida “normal”, no obstante, cambiar de rutina me ayudó a tomar un respiro.
A veces sucede que al hablar de lo que nos preocupa, o de lo que nos importa, tenemos un momento de calma. A veces ocurre que al compartir con alguien comprendemos que hay otras formas de entender el mundo, que las situaciones pueden ser distintas de como nos aferramos a pensarlas.
Así ha sido con él. Entonces pregunta “¿te puedo regañar?”, o simplemente deja pasar mis lapsus emo, mientras hablo de la muerte de mi abuela. Toma a bien mi sarcasmo, acepta mi incapacidad para guardar el boleto del estacionamiento… entiende que a veces no soy buena compañía porque paso demasiado tiempo sola.
Tal vez él no lo sepa, pero no soy fan del cine, tal vez tampoco sepa que interrumpe mis improductivos domingos de hibernación… Pero lo que seguro sabe es el gran cariño que le he tomado. Es bueno recibir demasiado, aun cuando ya había perdido las esperanzas y me había vuelto más que escéptica.
Por eso hoy, de la manera más cursi, quiero desearle un muy feliz cumpleaños… Que el año que comienza sea todavía mejor… ¡Felicidades!
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Chinísima
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4/01/2009 12:16:00 a.m.
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sábado, marzo 21
¿Lo sé?
Jardiel:
—Escucha esta canción.
Me pongo los audífonos… “Lo sé, lo sé y lo sabes tú…”
Yo:
—¿Quién canta?
Jardiel:
—Los románticos de Zacatecas.
Yo:
—¿Los románticos de Zacatecas?
Jardiel:
—Sí… ¡Son románticos!... ¡Y son de Zacatecas!
Risas.
Y me acordé de una situación que comienza a parecerme menos grave. Hay cosas que sabemos, pero que quizás no queremos aceptar…
Lo sabes tú
Los románticos de Zacatecas
Recuerdo que el tiempo pasó
Sin fijarme en el reloj
Que la tarde me encontró otra vez
Degustando ese licor
Que me habló en voz baja
Que me invitó a lanzarme sobre ti
Lo sé, lo sé y lo sabes tú
No trato de engañarte
Ciertas cosas pasan porque sí
No es culpa de nadie
Lo sé, lo sé y lo sabes tú
No trato de engañarte
Estas cosas pasan por amor
Es parte del viaje
Tratamos de encontrar amor
Donde sólo había pasión
Que suele ser tan dulce,
Pero inmune al corazón
Que me habló en voz baja
Que me invitó a lanzarme sobre ti
Lo sé, lo sé y lo sabes tú
No trato de engañarte
Ciertas cosas pasan porque sí
No es culpa de nadie
Lo sé, lo sé y lo sabes tú
No trato de engañarte
Estas cosas pasan por amor
Es parte del viaje
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3/21/2009 04:52:00 p.m.
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lunes, marzo 9
Aforismo
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Chinísima
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3/09/2009 08:36:00 p.m.
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martes, marzo 3
No quiero estar sin esperar, ni recibir
Y hoy, en honor a la verdad, debo decir que me siento profundamente triste y decepcionada. Hoy quiero darme el lujo de exteriorizar mi desilusión, aunque esto sea signo de debilidad. Porque, aunque no piense en ello todo el tiempo, me incomoda… porque cuando pasa por mi mente siento un hueco en el estómago, y en el pecho.
Más allá del juego de “la víctima y el victimario”, creo que en esta vida liarse con alguien puede tornarse salvaje y doloroso. Las palabras se las lleva el viento, las promesas no valen nada: la gente miente… sólo por el placer de mentir. Y hoy estoy aquí, desarmada, preguntándome cómo permití que pasara, cómo fui tan ingenua.
Y no existe ni siquiera el valor suficiente para golpear de frente, directo a la cara… todo se reduce a la cobardía y sus consecuentes suposiciones: ¿dónde está?, ¿qué pasó?, ¿cuándo terminó el engaño?… Me pregunto por qué la gente no es capaz de decir lo que siente, lo que piensa. Quizás mañana todo acabe de tajo y jamás habremos tenido el coraje suficiente.
Conformarme con sus inconsistencias habla de mi inestabilidad emocional… de mi miedo a la soledad. ¿Él qué dice?: ¿habrá hallado alguna satisfacción?, ¿su historia con final infeliz fue tan intensa como esperaba? Detesto mi claridad de conciencia, y detesto experimentarla justo ahora, adherida a un sentimiento que se torna violento.
Revuelto todo: su necedad por aferrarse al pasado, mi nostalgia por algo que nunca existió, su malsana obsesión de doblegar mi voluntad, mi falta de decisión… Puede quedarse con el recuerdo de aquella noche lluviosa, puede quedarse con dos rosas blancas y un agapando… yo ya no quiero nada.
La gente supone que lo sabe todo: actuar con madurez, aceptar los errores propios, olvidar, satisfacer necesidades inmediatas, ocultar la angustia… ¿Y qué más da si soy humana?: una parte de mí puede odiar, mientras otra se lamenta… y a veces se me humedecen los ojos… y sueño e imagino… aún me queda esperanza.
Debo asumir mis decisiones, permití que volviera; pero no pienso, encima, castigarme. No pienso adjudicarme sus errores. No pienso fingir que soy “buena”, que comprendo… Y todo pasará, como pasó hace un par de años… dolerá cada vez menos… Él esperará que yo olvide lo patético que resulta creer en sus argumentos.
Y cuando necesite recordar cómo se siente que alguien lo quiera de verdad, querrá volver… Yo… yo no cometeré el mismo error una vez más.
Bonus track
No quiero estar,
cerca de ti.
No quiero estar,
sin decidir,
sin esperar,
ni recibir.
Así es como eres tú…
Así es como eres tú…
Y si piensas que
yo cambiaría...
Y si algún día
yo volvería...
Y si piensas que
yo volvería...
Y si algún día
yo volvería...
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Chinísima
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3/03/2009 10:02:00 p.m.
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jueves, febrero 26
Historias
“Y eso que no lo conociste cuando no tenía cabello, te hubieras echado a correr”, me dijo riendo mientras señalaba a Gilberto, su vecino de cama, para incluirlo en la conversación. Gilberto es odontólogo, con él platiqué de su profesión, de mis braquets, y de que pronto podrá trabajar con más normalidad, ahora que su cuerpo está respondiendo mejor a las quimioterapias.
***
Gilberto cree en el matrimonio, la razón más grande para seguir es su esposa: “ella es joven, es bonita… podría conseguirse a otro, pero está conmigo, y siempre me saca adelante”. Además, él se ha olvidado de las banalidades; ya no importa el físico, no importa lo que se observa a simple vista, eso, en una situación de gravedad importa poco.
***
Erick murió el lunes, hablé con Oscar de eso. Dice que todo comenzó el domingo en la noche con una hemorragia en la nariz, fue eso y sus pocas ganas de continuar: “ya no comía, hacía demasiado esfuerzo cuando se quejaba y por más que le decíamos no se tranquilizaba…”
Le contuvieron el sangrado con un tapón, pero estaba bajo de plaquetas, así que comenzó a debilitarse. Su madre fue a verlo, sufrió mucho; su última voluntad fue hablar con su padre: “estuvieron juntos, lloraron… luego pasó una monja y comenzaron a rezar por él… tosió, sangró por la boca y ahí terminó”. Juan, Dayko (de 19 años), Oscar y un paciente más fueron testigos.
Oscar no tiene leucemia, tiene hemofilia. Dice que no le teme a la muerte, que sabe que quizás sólo entonces acabe el dolor, sin embargo, no piensa únicamente en eso: “cada que vengo al hospital algo bueno me pasa, conozco gente, entiendo cosas; no sé cuándo se termine, pero debo seguir”. A veces me siento un poco tonta hablando con él de la muerte de mi abuela.
Fired Sign
David Berkeley
Should have told me
One day your near and then you go
One day your near and then you go
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2/26/2009 12:22:00 a.m.
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miércoles, diciembre 31
Se va, se va... ¡Se fue!
Tuve más trabajo, cumplí un cuarto de siglo y el 2008 me arrebató a mi abuela. Y me quedo pensando en cómo colocar mi vida en una balanza; agradecer las cosas buenas y guardar luto ante mi pérdida. Todos los días lucho contra mí para no reclamarle a Dios, o lo que sea que exista más allá del poder humano, aquello que no se pudo evitar, que no pudieron impedir los médicos, ni mi fe.
Y como en una digresión fílmica recuerdo las promesas y la esperanza. Hoy todo es antes y después de haber conocido la muerte, antes y después del maldito cáncer… A veces no sé hacia dónde ir, qué quiero, qué espero de la vida, y me estremece el recuerdo del día en que volvimos a la casa con una caja de madera llena de cenizas: eso quedó de la madre de mi padre.
A pocos días de que termine el año junto todos mis recuerdos: las noches en el hospital, las veces que reí con mi abuela a pesar de que sabíamos que se acercaba el final, aquella ocasión en que con lágrimas en los ojos me pidió que me cuidara… Hubiera querido más tiempo, más vida… hubiera querido un poco más de entereza y fuerza.
Este año se reacomodó mi existencia, reconocí a mis verdaderos amigos y acepté la existencia de relaciones efímeras. Comprendí la importancia de la familia y reconcilié diferencias con la mía. Este año me enfrenté a mis debilidades, al tiempo que admití su relación directa con mi infinita pasión por la vida. El 2008 se queda con una parte de mí que no vuelve, con un fragmento de mi historia.
Nuevo trabajo… corrección de cientos de páginas… un libro de etimologías… imágenes de historia contemporánea… aquella noche en una boutique de vinos finos en Lomas de Chapultepec, sentada en unas cajas mientras comía una torta de jamón… horas de café con las amigas… chelas en el Río de la Plata… los Indie-O Music Awards… fotografías con roqueros… colaboraciones en la Sónika…
Adiós al año que se va y hasta siempre a mi abuela… Bienvenido el 2009, lo recibo con el anhelo de una nueva oportunidad.
Little Things
Anggun
You once gave me something
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Chinísima
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12/31/2008 04:54:00 p.m.
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miércoles, diciembre 24
Malviaje navideño... con cariño para Fher
Esta es la historia de Suleida la duende, quien se quedó sin chamba tras interponer una queja en Conciliación y Arbitraje por la severa explotación de un tal Santa de apellido Claus. Así es... además, resulta que al gordito depravado le gustaba molestar empleadas, pero sólo Suleida hizo público el abuso.
Suleida la duende estaba sin trabajo y, encima, con lo de la demanda por explotación y acoso sexual. Y como allá en el Polo Norte las demandas proceden con lentitud, no recibiría su liquidación sino hasta el año entrante, así que debía hallar una forma de conseguir ingresos.
***
Pero era diciembre y, obvio, no había chambas. No al menos en su especialidad, ella era una profesional en los tocados y maquillaje de muñecas. Suleida era algo así como cultora de belleza y por eso se animó a abrir su propia clínica en la colonia Obrero Polar. Le invirtió una buena lanota; tuvo que vender su colección de grabaciones de las telenovelas María la del Polo, María Polar y María y la fábrica de chocolates, pero obtuvo muy buenos ingresos pues la subastó en Mercado Libre, por Internet.
***
Así que Suleida abrió su propio negocio, no sin antes acudir a la Asociación de PyMEs Polares en donde la asesoraron y orientaron para que se volviera micro empresaria y aprovecharon para enjaretarle un crédito para un departamento de interés social en Groenlandia. Total, ya no perdía nada, así que mejor lo arriesgó todo; en tan sólo unos días ya estaba en plena inauguración.
***
Hubo ponche caliente, globos, algunos antojitos y Suleida hasta había conseguido que su prima Gladys cantara en el evento (nota al pie: Gladys, cantante polar famosa por sus imitaciones de Yuri y la Chupitos). Era más bien una "estética popular", pero de esas "bien jaladoras".
***
Pero algo pasó, un par de meses después la clientela comenzó a bajar. Nadie llegaba, nadie necesitaba un corte, ni una maquillada, ni nada. Fue así como Suleida comenzó a entrar en una especie de depresión, grande, tan grande como puede ser en una pequeña duende. Y justo cuando se encontraba más desesperada llegó alguien que le cambiaría la vida: un ministro de la Iglesia Polar Universal que necesitaba un cambio de look, debido a que en su ultimo intento por librar al mundo del pecado organizó la toma de una de las fabricas del tal Claus y ahora lo buscaban por allanamiento de morada, asociación delictuosa y conspiración en contra del gobierno.
***
Por su parte, al ministro nada le preocupaba porque "Dios nuestro señor, Cristo que tanto nos ama..." estaba de su parte, y el gordito no se iba a salir con la suya. Tenía un nuevo plan, algo que no podría fallar: se disfrazaría de Mamá Claus y justo en la inauguración de las jornadas navideñas, el e-ven-to del siglo, le revelaría al mundo que era hombre, con lo cual Claus quedaría como un pervertido, además, de algún modo comprobaría las prácticas de brujería de éste, porque no de a gratis el declive de la estética... Así que ahora: LA VENGANZA.
Este era el plan pefecto para arruinar la reputación del gordito y terminar con la empresa que gobernaba al Polo Norte, y así, en medio del caos llegaría un “rayito de esperanza”. Total que había mucha gente con la que el Claus ya se había quemado… Y Suleida trabajó en el nuevo look del ministro, días y semanas enteras, hasta perfeccionarlo. Cuando acabó con ella, perdón, con él, nadie pudo notar la diferencia entre la señora Claus original y la versión pirata, la cual era casi tan buena como una imitación “made in China”.
***
El gran día llegó, pero, ¿cómo suplantar la verdadera señora Claus? La Claus era "bien acá", así que le gustaba ir de compras al Mega Polar Center y, en pleno estacionamiento, cuando sus guaruras estaban papando moscas… ¡que la encajuelan! Luego fue sustituida por la impostora y los guarros la llevaron directito al e-ven-to. Ni el mismísimo Santa se dio cuenta de que no era su esposa, es más, hasta la vio más bella; Claus besó a un hombre y ni cuenta se dio.
***
La inauguración transcurrió, todo el Polo Norte observaba el acontecimiento, las televisoras tenían cobertura en vivo, al igual que las estaciones de radio. Y justo cuando el señor Claus se preparaba para iniciar con la declamación de “yo protesto bajo bla-bla-bla”… ¡sopas! la señora Claus impostora se trepó al podium, se quitó la peluca y gritó: “¡¡¡Santa es un maldito estafador!!! No, lo cierto es que comenzó con aquello de “porque soy mujer como cualquiera, con derechos y virtudes, con amor y desamor…”, porque al ministro bien que le había gustado eso de ser drag queen.
***
[Entra fondo de I will survive] En eso que también se desatan un par de duendes de la comitiva de Santa y comienzan con la coreografía. El ritmo contagió a todos, quienes comenzaron a bailar y a corear la rola. Aquello más bien se convirtió en festejo del Orgullo Gay del Polo Norte... Y Suleida, molesta, que se acerca a un conductor de televisión, quien también estaba cantando, para hacer su denuncia: “¡Vean, el gordito degenerado andaba con un hombre!”… la respuesta le sorprendió: “Señoras y señores (y locas divinas), si se lo perdonamos al de RBD, que no se lo pasemos a este gordito, si le gusta el arroz con popote, pues que le entre”.
***
Suleida estaba enchilada porque nadie se acordaba de ella, ni de la explotación, ni del fraude, y mucho menos de la depravación de Santa; trataba de generar comentarios negativos, de hacer que la gente se diera cuenta, pero nadie la apoyó… Todos lo que estaban ahí, ya eran presas de la euforia, y cuando les tocaron I will survive, pero al revés, se pusieron bien locos, cual seguidores de la secta Trevi-Andrade; aparte, con los últimos destapes de famosos y la golpiza que le pusieron a un famoso conductor, la gente había aprendido a aceptar este tipo de preferencias. Lo malo, lo malo, malo fue que, justo en ese momento, la señora Clause pudo salir de la cajuela y le explicó a su marido lo sucedido.
***
Santa Clause no dudó ni un momento y denunció a Suleida por privación ilegal de la libertad, asociación delictuosa y, encima, difamación, por lo cual fue a parar al bote; actualmente ella purga una condena de 50 años en la Prisión de Máxima Seguridad del Polo Norte y en sus ratos libres se dedica a arreglar a otras internas para sus visitas conyugales. Mientras tanto, Claus ha aumentado su participación en el mercado, debido a la invasión a Irak y otros lugares en donde la ideología estadounidense ha comenzado a ser implantada
***
Por su parte, la señora Claus inauguró una cadena de empresas dedicadas al diseño de imagen personal. Despues de recibir terapia psicológica por algún tiempo superó la idea de que su marido lo confundiera con una quimera y ahora se dedica a dar platicas en universidades acerca del valor de la mujer en la sociedad actual y de cómo lograr mantener un matrimonio estable ante las adversidades. Santa no lo sabe pero ella planea lanzar su candidatura para quedarse con su puesto el periodo viene.
***
¿Moraleja? Estimado lector, la moraleja de esta historia debería ser proporcionada por la propia Suleida, sin embargo, por normatividad de la institución en donde se encuentra recluida no es posible tener contacto con ella, por lo cual tendremos que esperar a que termine de purgar su condena, o al menos que le permitan publicar su libro Suleida: el frío por el infierno, el cual narra su verdadera historia.
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Chinísima
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12/24/2008 06:35:00 p.m.
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lunes, diciembre 15
Irreconciliable entre los dos
Encendiste tu cigarro con gesto de indiferencia y me provocaste algo de risa; recordé aquella de Fallaste corazón: “Y tú que te creías el rey de todo el mundo/y tú que nunca fuiste capaz de perdonar…” Pero, ¿tenías algo que perdonarme?... quizás únicamente el hecho de haberte perseguido con tanta insistencia durante las últimas semanas.
Y mientras fumabas yo pensaba en cómo era posible que no tuvieras sentimientos… en cómo era posible que me hablaras con tanta gravedad sin siquiera mirarme a los ojos… como si yo no estuviera presente. Jamás te entendí, y tampoco sé cómo pude aceptarte aquella invitación a tomar un café, aun después de que pusiste en entredicho mi inteligencia.
Mi amiga Laila siempre ha pensado que tengo un pésimo tino, que soy experta en relacionarme con tipos raros, inadecuados y hasta un tanto dañinos; lo único bueno es que siempre remata con una sonrisa indulgente y algún chascarrillo acerca de mi miopía emocional. Ya me lo había dicho Laila, pero yo insistí en buscar una oportunidad.
Continuabas fumando, inmutable. Recordé que, según tú, nuestro proceder como entes sociales casi siempre está impregnado de hipocresía, de frivolidad y banalidad… y recordé también aquellas veces en que callé por miedo a ser juzgada y sujeta a tu desaprobación; quizás tenías razón… quizás sólo en parte.
Mirando a la nada me pediste que no “lloriqueara”, que no fuera infantil. Y de un momento a otro pretendiste que todo aquello en lo que yo creía no era más que “convención social”. Yo sólo asentí con la cabeza, sumergida en mis tribulaciones, que, como ya sabías, me llevaban a un dolor profundo e insistente. Quise hablar, pero me interrumpiste.
Tu sentimiento de superioridad te llevó a mirarme como una “pobre víctima”. Y cuando ya ibas en el segundo cigarro intentaste mentir, como si todo pudiera arreglarse con un poco de condescendencia. Y yo persiguiéndote, como lo había hecho durante las últimas semanas… Insistente… como si tu opinión fuera a cambiar con tan sólo conocerme mejor; pero ni siquiera te habías detenido a observarme un poco.
El segundo cigarro se terminaba. Parpadeé un par de veces; la insatisfacción en tu semblante y la acusación manifiesta hacia mi persona me sacaron del letargo. Me dijiste lo que pensabas de mí… colocaste en mi frente una enorme etiqueta y solucionaste el problema, el problema que al final de cuentas era yo.
Cuando ya ibas por el tercer cigarro entendí que necesitabas estar solo, como antes de que yo llegara, como antes de que comenzaras a fumar. Comprendí que ninguno de mis intentos cambiaría la historia… supe que era momento de dejarte solo y soñar por mi cuenta.
Veneno
Caramelos de Cianuro
No sé
o por que sabes que volveré,
sólo soy capaz de dar dolor.
***
No sé
qué haría con otra oportunidad,
si hay mil maneras para traicionar,
todas ellas llevan a perderte una vez más...
***
¿A dónde van todas esas promesas
que alguna vez hice y no pude cumplir?
Espérame en el fondo de tu alma,
ten calma.
***
Muéstrame las marcas de las tristezas,
las cicatrices que te di,
nunca fue mi intensión sumergirte
en mi espeso veneno...
***
No sé
si aún tengo tiempo para cambiar,
si aún queda algo por salvar,
no se ha perdido nada si aún nos queda algo más...
***
¿A dónde van todas esas promesas
que alguna vez hice y no pude cumplir?
Espérame en el fondo de tu alma,
ten calma.
***
Muéstrame las marcas de las tristezas,
las cicatrices que te di,
nunca fue mi intensión sumergirte
en mi espeso veneno,
nunca fue mi intensión herirte una vez más...
***
Creí merecer más de una,
no fui suficiente para dos...
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Chinísima
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12/15/2008 12:18:00 a.m.
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lunes, noviembre 3
Requiem
Siempre dijiste que te gustaba cómo escribía, sin embargo, nunca te mostré las letras que inspiraste porque estaban impregnadas de dolor y de miedo. Hoy no se me ocurre una mejor manera de decirte adiós, porque en lo que soy yo hay una parte tuya.
Fue algo difícil el camino, pero logramos reencontrarnos y reconocernos. Desde el terrible diagnóstico hasta el final de tu existencia: reímos, lloramos, peleamos… nos amamos. Agradezco la oportunidad de habernos despedido, de a poco todos los días, y con mucho cariño.
No fui la mejor persona, pero intenté hasta donde pude. Te pido perdón si alguna vez me equivoqué. Te pido perdón porque aún no logro desprenderme de aquel punzante momento en que vi tu cuerpo ya sin vida… cuando supe que no volverías a abrir los ojos.
Abuela, han pasado algunos días y no dejo de llorarte… te extraño. Cuando camino por la calle, de regreso a casa, pienso en la falta que me haces: hubiera querido que estuvieras conmigo el día de mi boda… hubiera querido que me vieras estrenar esos zapatos de tacón que ahora están guardados en una caja. A veces ya no encuentro el sentido de muchas cosas.
Tengo presentes aquellas veces en que antes de salir al trabajo me decías “bonita”, y yo sonreía al pensar que me mirabas así por ser mi abuela. Hoy trato de consolarme con aquellos abrazos que me dabas para no verme llorar; era yo tan tonta… lloraba por tonterías.
Y no sé qué hacer con todo esto… es un dolor tan grande como el enorme vacío que dejaste, un vacío que no llenan mis lágrimas. No sé qué hacer con los recuerdos de mi esperanza, de mi fe en que pronto te aliviarías; con los recuerdos de las radioterapias infructuosas y de tu enorme temor ante la muerte… de todas aquellas veces que fui incapaz de calmar tu tristeza.
A diario sueño despierta, con el deseo de que esto no estuviera pasando, y me estremece la impotencia de no haber podido cambiar el destino. Fuiste mi única abuela, la única raíz que me unía a un pasado, y ya no estás… siento que una parte de mí queda a la deriva.
Y sigo siendo egoísta, porque no dejo ir tu recuerdo. Porque me angustia el hecho de no saber si logré demostrarte todo lo que sentía por ti… Sigo siendo egoísta porque pienso en lo extraño que resulta haberte acompañado en tus últimas horas, como si fuera yo diferente, como si así lo hubieras querido.
Esa noche tomé tu mano mientras dormitabas en aquella camilla y recordé cuando en días anteriores, en ese mismo hospital, te abracé con la fuerza que ya no tenías y contuve el llanto sabiendo que tú hacías lo mismo. ¿Qué es morir, abuela?, ¿a dónde te fuiste?, ¿aún me recuerdas? Yo estoy aquí, viva, absorta ante lo inexplicable… buscando un poco de tranquilidad.
Perdóname si tuve miedo, abuela… si no te comprendí. Perdóname si al final hablamos ya muy poco… perdona mi debilidad de carácter… Hoy, donde quiera que estés, debes saber cuánto te quiero… cuánto te quise en vida… Debes saber todo lo que significas para mí.
Someday we’ll know
New Radicals
90 miles outside chicago
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Chinísima
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11/03/2008 11:57:00 p.m.
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domingo, septiembre 28
¿A dónde vamos?
Nos movemos en direcciones distintas, pero continúas siendo la persona en quien reconozco mis sueños. Y me dejas pensando, y me retas con esa sonrisa en tu rostro… y dejo de preocuparme por lo que pasará, porque te importa mi vida, y lo que realmente soy, porque a pesar de todo llevo conmigo algo de lo que somos juntos.
Creo en ti, creo que puedes cambiar al mundo, y si algún día me necesitas estaré ahí, porque quizás buscamos exactamente lo mismo…
Try
Nelly Furtado
All I know
The more I cry, the more I cry
As I say goodbye to the way of life
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Chinísima
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9/28/2008 07:18:00 p.m.
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sábado, agosto 9
Mal-Estar
¿Cómo sabe uno que está vivo? Acaso porque siente los apretujones en el metro o la frustración de un retardo en el récord perfecto de la semana… Acaso porque estar vivo es diferente de estar muerto, en una caja con tierra encima… ¿Cómo sabe uno que está vivo? Acaso porque respira y siente un dolor punzante en el pecho cuando lo invade el miedo al verse a sí mismo como un desconocido… Cuando de noche no se concilia el sueño por saberse solo y vulnerable.
Y cuando me dices que no te importa lo que siento no me extraña… y cuando dices que todo da igual, que todo es pasajero, me dejas con un enorme vacío que comienza a serme familiar. Y con el caos en mi cabeza te doy mil veces la contraria, y salgo corriendo, y me exijo evitar pensar en ti… ¿Cómo sé yo que estoy viva? Porque hoy todo me duele, porque no me siento “normal”, porque no acabo de librar la batalla contra mis temores… lo sé porque se me humedecen los ojos, porque me tiemblan las manos…
Pedir ser la misma sería, en parte, pedirle al tiempo que volviera… que regresara a cuando era yo menos conciente y más feliz. Sé que estoy viva porque alguien junto a mí está muriendo, porque soy la contraparte de una historia que comienza a llegar a su fin… porque a diario abro los ojos y respiro. Y sonrío, y sobrellevo el cansancio en espera de que “todo pase” y un día deje de sentirme tan patéticamente egoísta… esta no soy yo.
Tú estás muriendo y yo pienso en que ya no puedo más… Tú estás muriendo y yo pienso en que me duele… Tú estás muriendo y yo pienso en que esta incertidumbre es injusta… conmigo. Y donde estaban todos quizás queda una persona, o dos; es demasiado pronto para descubrir lo duro que es “vivir”... es demasiado pronto para conocerme tanto, hasta el hastío. Quiero estar… ahora… por mí… para ti… para los que amo… quiero creer, me aferro todos los días… necesito “hacerlo bien”...
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8/09/2008 11:27:00 p.m.
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lunes, agosto 4
Para poder continuar
Un hombre de semblante bastante acabado llegó acompañado de quien, a mi parecer, era su mujer. No podía ni sostenerse en pie, así que ella lo ayudó a sentarse en una silla que estaba cerca de la entrada al área en la que se interna a los pacientes con urgencias médicas. Y de repente llegó aquella enooooorme mujer: la guardia.
[Me pregunto si con tantos kilos encima esa “señora” sería capaz de detener a alguien antes de que un paro cardiaco la matara.] El caso es que en cuanto llegó le dijo al hombre enfermo que no podía estar sentado ahí, ante lo cual la acompañante hizo un último intento: “¿puedo tomar la silla y ponerla en otro lugar?”, la enooooorme mujer contestó con una prepotente negativa al tiempo que tomaba su tolete y se lo colgaba en la cintura con gesto de matrona.
Desde ese instante la odié… pero, como nunca es suficiente, más tarde pude odiarla infinitamente, hasta casi sentir las mismas náuseas que mi abuela. A los dos minutos fui testigo de cómo la muy desgraciada aposentaba sus nalgas en la silla: así es, la misma silla que le había negado a un paciente con cáncer y una urgencia clínica.
¿Falta de criterio?, ¿falta de educación?, ¿asunto ético-filosófico o de educación cívica? ¡Vale madres! No quise reflexionar sesudamente, a lo más me pregunté por qué algunos individuos de nuestra sociedad actúan de forma tan animal. ¿No se supone que hay algo inherente en nuestra esencia que nos hace “seres humanos”?
Ni todas mis miradas de odio fueron suficientes, le hubiera dicho algo, cualquier cosa, de no ser porque mi estado de ánimo no era el propicio para dar pelea y ganarla dignamente. Sin sonar “mocha”, Dios quiera que nunca esté en una situación similar, cargando no sólo con el dolor físico, sino con el infinito sufrimiento espiritual.
Al área de urgencias de la especialidad de oncología acuden personas desahuciadas en su mayoría, hombres y mujeres de distintas edades, demacrados, sin cabello y, en muchos de los casos, postrados en una silla de ruedas. Es una prueba para cualquiera que lo presencia, es una prueba que lleva a reflexionar acerca de la fragilidad de nuestra existencia.
Y no es mi intención jugar el papel de “agente sensibilizador” sino simplemente exponer la profunda indignación que me embarga al observar la indiferencia y el cínico abuso. Nada podrá aminorar el dolor, pero quizás un gesto de empatía le ayude a quien padece una enfermedad tan devastadora como el cáncer a seguir adelante en su lucha por continuar con vida.
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8/04/2008 09:40:00 p.m.
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martes, julio 29
Intrascendente
No soy el tipo de mujer que provoca, quizás tampoco el tipo de señorita presumible… y cuando no tengo nada bueno que decir, simplemente me callo. No soy cerebral, ni demasiado sociable; mi vida se reduce a una absurda pasión por aferrarme a todo lo bueno que voy encontrando a mi paso.
No hay en mí agresividad, la sustituye una infinita cursilería. No hago ejercicios mentales, de esos complicadísimos. No tengo pretextos cuando sabes que estoy aquí, a veces no sé negarme. No soy sincera cuando me digo que tengo el control en la palma de mi mano. Con frecuencia no soy lo que otros esperan.
No soy buena amiga, mucho menos cuando me da por pensar demasiado… No soy honesta cuando digo que comprendo todo, cuando hago de cuenta que no pasa nada. No soy buena, al menos no aquí, no en esta situación… No soy correcta en las despedidas, no cuando me ahorro el drama de mi novela.
No sé acatar órdenes… se me van los dedos… No me juzgues, aunque prometí no hacerlo: escribir. No sientas culpa al percatarte de todo lo que no soy… lo que no seré. No intentes comprenderlo, no pierdas el tiempo con suposiciones, pero tampoco me pienses “emocional” y absurda con la justificación de que soy mujer.
No soy misericordiosa con mi imagen pública, no me contengo… hace tiempo que no llega a mí el equilibrio convencional. No soy fanática de las casualidades, soy el tipo de persona que genera sus designios. No soy “simpática” siempre, ni sonrío siempre, ni guardo las formas siempre… No soy así, aunque muchas veces no sea bueno para mí.
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7/29/2008 11:51:00 p.m.
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lunes, julio 28
Lo que no fue
Me miraste a los ojos un par de veces y yo sólo sonreí. Tonto… te quise mucho; fueron años tan intensos que la relación acabó por desgastarse. En aquel tiempo jamás llamaste cuando yo lo necesitaba, en aquel tiempo soñaba despierta contigo cuando tú comenzabas a soñar con alguien más. Hoy ya no somos los mismos.
Hay un poco más de dinero y menos tiempo… hay una sincera disculpa y una profunda nostalgia por lo que pudo pasar y no pasó. Éramos los mejores amigos… fuimos varias veces al cine, a un par de museos, a las tiendas de discos… aquella vez, con el pretexto de una fiesta, nos sorprendió la madrugada sentados en un parque haciendo nada.
Hablaste mucho de ella… le gustan los vestidos y las “películas de niñas”… se entienden. Hablé poco de él, no estoy en las mismas circunstancias; mucho menos quise ser patética e inventarme un tórrido romance. “La vida ahora y el futuro”… dijiste que no piensas casarte, pero sé que quizás en algún tiempo compre un bonito traje sastre para el acontecimiento.
Nos conocimos en un concierto de Hummersqueal… nos gustaba la música de Thermo… Yo quería cantar en una banda de emo-punk y el día en que me despedí de ti sonaba en mi cabeza Será por ti de Belanova… Aún escucho de vez en cuando a los Ataris: “No body on the road/No body on the beach…”; fuiste mi chico del verano de 2005 y yo la chica que nunca pudo escribirle la letra a tu canción.
Todo murió de una sobredosis, como Heat Ledger (“el putito de las montañas”, como tú lo llamas)… Quizás vayamos a ver Batman, el caballero de la noche. Y pensar que la primera parte de la saga (Batman inicia), esa película que ya había olvidado, la vimos en un cine barato de Viaducto, el cual ahora es propiedad de la Iglesia Universal…
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7/28/2008 10:44:00 p.m.
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miércoles, julio 9
Revuelto
Te quiero… no te quiero… Evocación… ¿quieres ir al cine? A veces me acuerdo de ti, de tu mano en mi mano y tu rodilla junto a la mía… ¿Sabes cómo me siento? Si no llamo no llamas, no pienso llamar… Ingiero un poco de gelatina, me sacaron una muela… Borré un número telefónico. No sabes quién soy.
Me duele el pecho y lo que hay dentro, dicen que es el corazón… No te escucho, te leo… siempre te leo. “Don cry for me Evangeline…”, lloro porque no quiero perderte… no entiendo qué es la muerte… “para siempre, jamás”, para la eternidad… ¿Y cuando mis ojos no vuelvan a verte?, yo nunca te voy a olvidar.
Tomo mi bolso de piel marrón, los zapatos de tacón no los uso porque me cansan… de los sauces ya cayeron las hojas. Comemos pastel, el tumor crece, le tienes miedo al dolor. Llueve y yo pienso en lo feliz que he sido, a pesar de todo, porque “todo” es lo que soy… “Don’t cry for me Evalgeline... Please don’t you cry…”
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7/09/2008 12:35:00 a.m.
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domingo, junio 15
Helado y cosas que pasan
Me quedé callada, creo que mi despiste me llevó a no comprender la situación. Después me preguntó si quería cono o vaso… y mientras servía sus lágrimas se volvieron lagrimones. De nuevo callé, pero esta vez la miré a los ojos, como queriendo hacerle sentir que, si de algo le servía, podía contarme lo ocurrido.
Dijo que desde la esquina un tipo había estado vigilando el local. Cuando ya casi nadie transitaba por la calle entró, se acercó al mostrador y le pidió que le diera todo el dinero. Ella, confundida, le preguntó por qué habría de hacer tal cosa… sin más empacho el individuo le mostró la pistola que llevaba a la cintura, por dentro del pantalón.
250 pesos, no más… 250 pesos por tremendo susto… 250 pesos y él quería más… y la amenazaba, y le advertía que no fuera a gritar. Tomó el dinero y le pidió que no volteara, que ni se le ocurriera llamar a alguien… No corrió, sólo se fue de prisa, mientras ella se soltaba a llorar… “¿Y el susto quién te lo quita?, ¿quién te quita el miedo?”.
Después del relato mi helado estaba derretido… y ella un poco más tranquila. Juro que no fue protocolo social, pero le pregunté si podía ayudarla en algo; me dijo que no, que el dueño del local venía en camino. También me dijo que era su último día, que no volvería, que no quería volver a estar sola en la heladería…
Y pese a que el helado siempre me trae recuerdos agradables, ahora, de vez en cuando, y extrañamente, me da un poco de tristeza cuando lo pruebo… y cuando miro hacia el interior del local y me doy cuenta de que la chica, en verdad, no regresó.
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6/15/2008 03:06:00 p.m.
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martes, mayo 27
Vive Latino '08... memorias gráficas
Babasónicos... emoción desbordada
Ventilader
Martin Thulin, Fancy Free... ¡energía!
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5/27/2008 09:16:00 p.m.
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