lunes, julio 31

Ne-ne-ne-ne-ne, ¿Qué vas a ser... cuando seas grande?

¿Estrella de rock and roll? ¿Presidente de la nación?...
***
Cuando sea grande quiero ser “intelectualoide de la izquierda”… Quiero manifestarme con plantones y vivir en una carpa con horno de microondas y televisión para ver la novela de las cinco; quiero insultar personas impunemente y utilizar la violencia para imponer mi opinión cuantas veces sea necesario. Cuando sea grande quiero olvidar dos de los valores más fundamentales: la libertad y el respeto.

Cuando sea grande quiero dedicarme a hablar, y hablar y hablar, pero espero jamás verme en la penosa necesidad de tener que ACTUAR. Quiero hacerme de un vocabulario vacío, carente de significados; quiero aprender discursos de memoria y comportarme como autómata que únicamente sabe repetir lo que otros dicen, o escriben. Quiero manipular información y regodearme pensando que lo sé todo, que no necesito aprender de los demás.

Quiero hablar de pobreza y miseria de vez en cuando, mientras me quede tiempo para temas más importantes como lo último en moda; mientras tenga tiempo de ir y venir por los centros comerciales para alimentar mi afán consumista. Quiero hablar de hambre y sufrimiento siempre y cuando no tenga que anteponer mis ambiciones personales, mientras no tenga que sacrificar mis reuniones sociales.

Cuando sea grande quiero ser burócrata y quejarme del sistema del cual formo parte. Quiero abogar por cambios radicales, siempre y cuando eso no signifique suprimir mi cómodo estilo de vida, mientras continúe recibiendo mucho por trabajar poco. Quiero que las cosas cambien, pero “na’ más tantito”, no vaya a ser que a alguien se le ocurra que tengo responsabilidades con el país en el que vivo.

Quiero ser privilegiada y recibir educación a nivel superior sin tener que valorarla. Quiero usurpar el lugar de alguien que, armado de conocimientos, lucharía para transformar su realidad, nuestra realidad; quiero llegar a la conclusión de que el mundo es una basura y que, por eso, no vale la pena poner en práctica todo lo que tuve oportunidad de aprender. Quiero ser tan desvergonzada como para aceptar que me convertí en universitaria sólo por cumplir con un rol social.

Cuando sea grande quiero culpar a todo y a todos de mis frustraciones e insatisfacciones personales, después quiero ir por la vida buscando un mecías que me solucione la vida sin tener que esforzarme. Quiero ser tan ingenua como para no darme cuenta de que a todos aquellos quienes buscan el poder los mueve la ambición y el deseo incontenible de tener cada vez más influencia sobre los demás.

Quiero dármelas de “incluyente”, quiero presumir de mi gran “apertura”. Quiero exigir respeto sin tener que darlo; quiero burlarme de aquellos que profesan una religión y tienen fe en su propio Dios, quiero llamarlos fanáticos o “mochos”. Quiero decir que tengo la verdad absoluta, esa misma verdad que pronuncian aquellos quienes, por el simple hecho de ser figuras públicas, tienen más autoridad que un simple ciudadano.

Cuando sea grande quiero vivir en la “tranza” y formar parte de la corrupción. Quiero quejarme del fraude electoral mientras yo cometo la estafa más grande que puede existir: vivir a medias, vivir sin sueños. Quiero pensar que basta con repetir las mismas viejas y gastadas consignas; quiero estar segura de que no hay necesidad de salir a la calle con el único propósito de hacer algo bueno por los demás.

Cuando sea GRANDE… ¿Eso quiero? NO LO CREO. No me importa si estoy equivocada, pero yo prefiero contribuir, aunque sea con un poquito, a que la situación cambie; prefiero hacer todo lo que esté en mis manos para que la actual situación se transforme en algo mejor, no sólo para mí, sino para todos los que la vivimos. Lo más importante, lo primordial, es mostrar coherencia entre nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones.

jueves, julio 20

Sin retorno

Abrió bien los ojos, no podía creer lo que estaba mirando. Era tan real… todos esos momentos, aquellas tardes, los sueños y las promesas. Su corazón comenzó a latir fuerte, como si fuera a salírsele del pecho; sintió que un nudo le apretaba la garganta, mientras que una lágrima rodaba por su mejilla.

Le gritó, le dijo que no era justo, pero ella huía tan de prisa que no había tiempo para escuchar razones. Ella reía sin emitir sonidos, como en una película muda, y él sólo podía ver sus gesticulaciones y el vacío en su mirada, sólo eso. Ambos corrían hacia ninguna parte, él siguiéndola y ella intentando escapar de la realidad.

Estuvo a punto de tocarla, pero sus manos sólo lograron cortar el aire. Estaba ahí, era un espectro que le sonreía. Por un instante se detuvo y la contempló extrañado… fue entonces cuando se dio cuenta de que nada volvería a ser igual. Nada podría cambiar el presente, todo había terminado y ahora ambos lo sabían.

Él le dijo que la comprendía, que no había nada qué perdonar; de pronto se sintió aliviado del peso de los remordimientos y del rencor. Juntos reconstruyeron, uno a uno, los buenos tiempos; los tiempos en que aprendieron juntos, los tiempos en que crecieron juntos. El repentino final nunca fue culpa de nadie, así tenía que ser.

Por unos minutos le fue imposible distinguir entre la realidad y el sueño, pudo sentir el placer de estar justo en esa frágil línea. Con los ojos ya cerrados la estrechó fuerte, entonces sintió el frío… no había pulso ni respiración. Con tranquilidad la dejó ir, no quedaba más por hacer. Aquella historia ya estaba muerta y los muertos no pueden volver.



Be a man
Aqua

The world is quiet,
like there is no one around,
but I feel you beside me
I know the secrets,
you keep locked away inside
Don't understand why you're fighting
***
I know she must be special,
this new girl by your side
I seek for answers when I look into your eyes,
And it hurts like hell but, I will be strong
***
For once in your life, be a man
Just tell me the words, 'cause I know that you can
Don't leave me with scars that no one can heal
For once in your life, be a man
***
You made me love you,
love you right from the start
You're controlling my heart, babe
Don't pack your bags yet
Give me time to say goodbye (Say goodbye)
Just don't leave me wounded
***
No, I just hope you will regret the things you do
Come back to me,'cause our love is the real thing
And it hurts like hell, but I will be strong
***
For once in your life, be a man
Just tell me the words, 'cause I know that you can
Don't leave me with scars that no one can heal
For once in your life - be a man
***
I knew that I,
I fought to keep our love strong
If you leave me now,
you come running back for more, babe
And I hope for, and I wish for,
and I pray, that the words from your mouth can,
eventually make you a man
***
For once in your life,
be a man...
When everything stops -
for a minute in your life,
I'll hope that,
for once in your life, be a man
(be a man)
Just tell me the words, 'cause I know that you can,
Don't leave me with scars,that no one can heal
***
For once in your life - be a man
Be a man...
Tell me the words...
Once in your life...
Be a man...
Tell me the words...

martes, julio 18

¡Ya basta!

Ya basta de insultos, ya basta de enfrentamientos de hermanos contra hermanos… ¡BASTA! Que se den en la madre entre políticos y dejen de utilizarnos como sus títeres. Ellos en sus altas cúpulas repartiéndose el poder mientras que el pueblo se convierte en una ola de fanáticos que tiran puñetazos a ciegas.

Sí, sí… tiempos electorales… contiendas… Todo mundo saca a relucir trapitos y hasta hay quienes prescinden del “compló”, pues solitos se ponen la soga al cuello. Ya ven al carnal de Tintan, ¿o más bien del Peje?, ese que se auto agasajó con una boda que fue todo menos austera. Esperemos, “por el bien de todos”, que no se esté acostumbrado a las reunioncitas de la high.

Y cómo está de loco el mundo y de tergiversados los valores que ahora resulta que se puede predicar con todo, menos con el ejemplo. Y hasta eso que a Marcelo le falta clase y buen gusto, ¡miren que ponerse a comer pan enfrente de los pobres! Me pregunto qué hubiera pasado si su fastuoso enlace matrimonial se hubiera llevado a cabo antes de las elecciones del 2 de julio.

Muy bien, una boda sin duda es un hecho que marca la vida de cualquier persona, pero digo yo, ¿tan necesario era rentar el Museo José Luis Cuevas? Ahí va Marcelo de mitotero al zócalo para después recoger los presentes de su “mesa de regalos”… Me hubiera gustado obsequiarle la recámara Oyasumi en roble blanqueado que tanto le gusta, pero ni de chiste logré juntar los 17 mil 346 dólares.

Pero si ya lo decía yo (y muchos miles de mexicanos), todos los partidos y todos los políticos tienen “cola que les pisen”; por eso no es bueno endiosar a nadie, ni mucho menos andar creando a nuestros “mártires de la democracia”… Hay que aprender a observar; como diría el sabio felino cósmico, hay que aprender a “ver más allá de lo evidente”.

Por eso que a mí no me vengan con “izquierdas”, que para el caso nos tranzan igual que las “ultraderechas”. Me resulta asqueroso y repugnante que miembros de un partido que aboga por los pobres se regodeen en este tipo de fiestas ¿Hasta cuándo vamos a abrir los ojos? ¿Hasta cuándo tomaremos conciencia de nuestra realidad, una realidad que día con día vivimos todos los mexicanos?

Creo yo que ya deberíamos dejar de velar por los intereses de los partidos y buscar el bienestar de México. MÉXICO, un país que abraza al norte y al sur, un país que necesita de TODOS para crecer. Creo yo que ya deberíamos dejar de actuar como enajenados que sólo escuchan lo que quieren escuchar, que únicamente ven lo que unos cuantos les quieren mostrar.

Yo creo en mi país, creo en la gente que trabaja y que se esfuerza, creo en la gente que es capaz de tenderle su mano a quien lo necesita; creo en esa gente que lucha porque la situación cambie. YO CREO. Creo que es posible, creo que, además de informarnos y debatir, hay que ACTUAR. Creo que debemos cumplirle a México, pero sobre todo, cumplirnos a nosotros mismos.

Si le va mal al presidente, sea quien sea, le irá mal a MÉXICO; si seguimos con un congreso dividido será imposible satisfacer las necesidades de todos los mexicanos. Si seguimos así se cumplirán los vaticinios catastrofistas de todos aquellos fracasados que rezan porque este país se hunda, y todo porque no son capaces de construir un futuro mejor. Si no logramos cambiar, en verdad todo estará perdido.

No es asunto de partidos, se trata de que juntos seamos capaces de acabar con la corrupción, con el hambre y la pobreza; se trata de que como ciudadanos asumamos nuestra responsabilidad y seamos capaces de hacer algo más que quejarnos diariamente. Se trata de vencer nuestros miedos y construir un mejor país, no sólo para nosotros, sino para las generaciones que vienen.

viernes, julio 7

Memoria gráfica (favor de leer abajo)






La China en su Palacio

Fue una semana difícil, una semana de trabajo duro. Hubo peleas, regaños, diferencias… pero al final todo salió bien.

Siempre fui espectadora, hasta esta vez. Como encargada y personal único del departamento de prensa registré a más de 60 medios de comunicación interesados en cubrir el concierto de clausura de Tu Rock es Votar A.C.; además, redacté boletines de prensa, notas para la página de Internet, cartas y no sé cuántos documentos más.

Durante cinco días llegué a mi casa pasadas las diez de la noche y sufrí. Viví en carne propia la presión y el estrés del “mundo real”, del trabajo. Se templó mi carácter y aprendí de mis errores, ahora sé algunos secretos de esos que jamás nos revelan en las clases de periodismo.

Llegó el sábado 24 de junio y por primera ocasión formé parte de un staff. Esta vez el brazalete fue plateado y con él tuve acceso a backstage (camerinos y barra libre de Bacardí), sala de prensa, explanada y zona A durante el concierto.

En la puerta 12 del Palacio de los Deportes recibí a fotógrafos y reporteros, por fin pude conocer a todos aquellos con quienes conversé vía telefónica. Algunos me hicieron bromas, otros me obsequiaron ejemplares impresos de cortesía y uno de ellos hasta me pidió que me quitara la playera para regalársela.

Mi trabajo fue el mismo de 3:00 a 6:30 de la tarde: acreditar medios. Me perdí de las presentaciones de Gruis Spectra, Perros Celestes, Cohete y Disidente. Eso sí, alcancé a treparme en la camioneta con los de Volován, quienes me regalaron un autógrafo.

Mientras me tomaba un refresco en los camerinos Rosso de Plastilina Mosh pasó a mi lado y Big Metra regresaba de la sala de prensa. De Las Víctimas del Doctor Cerebro aún no se sabía nada, pero Lino Nava de La Lupita ya había llegado y se tomaba fotos con medio mundo.

De repente recibí una llamada al celular, los reporteros rezagados reclamaban mi presencia: Nicolas (free lance francés) y el equipo de Telemando Dallas. Regresé corriendo para alcanzar el set de Plastilina Mosh y lo logré; fui feliz coreando La nalguita, Te lo juro por Madonna y Peligroso pop.

Mientras me paseaba por los camerinos le pedí un autógrafo a Ernick de Cohete, quien por cierto es uno de los varios conocidos que le debo a la tesis. Más tarde me fui a la sala de prensa para tomarme una foto con El Ranas de Las Víctimas del Doctor Cerebro; no pude evitar sentirme ruborizada mientras él me cantaba una canción que yo no sé si se inventó o, sencillamente, yo no me sabía.

Tras el escenario, todo el equipo TREV comenzaba a festejar el éxito logrado: Armando, Pepe, Jako, Lumix, Pino, Andrés, Leo, Ale, Bárbara, Joe, Alonso, Adriana, Amanda, David, Lucio, Priscila, Claudia, Alex y yo. Llegaron los abrazos y las felicitaciones mutuas acompañados de brindis y bromas.

De nuevo a la barra para pedir refresco con vodka cuando se me acercó Israel, el manager de Cohete. Platicamos un rato de mi tesis, del ambiente del concierto, de su trabajo y de Tu Rock, de vez en vez él me acariciaba el cabello y ponía énfasis en mi condición de “china”.

Disfrutamos con el Ja ja ja de La Lupita, además de los éxitos Hay que pegarle a la mujer y Paquita Disco. Lino Nava se lució en el escenario mientras que el vocalista seducía a más de una con su interpretación llena de energía. Me dio gusto encontrarme con mi amiga Vanessa y poder disfrutar con ella aunque fuera por un rato.

La banda sorpresa encargada del cierre fue The Client, un trío de atractivas mujeres originarias de Londres. Quizás muchos ya no se quedaron a escucharlas, pero quienes lo hicieron disfrutaron de un atractivo espectáculo. Fue gracioso, cuando me fotografié con ellas, la más alta (como de 1.80) no paraba de reír mientras repetía “It’s very funny”, refiriéndose, claro, a mi poca estatura.

Terminó el gran día, ese que tanto estuvimos planeando. Nos trepamos al escenario y, antes de que comenzaran a desmontarlo, nos tomamos las fotografías del recuerdo. La mayoría nos moríamos del cansancio, pero eso no fue impedimento para que nos la siguiéramos en El Pasagüero.

Gracias a quienes me acompañaron en un día tan importante. En especial gracias a todos aquellos que, más allá de festejar y disfrutar del chupe gratuito, han compartido conmigo todo este proceso; la borrachera cualquiera se la agarra, pero los “cuates, cuates” se distinguen.

Palacio de los Deportes: misión cumplida. Una vez más el equipo de Tu Rock es Votar demuestra de lo que es capaz. ¡Felicidades a todos!

martes, julio 4

“La Ciudad Des-esperanza”

Estoy molesta, encanijada… estoy “que me carga pifas”. Disculparán entonces que en este post vomite las viseras y haga berrinche.

Venía yo bien dormida en el metro, en el asiento que da a la ventana; fue un día difícil y aún no había cenado. Me regocijaba yo en mi sueño cuando una mano sacudió mi hombro pidiéndome, casi exigiéndome, que le cediera mi asiento a alguna de las dos mujeres que cargaban un niño en brazos.

“Pero si este no es el lugar designado”, pensé. Sin embargo, toda adormilada, me levanté de mi asiento. Un sentimiento de furia me invadió ante lo que consideré un acto aprovechado, más aún cuando uno de los asientos reservados lo ocupaba la clásica vieja chismosa que finge demencia.

Iba yo a reclamar, pero me di cuenta de que la “vengadora social” que me despojó de mi lecho provisional era una mujer embarazada. Pero, ¿Tenía yo que levantarme?, ¿era mi obligación? Ni modo, me ganó la educación, la convicción de que vale la pena ser solidaria con los demás.

¿Aquella mujer se imaginó en algún momento que yo venía cansada por un día de trabajo duro? ¿Acaso se imaginó que madrugué y salí de mi casa sin haber ni siquiera desayunado? ¿Sabía que el mismo derecho que tienen ella y las mujeres con niños de brazos lo tengo yo?

Más tarde, de pie entre la multitud que me apretujaba, caí en cuenta de que no debía estar molesta con nadie; ninguno de los presentes era culpable de que los habitantes del Distrito Federal tengamos que viajar hacinados cuales reses que van al matadero. Caí en cuenta de que no podía señalar a nadie, porque todos sufren a diario lo mismo que yo.

Esto es la realidad, esto es vivir en “la ciudad de la esperanza”, una ciudad en donde se construyen segundos pisos, pero no se invierte en el trasporte público. Y los habitantes de la “bella, noble y leal Ciudad de México” tenemos que desplazarnos en un metro que se para cinco minutos en cada estación y en microbuses con asientos achaparrados y fierros salidos por todas partes.

No sólo me quejo porque este es mi Blog, sino también porque es mi derecho constitucional como ciudadana (soy una mayor de edad que se gana la vida de un modo honesto); y porque en una democracia, más allá del gobierno de la mayoría, existe la posibilidad de que cada individuo exprese su opinión.

Me angustia pensar que nos estamos acostumbrando a vivir como infrahumanos. Me molesta ver cómo es que no hacemos nada para exigir nuestros derechos y expresar nuestras necesidades. Las grandes obras viales son, la mayoría de las veces, puentes que conducen de una franja privilegiada a otra, y que sirven para negar la carencia de servicios en las zonas más necesitadas.

Así es, ni a mí y ni a mi familia nadie nos regala nada. No pueden comprarme con una pensión, ni con una beca, tampoco con un crédito para la vivienda. Y me pregunto si esta es la solución para nuestros problemas, me pregunto si no es más correcto darles a las personas la oportunidad de ganarse la vida de un modo digno, sin recurrir a las dádivas.

¿Qué diferencia hay con aquellos tiempos en que se compraba la simpatía con una torta o un refresco? Debemos exigir, porque el hecho de que nos “regalen” algo de ninguna forma significa que “todo está bien”. No se trata de gestos de bondad, sino de actos de justicia social; si nos remontamos al más puro socialismo, se trata de que “a cada quien le corresponde según su esfuerzo”.

Sí, claro… tal vez no soy miembro del Frente Popular Francisco Villa, ni manejo un taxi pirata; tampoco pinto bardas durante las marchas, ni me robo la electricidad con un “diablito”. No. Soy sólo una de las tantas personas que viven al margen de la legalidad y que creen que la violencia jamás se justifica.

Quizás la diferencia estribe en que soy universitaria; estoy orgullosa y me siento afortunada, pero sobre todo, muy agradecida. Sé que tengo una responsabilidad, porque gocé de una educación que me fue brindada por el Estado, con recursos generados por todos los mexicanos. Hoy sé que hay que utilizar la inteligencia y la sensibilidad para tratar de construir un mejor país.

Expreso mi opinión porque siempre he sido coherente entre lo que hago y lo que digo. Tuve la oportunidad de un primer empleo burocrático en el que me pagarían bastante por hacer nada, pero lo rechacé, y hoy comprendo que hice lo correcto. De nuevo lo digo, soy afortunada porque tuve la oportunidad de elegir, estoy consciente de que existe quienes no tienen la posibilidad de hacerlo.

¿De qué sirve la demagogia y el discurso de “la izquierda” si seguimos viviendo igual? No importan las banderas, sino las acciones, el trabajo en beneficio de la ciudadanía. Además, hace falta que dejemos de ser niños y nos hagamos responsables, que asumamos nuestro papel activo y participativo.

Vuelvo a la educación, porque ésta hace la enorme diferencia. La educación como herramienta que nos permita mejorar nuestro entorno y el de los demás. Habría que dejar de ser egoístas y darnos la oportunidad de poner en práctica nuestros conocimientos al servicio de quienes lo necesitan; los títulos educativos no sólo sirven para adornar paredes.

La democracia es mucho más que debate y análisis sesudo. La democracia es la oportunidad que todos tenemos de participar desde nuestra propia trinchera. Está claro, la batalla discursiva a veces pesa demasiado; los verdaderos héroes son aquellos que logran materializar lo que para otros serían sólo sueños, aquellos que tienen fe y esperanza.

¿Esperanza? ¿Cómo es que hay quien se atreve a manosear una palabra como esta, colocándola en un slogan que vende mercancía política?; la esperanza no es un sol azteca. La esperanza son todos y cada uno de los habitantes que trabajan la ciudad, que enfrentan sus obstáculos, pero que la aman y le dan vida a través de su esfuerzo diario.


En algún lugar
Duncan Dhu

En algún lugar de un gran país
Olvidaron construir
Un lugar donde no queme el sol
Y al nacer no haya que morir

Y en las sombras mueren genios
Sin saber de su magia
Concedida sin pedirlo
Mucho tiempo antes de nacer

No hay camino que llegue hasta aquí
Y luego pretenda salir
Con el fuego de el atardecer
Arde la hierba

En algún lugar de un gran país
Olvidaron construir
Un lugar donde no queme el sol
Y al nacer no haya que morir

Un silbido cruza el pueblo
Y se ve un jinete
Que se marcha con el viento
Mientras grita que no va a volver

Y la tierra aquí es de otro color
El polvo no te deja ver
Los hombres ya no saben si lo son
Pero lo quieren creer

Las madres que ya no saben llorar
Ven a sus hijos partir
La tristeza aquí no tiene lugar
Cuando lo triste es vivir

lunes, junio 26

Lo mismo... lo mismo

Tal vez suene medio mamerto, pero a unos cuantos días de las elecciones presidenciales yo pediría, tan sólo, que dejaran de enviarme correos electrónicos con propaganda política.

Siempre he intentado respetar ideologías distintas a la mía, así como también he tratado de escuchar las diferentes propuestas; sin embargo, ya me es molesto recibir correos y correos que, bajo el pretexto de un sufragio razonado, pretenden inclinar mi simpatía hacia algún candidato en específico.

No me gusta que saturen mi bandeja de entrada, no me gusta que el común de la gente caiga en el mismo juego que tanto critica: manipulación y campaña de desprestigio, información vacía de esa que no dice absolutamente nada.

Exijo mi derecho a elegir dentro de un ambiente tranquilo, libre de ruido y contaminación comunicativa; exijo mi derecho de llevar a cabo mi propio análisis crítico. No pienso votar por el “menos mentiroso”, o por el “menos ratero”, en todo caso, quizás anule mi voto, pero ya saben… ese asunto es libre y secreto.

Me pronuncio en contra de los farwards, de la agresividad que conlleva el acto mismo de farwardear a alguien. NO VOTARÉ POR QUIEN ME DIGAN, NO ME VAN A CONVENCER. Vaya, que ni siquiera se trata de información noticiosa o de datos cuantitativos coherentemente traducidos.

Lo mismo una y otra vez, las mismas declaraciones; argumentos ligeros que se lleva el aire. Es raro, en pleno año 2006 pareciera que no existe la tolerancia ni el respeto; como usuario, sólo te envían un mail, sin preguntar tu opinión, y ay de ti si se te ocurre pensar distinto a la masa, porque ya valiste gorro.

Como diría el viejo y popular adagio: “Diosito, no me des, na’ más ponme donde haya”. Yo no quiero que me regalen nada, ni que me prometan que me van a resolver la vida; lo único que anhelo con todo mi corazón es vivir bajo un régimen en el que se me permita vivir dignamente haciendo lo que más me gusta en la vida.

Tiempo y dinero invertidos en una contienda que ya más bien parece talk show como el de Laura en América, y todos le entran a lo mismo. Al final sólo quedarán avenidas sucias, pegoteadas con publicidad, plásticos decolorados por el sol que calienta las calles y, por supuesto, spam perdido en el hoyo negro de los desperdicios cibernéticos.
***
***
Nacidos para perder
Joaquín Sabina

Soy del color de tu porvenir
Me dijo el hombre del traje gris
“No eres mi tipo”, le contesté
Y aquella tarde aprendí a correr
Al pisar la estación, le abrí la jaula a mi corazón

Tras las montañas estaba el mar
La noche, el vértigo, la ciudad
El mundo a cambio de una canción
Me daba un plato, un beso, un colchón

La única medalla que he ganado en la vida
Era de hojalata y decepción
No tenía salida el callejón del cuartel
Para el desertor del batallón
De los nacidos para perder

Prima del alma denúdame
Del traje gris de la multitud
Devuélveme al camino del sur
Al país de la niñez, donde uno y uno sumaban tres

La única medalla que he ganado en la vida
En el escenario la gané
No tenía salida el callejón del cuartel
Para el desertor del batallón
De los nacidos para perder
De los nacidos para perder
De los que viven muertos de sed
Prima del alma denúdame
Y aquella tarde aprendí a correr
Donde uno y uno sumaban tres

jueves, junio 15

Paquita Vs El Hombre-Basura

Yo no vi nada, na-di-ta. Venía geteándome en el microbús cuando escuché el gritote que me despertó:

— ¡No me toque! ¡Le digo que no me toque! ¡Cochino! ¡Asqueroso!

Y el wey de junto con cara de “yo no fui”, fingiendo demencia. Ese hombre cuarentón que miraba a su compañera de asiento como si esta estuviera perdiendo la razón. No decía nada, sólo la miraba. Al final de cuentas ninguno de los dos se movió de su asiento; ambos habían emprendido la guerra, a ver quién de los dos se echaba pa’ tras primero.

Parecía que ya no habría problema alguno cuando, cinco minutos más tarde, se escuchó otro grito:

— ¡Le dije que no me tocara! ¡Se lo dije, pinche viejo cochino!

Y el otro, de nuevo actuaba como si la virgencita le hablara, como si no entendiera de lo que se trataba el asunto. No dijo nada, de nuevo se quedó callado, gesto que indignó aún más a la presunta víctima de los bajos instintos de aquel pervertido pasajero.

— ¡Pendejo! ¡Sí, es usted un pendejo! A ver… atrévase de nuevo… Tóqueme una vez más y verá cómo le va… ¡Cochino! ¡Animal!

Y todos los pasajeros risa y risa. Un par de jóvenes veinteañeros opinaban en voz bajita: “¡Sí, que se lo madree!” “Usted puede, señora, póngale en su madre”. El resto del “pasaje” intercambiaba miraditas burlonas y de vez en cuando se sonreían mutuamente.

Y si alguien creía que había sido todo… ¡qué equivocación más grande!, apenas venía lo mero bueno. La mujer molesta, furiosa, con ojos incendiarios, se levantó del estrecho asiento y le asestó un golpe a su compañero quien, debido a que venía sentado junto a la ventana, no tuvo ni para dónde moverse.

— Esto sí no se lo soporto. ¡Bestia! ¡Animal! ¡Pendejo!... ¡Sí, es usted un pendejo! ¡Basura!...

Y yo que me empiezo a acordar de Paquita la del Barrio, cuando aquel hombre, al igual que su compañera de asiento, se levantó para aclararle que la enferma, y de paso neurótica, era ella. El microbús en marcha, recorriendo las calles mientras ellos se insultaban mutuamente.

— ¡Oigame! Ahora resulta que no puedo extender mi brazo para rascarme la cara ¿Está usted loca? Además, se viene recargando en mí, y yo no lo tomo a mal porque es obvio que el espacio es muy reducido y no cabemos bien.
— ¿Yo? ¿Recargarme en una basura como usted? Porque eso es lo que es, ¡una basura!
— No me insulte, señora, ni tampoco me pegue, no abuse de su condición, no se exponga a que le falte al respeto.

Y acto seguido la mujer le propinó otro golpe. Observé el rostro del hombre, ví la frustración en su semblante… Alzó la mano… La detuvo en el aire… Apretó los labios… Se enrojeció su rostro… Y luego… luego bajo la mano… despacio, muy despacio, mientras contaba hasta diez (bueno, eso ya es choro mío, ja) e intentaba respirar con calma.

— No señora, no soy ese tipo de persona. Y discúlpeme, pero yo no le he faltado al respeto en ningún momento.
— ¡Ay sí! ¿Qué cree que na’ más porque viene de “trajecito” me va a venir con esas pendejadas?

¡Órales! Aquello ya hasta era un asunto de “lucha de clases”… De nuevo las carcajadas por parte de la gente, y el chofer que se hacía el disimulado, valiéndole gorro; él se concretaba a manejar, feliz, por la colonia Granjas Esmeralda.

La mujer se volvió a sentar, ya no dijo nada. El hombre la miraba de reojo, por encima del hombro, un tanto temeroso. Y Paquita, digo, la señora, se bajó dos cuadras más adelante, mientras que su compañero de asiento hizo lo mismo tres calles después de donde bajó ella.

Y yo que me quedo pensando… creo que no agarré la onda. No pongo las manos al fuego por ninguno de los dos; pero me da miedo comprobar que esta ciudad es como la jungla misma. No me dio risa, bueno, poquita, cuando conté el relato por primera vez.

Y no puedo opinar; la verdad sólo Dios la sabe… Porque hay un Dios que tooooooodo lo ve… Y me sigo preguntando, ¿Por qué siempre me toca a mí? ¿Por qué soy espectadora de este tipo de acontecimientos? Eso me pasa por residir en el DFectuoso...

sábado, junio 10

Todo cambió

Nos volvimos a ver y todo fue distinto. No hubo mariposas en el estómago, no más deseos ocultos… Lo descubrí tal cual, como es; se escapó el amor y ya no tuve ganas de correr tras de él, ya no tuve la necesidad de buscar razones ni respuestas.

Lo miré con ternura y sentí nostalgia. Justo en ese momento comprendí que he cambiado muchísimo, comprendí que cualquier intento por rescatar el pasado será en vano. Lo miré ahí sentado y de pronto entendí que jamás fuimos el uno para el otro, que nunca hubo ni habrá nada entre él y yo.

Hace unos días parecía imposible, me moría de dolor. Por mucho tiempo me aferré a frágiles esperanzas, pensaba que con el tiempo llegaría a quererme tanto como yo a él, pensaba que sólo era cuestión de tiempo. Lloré y mi corazón quedó hecho pedazos.

No supe cómo, ni en qué momento. No supe qué ocurrió. Un buen día ya no había más lágrimas para llorar; un buen día me miré en el espejo y me sentí distinta. Rescaté el último recuerdo, el más hermoso, y lo estreché con fuerza para luego disolverlo en el tiempo.

Mucho de lo que creí perdido volvió a mí. De nuevo sonrío, de nuevo hago planes; salí del coma y hoy me siento viva. Puedo respirar con soltura y tranquilidad, me doy tiempo para mirar a mi alrededor y preguntarme cómo es que nuestro destino, sin querer, se entrelaza con el de otras personas.

De nuevo valoro esa indescriptible sensación al cruzarme con unos ojos hermosos, de nuevo me idiotiza una sonrisa encantadora. Dejó de ser sólo él. Dejó de ser dueño de mi tiempo, de mis ilusiones. Y hoy, de nuevo, estoy lista para volverme a arriesgar, estoy lista para volverme a enamorar.

Adiós a todo aquello que sentí, adiós a un amor que en verdad tocó mi vida; nunca estuve tan cerca de alguien como lo estuve de él. Adiós a todo lo que fue… este es el verdadero comienzo de nuestra amistad.


Hace un tiempo…

Todo cambió
Camila

Todo cambió cuando te vi
De blanco y negro a color
Me convertí
Y fue tan fácil quererte tanto
Algo que no imaginaba
Fue entregarte mi amor con una mirada

Todo tembló dentro de mí
El universo escribió que fueras para mí
Y fue tan fácil quererte tanto
Algo que no imaginaba
Fue perderme en tu amor
Simplemente pasó y todo tuyo ya soy

Antes que pase más
Tiempo contigo amor
Tengo que decir que eres el amor de mi vida
Antes que te ame más
Escucha por favor
Déjame que decir que todo te di

Y no hay cómo explicar
Pero menos lo puedo evitar
Simplemente así lo sentí

Me sorprendió todo de ti
De blanco y negro al color
Me convertí
Sé que no es fácil decir te amo
Yo tampoco lo esperaba
Pero así es el amor
Simplemente pasó y todo tuyo ya soy

Antes que pase más
Tiempo contigo amor
Tengo que decir que eres el amor de mi vida
Antes que te ame más
Escucha por favor
Déjame que decir que todo te di

Y no hay cómo explicar
Pero menos lo puedo evitar
Simplemente así lo sentí

Todo cambió cuando te vi…

lunes, mayo 29

Pepe Cuervo

Por primera vez fui VIP, ja. Y ahí andaba yo, pavoneándome con mi brazaletito en la muñeca, como si de veras… No acostumbro visitar antros, así que la fiesta de José Cuervo en el Ex-NAFINSA me dejó sorprendida: el ambiente, las luces, el escenario para las bandas, la música de fondo, el asunto ese de las free drinks y la gente fresa con su pasarela de modas; todo muy “in”.

“Evento privado”, pero yo me encargué de hacer el repartidero de invitaciones. Mi hermano y tres cuates, mi sister-na con dos amigas y el novio de una de ellas. Por mi parte, a la mera hora me jalé a Anel, Ivanov y Elena. Después de esto y lo otro ya estábamos todos adentro, paraditos frente a la barra pidiendo nuestros tragos. Todo pintaba de maravilla, esta sería, sin duda, “una noche de copas, una noche loca”.

Yo que alguna vez me atreví a regañar al buen Capitán Guayaba (http://rojinegro.blogspot.com) terminé pidiendo la misma receta: vodka con Energy Boost; aunque debo aceptar que aquella bebida ni me alcoholizó ni me puso “loca”. Me parece que ese tipo de brebaje está muy chido, el colorcito azul llama mucho la atención y el sabor ácido es grato para el paladar de alguien como yo, quien no acostumbra algo más machín como el tequila.

Mientras las personas se amontonaban frente a las barras colocadas a los costados del lugar, Fatalyst se subió al escenario. “¡Un vodka con jugo de uva!”, “¡Una cuba!”, “¡Un tequila!”… Todos pedían a gritos, pero como en todo, “santo que no tiene varo no es adorado”; no faltó aquél que le extendía un billete enrollado al barman para que éste lo atendiera rapidito.

Y como nosotros no estábamos dispuestos a soltar el poco dinero que traíamos, apelamos al enorme poder de convencimiento de Anel, quien me regañó por no hacer uso de mis “enormes influencias” materializadas en un brazalete amarillo fluorescente con la leyenda VIP. Ahora teníamos que buscar un lugar estratégico en el que nos sintiéramos a gusto, lejos de los apretujones.

Es a la hora del desplazamiento cuando se nota la habilidad o la torpeza. Para aquellos que viajamos en transporte público todo es más sencillo y la técnica utilizada es siempre la misma: bebida en mano, alzas los brazos y pasas de ladito mientras murmuras “con permiso, con permiso”. Los demás, por mensos, acaban haciendo sus reclamaciones: “mira nada más we’, si ya me empapaste todo”.

Para cuando Los Liquits comenzaron a tocar ya estábamos en primera fila. Siempre tuve ganas de verlos en vivo tocando Kurasaibo y se me hizo; Elenita y yo brincoteábamos y movíamos la cabeza de un lado a otro mientras coreábamos: “Yaiyo bonsai/Kuni bonsai/Koyo bonsai…”. Además, me encantó aquello de Los chícharos mágicos, con el vocalista disfrazado al estilo del Monje loco.

Después de desgañitarnos gritando “¡Liquits, los amamos!” comenzamos a bailar al ritmo del DJ Disco Ruido! Ivanov fue mi pareja durante más de una hora, mientras que Anel andaba ligando por ahí y Elena se desapareció. A las tres de la mañana terminó la fiesta, encendieron las luces y comenzaron a sacar a empujones a todos aquellos borrachos impertinentes que querían “seguírsela”.

El recuento: un hermano, una hermana, Anel e Ivanov alcoholizados y Elena extraviada. Una vez que le marcamos a Elenita y nos enteramos de que, sabrá Dios cómo, ya estaba con unos amigos suyos por Coapa comenzamos a ponernos de acuerdo para el regreso. Todos querían un after, pero yo, la amargada, los trepé a un taxi. Viajé un rato con la rodilla de Ivanov enterrada en mi muslo, mientras que él, Anel y mi hermana se echaban una geta.

Eso sí, antes de llegar todos a mi casa nos paramos en una taquería para recetarnos unos al pastor con su salsa bien picosa. Aquello sin duda ayudó a que todos regresáramos más tranquilos y sobrios. Mi hermano negoció con otro taxista y de nuevo todos adentro al meritito estilo de los contorsionistas del Circo Chino de Pekín. En cuanto llegamos mi papá se asomó por la ventana y, ya más tranquilo, pudo dormir plácidamente.

El pobre de Ivanov se quedó bien dormido en el suelo del cuarto de mi hermano, ni siquiera se quiso subir a la cama; a Anel le tocó en mi recámara, en donde, por fortuna, había menos tiradero que de costumbre. Extrañamos tanto al buen Javier… pero que conste que lo anduvimos buscando. Esta fue la historia. A ver qué día Tu Rock es Votar nos invita a otra fiestecita.


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Por si toma…

Si lo invitan a una fiesta de primer nivel como la de José Cuervo, por favor evite comentarios como “le pusieron algo a mi bebida” o “el alcohol estaba adulterado”, deje de lado la paranoia y no vaya a creer que le pusieron éter a los hielos. De lo contrario, el resto de la concurrencia pensará que es usted de a tiro muy pen..jo, bueno, muy güey.

He aquí algunas recomendaciones que quizás usted quiera tomar en cuenta a la hora de chupar, para evitar, así, andar haciendo el ridículo por la vida:

*No tome bebidas alcohólicas sin antes haber ingerido algún alimento sustancioso.
*(Para las mujeres). No beba en estado de embarazo, ni tampoco le oculte a su novio que está embarazada.
*Si no acostumbra empedarse con frecuencia, comience el proceso de forma lenta y paulatina.
*No es muy recomendable alcoholizarse bajo los influjos de otras drogas.

En fin… ¿por qué existe gente dañada que cree que la vida conspira en su contra a cada momento? Todavía de que unos los invita en buen plan y chido, los amigos de Vladimir se ponen de mamones. Pero que quede claro que lo hice por él, para que tuviera con quien regresarse; va a ver qué día lo vuelvo a andar tomando en cuenta, esto ya fue demasiado y fue la última vez.

domingo, mayo 28

Hoy, hace un año

Hace un año nos encontramos por primera vez; una parte se la debemos al destino, la otra a nuestras ansias de tropezar el uno con el otro, aún sin conocernos. Hace un año y todavía guardo el recuerdo de aquel día, lo tengo tan claro como si hubiera ocurrido apenas ayer.

Hace un año éramos “diferentes” y yo moría de amor. Hace un año queríamos comernos el mundo a bocados; sentíamos que todo era posible porque estábamos juntos, porque nos comprendíamos. Hace un año creía haber encontrado “el amor de mi vida”, hace un año…

Hace un año no sabía todo lo que iba a ocurrir, sin embargo, ya había guardado las sonrisas y las lágrimas suficientes para aprender a crecer y madurar. Hace un año, según yo, sabía lo que quería; y ahora resulta que no tenía ni la más mínima idea de lo que en verdad buscaba para mi vida.

Después de estos 12 meses le doy las gracias por las nuevas experiencias, por las alegrías, por las peleas y por los desencuentros; le doy las gracias por haberme hecho compañía. Y aunque ya nada es igual, aunque nuestras vidas comienzan a tomar rumbos muy distintos, estoy segura de que nunca lo voy a olvidar.


Llegaste a mí
Marc Anthony

Yo pensé que el amor no existía
Que de mí ya se había olvidado
Que la herida que llevo en el alma no iba a sanar
Que las cosas que hoy siento por ti
Nunca más las podría sentir
Que era un sueño imposible encontrarme con alguien así

Yo creí que el amor era un mito
Un tesoro perdido en el mar
Que esta vida tan gris que llevaba no iba a cambiar
Pero ahora que te tengo aquí
Me doy cuenta que nada es verdad
Que el amor cuando está para uno no tarda en llegar

Llegaste a mí
Con tanta vida para dar
Y descubrí
Todo lo hermoso que es amar
Llegaste a mí
Con tanto amor para brindar
Y comprendí
Que valió la pena esperar
Por ti
Con tu forma de mirar
Y tu manera de querer
Amor, llegaste a mí

Yo creí que el amor era un mito
Un tesoro perdido en el mar
Que esta vida tan gris que llevaba no iba a cambiar
Muchas veces me echaba a dormir
Acechado por la soledad
Cuántas veces me vio la mañana llorar y llorar

Llegaste a mí
Con tanta vida para dar
Y descubrí
Todo lo hermoso que es amar
Llegaste a mí
Con tanto amor para brindar
Y comprendí
Que valió la pena esperar
Por ti
Con tu forma de mirar
Y tu manera de querer
Amor, llegaste a mí

Llegaste a mí
Llegaste a mí
Yo que pensé que en mi vida el amor no existía
Llegaste a mí
Vienes y me cambias mis penas por mil alegrías
Llegaste a mí
Un mundo nuevo has vuelto a realizar
Llegaste a mí
Llegas a mí y comprendí que valió la pena esperar
Llegaste a mí

martes, mayo 23

De pasadita les cuento

No había escrito por exceso de chamba, por eso y porque sabía que ocurriría exactamente esto; es decir, sabía que acabaría contando acerca de mi trabajo en Tu Rock Es Votar. Pero qué le voy a hacer, si últimamente me enfrento a nuevas experiencias y comparto con nuevos compañeros de trabajo.

Cuando Armando conversa acerca del proyecto uno puede ver ese brillo en sus ojos, uno puede ver cómo cambia su semblante. Es sorprendente esa energía que nos contagia a todos; me siento muy feliz al formar parte de un equipo de trabajo encabezado por una persona que lucha con tanta fe y tenacidad.

Últimamente he hecho de todo. Yo solita soy el departamento de prensa y a veces hasta le hago a aquello de contestar llamadas telefónicas. Redacto notas para la página de Internet, boletines de prensa, invitaciones para medios de comunicación y algunas cartas de carácter formal y comercial. Sí, es algo así como periodismo secretarial.

Va bien. Estoy por cumplir mi primer mes, hecho que comprueba lo equivocados que estaban mis jefes; no era que no quisiera trabajar, era más bien que no hallaba mi lugar en el mundo, ja. Ya también cobré mi primera quincena y me discutí con una cenita para la familia; además, he logrado medio solventar algunos de mis gastos.

La semana pasada entrevisté a una banda de Perú llamada Libido y viajé a Pachuca, donde Armando me mostró el centro de la ciudad y me invitó a comer pastes. Para cerrar con broche de oro el sábado nos fuimos a un congreso en el Politécnico, una patrulla nos detuvo y terminamos escuchando conferencias de superación personal y liderazgo con responsabilidad social.

Todo sin contar que comparto oficina con tres hombres bastante “machines”, quienes a diario se quejan de que yo he venido a perturbar su otrora perfecto ambiente masculino. Ellos tan extrovertidos y yo tan asustadiza… bien que se divierten a costillas de mi ingenuidad… un día me vengaré, jajaja.

No cabe duda, tengo suerte; pedí una oportunidad y me fue dada. Algunos otros aspectos han pasado a un segundo plano, por ahora me concentro en lo que hago, en hacerlo bien. Son demasiados acontecimientos de un solo golpe, en tan sólo unos cuántos días mi vida cambió.

martes, mayo 9

Con MADRE

Mi mamá no cae en los estereotipos del 10 de mayo. No es la “madrecita sacrificada”, ni la “madrecita abnegada”; mi madre es, simple y sencillamente, una mujer con madre. Así es ella, una mujer de carácter, llena de vida; una mujer comprometida que lucha todos los días.

Mucho de lo que soy se lo debo a ella. Me ha enseñado a ser autosuficiente y a valerme por mí misma. Me ha enseñado a creer en mí, en lo que soy; en mis principios y en mis valores. Fue ella quien me mostró que el respeto no se gana a partir de la aprobación de los demás, sino a partir de lo que nos exigimos a nosotros mismos.

De niña no me decía que yo era “muy bonita”, me decía que era inteligente; no me educó para ser una “princesita”, más bien me hizo ver que soy humana. Gracias a mi madre pude comprender que la feminidad va más allá de un escote pronunciado, que ser mujer es enfrentar el mundo con agallas.

Ahora sé que el “girl power” no está en un perfume, como lo promete El Palacio de Hierro. Ahora sé que la fuerza, si bien viene desde adentro, no emerge de un sensual coordinado de ropa interior, sino del corazón. Y si alguien me preguntara qué significa ser mujer, diría que puede preguntárselo a Marisa Zepeda López.

Mi mamá no es la madre pasiva que se realiza únicamente a través de sus hijos, es una mujer que a diario construye sus propios logros: estudia, trabaja, busca, va y viene… Ella no es la clásica mujer sufrida que se lamenta por los errores de sus “retoños”; más bien es la “señora gritona” que los pone en su lugar, ja.

Y cuando estoy que me re’lleva la fregada, la encuentro a mi lado, recordándome que las metas más importantes jamás han sido las más fáciles de alcanzar. Sí, ella me ha demostrado que a veces, para conseguir lo que se desea, hay que partirse la madre. Con una mamá como la mía resulta prácticamente imposible tirarse a la desgracia.

Pese a que nunca me han gustado las fechas comerciales, confieso que casi siempre las aprovecho y las agarro de pretexto. Y aunque ella lo sabe perfectamente, aunque se lo digo todos los días, nunca está de más: Mamá, te quiero con todo mi corazón. Gracias por ser el mejor ejemplo.

viernes, mayo 5

Es tan fácil romper un corazón

El otro día Berenice (http://melcochabarata.blogspot.com) y yo conversábamos del recurrente tema del amor, de hecho creo que fue mucha mi torpeza al tratar de explicarle mis ideas; me quedé un tanto corta, no encontraba las palabras.

Le decía que el amor es complicado. Puede que uno encuentre a la persona indicada, puede que uno sienta que es el amor verdadero y, simplemente, “las cosas no se den”; eso es un tanto sencillo, lo difícil viene después.

En mi caso quizás se trate de una actitud “ardida”. Lo cierto es que, cuando comprendí el significado de la palabra “no”, todo cambió. Eso que sentía ahora comienza a transformarse en recuerdo, hermoso, pero recuerdo al fin.

Le explicaba a Berenice que a veces el amor no correspondido duele tanto que resulta imposible ser la persona de antes. Yo cambié, decidí ver por mí y seguir mi camino sola, decidí que ya no quería quedarme ahí para sufrir.

En ciertos casos el desgaste es irremediable. Yo jamás podré volver a sentir la misma ilusión, jamás podré quererlo como lo quise en un principio. No es venganza ni castigo, simplemente ya no puedo, se agotó la espontaneidad.

Mentiría si dijera que ya no lo quiero, pero también mentiría al decir que continúo tan enamorada como cuando lo conocí. El tiempo y las circunstancias hacen lo suyo, la incertidumbre y la duda se encargan de darle pauta al final.

Todo a lo que aún me aferro se conjuga en tiempo pasado, sin embargo, aquí sí le doy la razón a José José: “Lo que un día fue, no será…”, ja. Hoy entiendo que ya no vale la pena seguir intentando, hice todo lo que estuvo en mis manos.

En ocasiones vuelven a mi mente aquellos momentos llenos de “magia”, vuelven las miradas sutiles y las palabras cargadas de emotividad. A veces la nostalgia trae de nuevo su imagen, su sonrisa y su acostumbrada indecisión.

Quizás “hubiera” sido maravilloso… quizás. Lo quise sin condiciones y con fe, lo amé tal cual, pero no pudo ser. Y mejor así, porque un dejo de compasión o un sentimiento fingido me habrían partido el alma.

Sé que necesito tiempo para ofrecerle mi amistad, aún no lo supero del todo. Sin embargo, lo quiero tanto que estoy dispuesta a reencontrarme con él, sin lastimarnos, sin hacernos daño; ambos merecemos esa oportunidad.

Sí, el amor es complicado… lo disfrutamos y los sufrimos. El amor es complicado… nos ata y nos desata, nos da y nos arranca. El amor es lo que tiene que ser, apostamos al azar, pero seguro que un día de suerte nos toca las de ganar.


Me voy
Julieta Venegas

Porque no supiste entender a mi corazón
Lo que había en él
Porque no tuviste el valor de ver quién soy

Porque no escuchas lo que está tan cerca de ti
Sólo el ruido de afuera y yo
Que estoy a un lado desaparezco para ti

No voy a llorar y decir que no merezco esto
Porque es probable que lo merezco, pero no lo quiero
Por eso me voy

Qué lástima, pero adiós
Me despido de ti y me voy
Qué lastima, pero adiós
Me despido de ti

Porque sé que me espera algo mejor
Alguien que sepa darme amor
De ese que endulza la sal y hace que salga el sol

Yo que pensé nunca me iría de ti
Que es amor del bueno, de toda la vida
Pero hoy entendí que no es suficiente para los dos

No voy a llorar y decir que no merezco esto
Porque es probable que lo merezco, pero no lo quiero
Por eso me voy

Qué lástima, pero adiós
Me despido de ti y me voy
Qué lastima, pero adiós
Me despido de ti

miércoles, mayo 3

Quién diría...

Todo por subestimar el poder de la Internet… Si ya me lo decían mis padres: “Ay, hija, te pasas de chistosita…”. Si ya me lo decían mis cuates: “Ay, China, te pasas de sincerota…”. Pero qué iba yo a saber que esto ocurriría, nunca me pasó por la cabeza que algo así podría sobrevenir. No lo entiendo… ¡Dios, ¿por qué a mí?!

Sí, claro, como si me persiguiera la CÍA, o la KGB o, ya de perdis, algún infiltrado que quisiera grabarme embolsándome mis buenos billetes del erario público. Ya parece… Yo sólo soy la China, nada más; uno de los tantos habitantes de Iztapalapa, un número de cuenta archivado en los expedientes de la UNAM…

Pero cuál fue mi sorpresa al revisar esta tarde mi correo electrónico. Me quedé con los ojos como platos extendidos, con la bocota abierta; poco faltó para que me muriera de un paro cardiaco provocado por la impresión. Era César Anaya, me había contactado para decirme que ya lo sabía todo… todo.

Hace tan sólo algunos posts escribí acerca del día en que nos conocimos; en efecto, a la muy tonta de mí se me ocurrió ponerlo en el Blog. Pero, neta, ¿qué tanta probabilidad había de que el protagonista en cuestión se enterara de que lo había expuesto públicamente ante la mirada de los usuarios de la “red de redes”?; OBVIO que MUCHA.

Al leer aquellas líneas me sentí avergonzada y, por la sensación de calor en mi rostro, creo que me ruboricé. Fue una suerte que estuviera en la chamba, de otra forma hubiera entrado en crisis existencial. César me contó que “alguien” hizo el “favor” de decirle que habían escrito sobre él y hasta le enviaron el link.

¿Cómo habrán dado con este lugar?: la respuesta podría estar en Google, jajaja. Quizás hubiera sido razonable que César llegara aquí él mismo, por casualidad, pero el hecho de que un tercero se lo haya dado a conocer me deja un tanto desconcertada. Alguien por ahí se las quizo dar de cupido electrónico...

¿Quién lo hizo?, ¿por qué razón? No es que esté enojada, más bien quisiera saberlo por puro morbo. ¡Cha-lesss!, comienzo a sentirme observada, quizás eso del “gran hermano” no sea sólo una invención de Orwell… No sé si podré pasar por alto esta situación y continuar escribiendo tan quitada de la pena. Está bien, honestamente lo más seguro es que sí.

Había escuchado de los ataques personales por medio del Blog, de los insultos que a veces dejan los dichosos “anónimos”, había escuchado de lo pequeño que es el universo del Blog y una vez hasta fui víctima de los banners porno, pero esto ya es el colmo. Me cae que si no me pasa esto a mí, entonces, ¿a quién? Pero bueno, de que es gracioso, pues sí, jajaja.

Tal vez no sea para tanto, pero me siento ridícula, como cuando le enviaba cartitas cursis a los tipos que me gustaban en la secundaria; pero, ¡por favor!, estoy cerca de cumplir mis 23 primaveras ¡Ya, cómo serán! No me expongan así al ridículo, no sean gachos. Ni modo, esta será, simplemente, una historia más qué contar.

Puede que sea buena idea guardar más discreción, puede que sea buena idea mantener como confidencial la verdadera identidad de los personajes de mis relatos. César no me hizo ningún reclamo al respecto, pero hubiera estado en su derecho; me siento apenada con él. Lo "malo" es que este sitio tendrá que perder un poco de frescura en pro de la prudencia.

Y pensar que yo escribiría acerca del puesto de dulces en el que me surto cuando salgo de la estación del Metro Mixihuca, ahí será para la próxima... Por esta ocasión decido exhibir mi desgracia ante ustedes al más puro estilo de Laura en América. Acepto comentarios, consejos y todo tipo de impresiones al respecto; sería muy chido que esto se prestara para el debate, ja.

domingo, abril 23

Segunda llamada

Han pasado casi cuatro meses desde que renuncié a mi primer empleo. Armé la chillona, sufrí, pensé que no encontraría otra oportunidad. Mientras tanto, me aferré a la tesis y puse en ella todo mi empeño, comencé a dedicar tiempo y esfuerzo, algunas veces esto ha implicado también pequeños sacrificios.

Mi papá juró y perjuró que el Indie no me iba a traer nada bueno, es más, una vez hasta me dijo que nunca me perdonaría haber elegido ese tema; llegó a decirme que yo le había causado una enorme decepción. Y sí, si la música independiente no deja mucho varo, pues menos varo deja escribir acerca de ella.

Y yo, terca. Aquel día tenía entrevista con Chikita Violenta, estaba emocionada, por fin, después de muchos intentos, podía reunirme con ellos. Armando Ortigosa (guitarrista) pasó por Vladimir y por mí en su coche y nos llevó hasta su casa, donde ya nos esperaban Luis y Andrés. Más tarde se apareció Esteban.

Fue una conversación amena. Los integrantes de Chikita me trataron con toda la amabilidad del mundo y mostraron gran disposición durante las más de dos horas que duró nuestro encuentro. Además, pude escuchar algunas rolas de su nuevo material en preproducción y hasta autografiaron mi disco.

Durante nuestra plática Armando comentó acerca de su participación en Tu Rock Es Votar, él es el presidente de la asociación. Antes de bajar de su coche (tuvo el buen detalle de darnos otro aventón) me animé a pedirle chamba; no lo pensé mucho, sólo le dije que me interesaba participar en la campaña.

Para el martes de la semana siguiente ya estaba conversando con él en su oficina. Sí, me dio trabajo, es más, me dijo que ya tenía pensadas varias de las actividades en las que requeriría de mi participación. Así fue como, sin contactos ni nada, me hice de una nueva oportunidad laboral.

Qué bueno que me decidí a dejar aquel aburrido empleo, qué bueno que no me quisieron de becaria en TV UNAM. La vida es extraña, uno nunca sabe cuándo o cómo se presentará la ocasión… Y ahora lo entiendo, así es en todo, cuando una puerta se cierra, cuando alguien o algo se aleja, hay que seguir intentando porque siempre… siempre hay algo mejor.

lunes, abril 17

Más allá de mí misma

¡Cha-lessss! No sé… como que ya quiero dejar de escribir sobre mí misma, digo, está bien que esto es una especie de diario electrónico, pero me estoy estancando. Ya me parezco a esos “artistas” que escriben su historia, la producen y, para colmo, hasta actúan en ella como protagonistas. Me está dando algo así como el “síndrome Laura Zapata”, jajaja.

Pero yo digo, a mí ni me han secuestrado, a lo más que he llegado es a que me bajaran cinco pesos en un “pseudo-asalto”; aquella vez parecía el momento de la limosna en misa de domingo y los pasajeros del microbús aflojaban puras moneditas. Creo que más bien se trató de una venganza, porque al chofer lo tiraron al suelo, lo patearon y le quitaron todo el dinero de los pasajes.

Me cae que pasar tanto tiempo conmigo misma no es nada sano… A veces me dan ganas de aplicar el clásico “no quiero pensar”, pero na’ más no puedo. Lo cierto es que lo chismosa no se me quita, sólo es cuestión de reencaminar mis energías y pasearme por la ciudad en busca de aventuras. Sí, seguro que algo “bien choncho” está por ocurrir y yo estaré ahí para escribirlo.

Y no, tampoco quiero ser el símil de esas actricillas que se aferran a disque “cantar” y hasta salen con el cuento de que el disco que promocionan contiene dos temas de su “genial” autoría… “El que mucho abarca poco aprieta”. No canto tan feo, pero el álbum popero de esta su servidora (periodista de corazón) sólo lo compraría mi abuelita. Escribir es lo mío, pero escribir de lo que veo.

No es mi interés publicar un libraco chafa autofinanciado, el cual acabe en los tiraderos de Donceles con el fabuloso precio de cinco pesos. ¡No, no, no! no soy tan genial como para hacerlo todo yo, necesito de la gente, necesito vivir mi realidad. Aunque me critiquen, así soy, bien naca; sé lo que es el “folklore defeño” porque formo parte de él.

En ocasiones aprendo muchísimo más cuando platico con mis vecinos, cuando alguien me sonríe en el transporte público o cuando una persona extraña me hace la plática en la sala de espera de alguna clínica del IMSS… Quizás no lo puedo teorizar de forma “snobista” y explicarlo en términos de “lucha de clases”, yo sólo lo vivo y comprendo cada vez mejor que resulta imposible hablar de aquello que desconocemos.

Sí, últimamente ando un poco distraída, me hace falta ponerle sal a la vida. Los personajes ahí están, existen por sí solos. Y no digo que esté mal regalarse el privilegio de escribir sobre uno mismo, tampoco digo que esté mal utilizar creativamente la imaginación; yo sólo digo que nunca está de más mirar al de junto, escucharlo y, de ser posible, sentirlo.

domingo, abril 9

Corazón de condominio… de nuevo creo en el amor

De ninguna manera soy una facilota, es sólo que no puedo evitar enamorarme con inusitada frecuencia… Y no me refiero al sentimiento erótico como tal, sino a ese cosquilleo que sólo ciertas personas son capaces de provocarme. Nada puede seducirme más que la actitud apasionada; entonces me dejo llevar, con toda la disposición de aprender…

¿Será o no será? Ahí está, semblante apacible con ojos expresivos que se asoman detrás de las gafas de aumento, con sonrisa tímida pero franca; lo primero que salta a la vista es el detalle del tatuaje en el brazo. César Anaya, director editorial de la revista Rock Stage, no es el “heavy” que yo esperaba, más bien tiene toda la facha de lo que se conoce como “una buena persona”.

Lo saludo, me saluda. Nos apañamos una mesa en la sección de comida rápida de Plaza Insurgentes. Comenzamos a conversar… que por qué ese tema, que si los rockers a veces se ponen divos, que él comenzó a trabajar antes de salir de la escuela, que cuando era reportero… Escucho con atención y sonrío de vez en cuando con sus ocurrencias.

Después de unos cuarenta minutos ambos sabemos que ya es hora de comenzar la entrevista: “Bueno, Penélope, pues a lo que venimos…”. Saco la grabadora, coloco las baterías, inserto la cinta y me cercioro de que corra bien: “4 de abril, entrevista con César Anaya Jiménez…”. No hay formalidades, es como si continuáramos con nuestra conversación, todo va bien.

César es de esas personas que miran a la cara de su interlocutor mientras hablan. De vez en cuando se quita los lentes y juega con ellos, al tiempo que parpadea con cierta fuerza, como queriendo descansar la vista. “Un ojo al gato y otro al garabato”… sostengo la grabadora, observo los gestos que acompañan sus respuestas e intento no perder la secuencia de preguntas establecida en la libreta.

En la mesa de junto festejan algo, se oyen aplausos. La entrevista termina y podemos seguir platicando de otros asuntos. César me cuenta de su afición por los discos y de la versatilidad que acompaña su gusto por la música. También habla de sus compañeros periodistas, quienes de vez en cuando, para “apantallar” mujeres, mencionan bandas de “alternativo” que ni siquiera existen.

Cuando menos nos damos cuenta ya estamos hablando de asuntos tan triviales como nuestras formas de “ligar” y lo incompetentes que nos volvemos para esos menesteres en el ambiente de los “antros”. Imagino mi rostro: sonrisota de oreja a oreja, completamente idiotizada… Por un momento creo que el amor de mi vida tal vez sea un periodista, un periodista que ame la música tanto como yo.

Vuelvo al mundo real, es hora de despedirnos. No sé si volveré a verlo, pero en un par de horas César Anaya se robó mi corazón. No importa, tengo una cinta grabada con valiosa información y la sensación de que, en cualquier momento, puedo volver a enamorarme…



*** ¡Cursi, cursi, cursi!... Por hoy me doy el lujo de rayar en la ridiculez

Todo mi corazón
Yuri

Dime, ¿quién eres?
¿Cómo apareciste?
Qué buena mi suerte
Eres diferente a los demás

He estado esperándote en el sol
Quizás ni comprendas cómo soy
Pero tenlo por seguro que no voy a fallar
Porque tengo el corazón que va a estallar

Todo mi corazón
Todo mi corazón es para ti
No me preguntes más
Yo soy así
Todo mi corazón
Ya no hay más nada que decir

Dime si sientes
Cuánto te he querido
No puedo perderte
Eres mi refugio hasta el final

He estado soñando con tu amor
Sin ti ya no hay vida
Ya no hay razón…
Pero tenlo por seguro que no voy a fallar
Porque tengo el corazón que va a estallar

Todo mi corazón
Todo mi corazón es para ti
No me preguntes más
Yo soy así
Todo mi corazón
Ya no hay más nada que decir…

domingo, abril 2

Todo lo que me digas será al revés

El otro día mi mamá me platicaba que había visto a los de Botellita de Jerez en el programa ese de Animal Nocturno: “Cantan pura babosada. No sé cómo a alguien le puede gustar eso”. Un desacuerdo más; a mi sí me gustan los botellos, se me hacen bien rasposos y curadones.

Algunos los califican de “localistas”, lo cierto es que en aquella época (la banda apareció en 1983, ¡el año en que nací!) no era tan sencillo hablar de política y vida urbana con tanta soltura y naturalidad. Y hoy que está de regreso el estilo regido por el principio de que “todo lo naco es chido”, resulta imposible dejar de pensar en Botellita de Jerez.

Siempre que escucho su música se me dibuja una sonrisa en el rostro y vienen a mi mente acontecimientos curiosos que me ocurren cuando me paseo por el DFectuoso. ¿A quién no le ha tocado un Asalto chido?, nunca fue más popular el término basculear. Me gusta su lenguaje, sabroso y con ritmo.

Recuerdo que en mi infancia, cuando iba a la primaria, la moda era contestar a todo con un “Abuelita de Batman”, eso era lo “in”:
— ¿Hiciste la tarea?
— Abuelita de Batman
Después vinieron las mutaciones: “Agüe…lita de Batman”.

Muy seguramente Aaron y su grupo ilusión, así como Los Askis y Los Ángeles Azules han basado sus coreografías en los pasos de La Baticumbia: “Pa’ batir el batibote hay que hacerlo pegadito/Das un paso de brinquito y una vuelta con rebote…” La Baticumbia me recuerda las fiestas iztapalapeñas y la cultura del “tibiri”.

Sí, sí, ya sé que hay quienes sienten aversión por la cumbia y hasta les salen ronchas si la escuchan. Bailar géneros populares, ser naco y estar feo es, para la “gente bien”, el triángulo del horror, pero eso a los de Botellita les vale gorro: “Que se acaben los guapos… Más vale feo, pero sabroso/que estar guapo y sin chiste”.

Y puede que en un caso de extrema emergencia convenga rezarle al “buen Dios Tezcatli-punk”, al menos eso hacen las chicas “nice” antes de operarse su “nariz de chile relleno” para quedar como Michaell Jackson. Tal vez los botellos se pasan de nacionalistas, pero es cierto: “Lo Cortés no quita lo Cuauhtémoc”. Na’ más faltaba que la morenísima China quisiera ser “rubia superior”.

— ¿Has escuchado Alármala de tos?”, le pregunté a mi jefa
— “¿Qué esa no es de los Tacubos?”
— “¡Nooooo! ¡No inventes!”
— “Me acuerdo que, allá en Tijuana, mi papá coleccionaba El alarma…”

“Siguió-la, atacó-la, golpeó-la, violó-la y mató-la con un pistola”; cruel, pero de tan irónico da risa.

Quizás lo que ocurre en la ciudad para muchos ya no tiene ningún chiste, quizás todo se pierde en la cotidianidad… La urbe nos traga, nos vuelve anónimos… Pese a todo, yo siempre me sorprendo, vivo en uno de esos barrios de los que habla Botellita de Jerez, uno de esos barrios en los que “todo puede pasar”…


***Así presentaron su rola los de Botellita de Jerez en un concierto:

“Una canción dedicada a todos aquellos lectores de una revista cultural muy importante llamada El alarma. Aprendimos a hacer niños o fetos en almíbar, por ejemplo. Aprendimos cómo disectar cuerpos de una manera muy práctica, en cuatro porciones, poniéndolos en las vías del ferrocarril (…) No sabíamos cómo hacer a nuestra abuelita en tamales y aprendimos en la revista El alarma de una manera sencilla, práctica, que ni Chepina Peralta nos pudo enseñar…”.

jueves, marzo 30

¿Por qué, Pepe Madero?

Mi jefa (es decir mi mamá) dice que ya agarré lo de la tesis de puro relajo, tal vez no esté muy equivocada… Y es que, ¿cómo no divertirme con un tema que en realidad me apasiona? Ahora resulta que como, bebo y sueño Indie Mexicano; Indie por aquí, Indie por allá. Será también que ya tomo más en serio eso de titularme, por fin quiero responsabilizarme por completo de mi vida.
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Compro discos, veo todos los programas de rock habidos y por haber, leo lo más que puedo, me la paso pegada a la Internet y persigo rockers hasta que se hartan y por fin me dan una entrevista, ja. Pero, sin duda, la que me aventé el lunes sí estuvo loca; resulta que la China se lanzó al Mixup de Cuicuilco a la firma del disco Nuevos tiempos, viejos amigos.
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Yo iba ilusionada, esperanzada… le saqué varias copias a mi proyecto de tesis y les puse mis datos, en espera de poder cruzar un par de palabras con los integrantes de las bandas y hacerles entrega del material de investigación. Y todo hubiera salido mucho mejor de no haber sido por la presencia de quienes fueran para mí los máximos exponentes del happy punk: Panda.
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División Minúscula, Insite, Thermo, Hummersqueal, Tolidos… y Pepe Madero (el Panda mayor) acabó por arruinarlo todo. Cientos de adolescentes enamoradas que querían besarle la mejilla a ese wey. Por un momento me sentí parte de un fenómeno al meritito estilo RBD: posters de Panda, playeras de Panda, llaveros de Panda, botones de Panda, pegatinas de Panda...
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Anel y yo estábamos rete divertidas. “¿Qué grupo se pone Panda? A mí se me hace un nombre muy tonto”, expresó la buena Crimilda; fue así como empezamos a divagar acerca del nombre que le pondríamos a nuestra banda —claro, si la tuviéramos—, yo propuse Cajita Feliz y a ella se le ocurrió I want to fuck you like animal. Mientras tanto, las niñas no paraban de gritonear “¡Pepe, te amo!” a todo pulmón.
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Observé un fenómeno curioso: Si a las pubertas les encanta Panda, a los “rudos” pubertos sólo les queda “parecerse” a ellos. Aquello era una pasarela de experimentos clonados, como si a todos los hubiera cortado la misma tijera, como si los hubieran elaborado en serie: todos querían ser Pepe Madero...
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La fila parecía interminable, entonces recurrí a la única persona que me vino a la mente, al rocker más dulce y amable: Normand de Hummersqueal. Él también firmaría discos así que, en caso de que yo no alcanzara a llegar, él podría entregarle la información a los de Thermo y a los de División. Le marqué a su celular: “Sí, claro, te puedo ver ahorita, búscame en el Mixup, en donde está el metal”.
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Cordial como siempre, Normand prometió ayudarme, esta vez lo acompañaba Salvatore Vitale (guitarrista de Hummer), un rubio de ojos verdes y con sonrisa de impacto. Además, me hice amiga de dos chavitos que estaban detrás de mí en la fila: Miguel y Jesús (este último mejor conocido como “el niño tiburón”, por aquello de su peinado, ja). Intercambiamos mails y nos fuimos juntos al metro CU, salí rayada porque hasta el pasaje me pagaron.
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Logré mi cometido, entregué las copias; ahora sólo me queda esperar respuesta. En cuanto a Anel, le debo una, ha pasado de ser mi amiga a ser mi “sister-na”, jajaja. Aneluca, gracias por invitarme a comer, gracias por tolerar los gritos y los empujones, gracias… Como tú lo dijiste, se necesita ser muy amiga de alguien para formarse casi cuatro horas por algo que ni te gusta. Sin duda estoy viviendo nuevos tiempos, pero siempre al lado de los viejos amigos.