lunes, mayo 29

Pepe Cuervo

Por primera vez fui VIP, ja. Y ahí andaba yo, pavoneándome con mi brazaletito en la muñeca, como si de veras… No acostumbro visitar antros, así que la fiesta de José Cuervo en el Ex-NAFINSA me dejó sorprendida: el ambiente, las luces, el escenario para las bandas, la música de fondo, el asunto ese de las free drinks y la gente fresa con su pasarela de modas; todo muy “in”.

“Evento privado”, pero yo me encargué de hacer el repartidero de invitaciones. Mi hermano y tres cuates, mi sister-na con dos amigas y el novio de una de ellas. Por mi parte, a la mera hora me jalé a Anel, Ivanov y Elena. Después de esto y lo otro ya estábamos todos adentro, paraditos frente a la barra pidiendo nuestros tragos. Todo pintaba de maravilla, esta sería, sin duda, “una noche de copas, una noche loca”.

Yo que alguna vez me atreví a regañar al buen Capitán Guayaba (http://rojinegro.blogspot.com) terminé pidiendo la misma receta: vodka con Energy Boost; aunque debo aceptar que aquella bebida ni me alcoholizó ni me puso “loca”. Me parece que ese tipo de brebaje está muy chido, el colorcito azul llama mucho la atención y el sabor ácido es grato para el paladar de alguien como yo, quien no acostumbra algo más machín como el tequila.

Mientras las personas se amontonaban frente a las barras colocadas a los costados del lugar, Fatalyst se subió al escenario. “¡Un vodka con jugo de uva!”, “¡Una cuba!”, “¡Un tequila!”… Todos pedían a gritos, pero como en todo, “santo que no tiene varo no es adorado”; no faltó aquél que le extendía un billete enrollado al barman para que éste lo atendiera rapidito.

Y como nosotros no estábamos dispuestos a soltar el poco dinero que traíamos, apelamos al enorme poder de convencimiento de Anel, quien me regañó por no hacer uso de mis “enormes influencias” materializadas en un brazalete amarillo fluorescente con la leyenda VIP. Ahora teníamos que buscar un lugar estratégico en el que nos sintiéramos a gusto, lejos de los apretujones.

Es a la hora del desplazamiento cuando se nota la habilidad o la torpeza. Para aquellos que viajamos en transporte público todo es más sencillo y la técnica utilizada es siempre la misma: bebida en mano, alzas los brazos y pasas de ladito mientras murmuras “con permiso, con permiso”. Los demás, por mensos, acaban haciendo sus reclamaciones: “mira nada más we’, si ya me empapaste todo”.

Para cuando Los Liquits comenzaron a tocar ya estábamos en primera fila. Siempre tuve ganas de verlos en vivo tocando Kurasaibo y se me hizo; Elenita y yo brincoteábamos y movíamos la cabeza de un lado a otro mientras coreábamos: “Yaiyo bonsai/Kuni bonsai/Koyo bonsai…”. Además, me encantó aquello de Los chícharos mágicos, con el vocalista disfrazado al estilo del Monje loco.

Después de desgañitarnos gritando “¡Liquits, los amamos!” comenzamos a bailar al ritmo del DJ Disco Ruido! Ivanov fue mi pareja durante más de una hora, mientras que Anel andaba ligando por ahí y Elena se desapareció. A las tres de la mañana terminó la fiesta, encendieron las luces y comenzaron a sacar a empujones a todos aquellos borrachos impertinentes que querían “seguírsela”.

El recuento: un hermano, una hermana, Anel e Ivanov alcoholizados y Elena extraviada. Una vez que le marcamos a Elenita y nos enteramos de que, sabrá Dios cómo, ya estaba con unos amigos suyos por Coapa comenzamos a ponernos de acuerdo para el regreso. Todos querían un after, pero yo, la amargada, los trepé a un taxi. Viajé un rato con la rodilla de Ivanov enterrada en mi muslo, mientras que él, Anel y mi hermana se echaban una geta.

Eso sí, antes de llegar todos a mi casa nos paramos en una taquería para recetarnos unos al pastor con su salsa bien picosa. Aquello sin duda ayudó a que todos regresáramos más tranquilos y sobrios. Mi hermano negoció con otro taxista y de nuevo todos adentro al meritito estilo de los contorsionistas del Circo Chino de Pekín. En cuanto llegamos mi papá se asomó por la ventana y, ya más tranquilo, pudo dormir plácidamente.

El pobre de Ivanov se quedó bien dormido en el suelo del cuarto de mi hermano, ni siquiera se quiso subir a la cama; a Anel le tocó en mi recámara, en donde, por fortuna, había menos tiradero que de costumbre. Extrañamos tanto al buen Javier… pero que conste que lo anduvimos buscando. Esta fue la historia. A ver qué día Tu Rock es Votar nos invita a otra fiestecita.


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Por si toma…

Si lo invitan a una fiesta de primer nivel como la de José Cuervo, por favor evite comentarios como “le pusieron algo a mi bebida” o “el alcohol estaba adulterado”, deje de lado la paranoia y no vaya a creer que le pusieron éter a los hielos. De lo contrario, el resto de la concurrencia pensará que es usted de a tiro muy pen..jo, bueno, muy güey.

He aquí algunas recomendaciones que quizás usted quiera tomar en cuenta a la hora de chupar, para evitar, así, andar haciendo el ridículo por la vida:

*No tome bebidas alcohólicas sin antes haber ingerido algún alimento sustancioso.
*(Para las mujeres). No beba en estado de embarazo, ni tampoco le oculte a su novio que está embarazada.
*Si no acostumbra empedarse con frecuencia, comience el proceso de forma lenta y paulatina.
*No es muy recomendable alcoholizarse bajo los influjos de otras drogas.

En fin… ¿por qué existe gente dañada que cree que la vida conspira en su contra a cada momento? Todavía de que unos los invita en buen plan y chido, los amigos de Vladimir se ponen de mamones. Pero que quede claro que lo hice por él, para que tuviera con quien regresarse; va a ver qué día lo vuelvo a andar tomando en cuenta, esto ya fue demasiado y fue la última vez.

domingo, mayo 28

Hoy, hace un año

Hace un año nos encontramos por primera vez; una parte se la debemos al destino, la otra a nuestras ansias de tropezar el uno con el otro, aún sin conocernos. Hace un año y todavía guardo el recuerdo de aquel día, lo tengo tan claro como si hubiera ocurrido apenas ayer.

Hace un año éramos “diferentes” y yo moría de amor. Hace un año queríamos comernos el mundo a bocados; sentíamos que todo era posible porque estábamos juntos, porque nos comprendíamos. Hace un año creía haber encontrado “el amor de mi vida”, hace un año…

Hace un año no sabía todo lo que iba a ocurrir, sin embargo, ya había guardado las sonrisas y las lágrimas suficientes para aprender a crecer y madurar. Hace un año, según yo, sabía lo que quería; y ahora resulta que no tenía ni la más mínima idea de lo que en verdad buscaba para mi vida.

Después de estos 12 meses le doy las gracias por las nuevas experiencias, por las alegrías, por las peleas y por los desencuentros; le doy las gracias por haberme hecho compañía. Y aunque ya nada es igual, aunque nuestras vidas comienzan a tomar rumbos muy distintos, estoy segura de que nunca lo voy a olvidar.


Llegaste a mí
Marc Anthony

Yo pensé que el amor no existía
Que de mí ya se había olvidado
Que la herida que llevo en el alma no iba a sanar
Que las cosas que hoy siento por ti
Nunca más las podría sentir
Que era un sueño imposible encontrarme con alguien así

Yo creí que el amor era un mito
Un tesoro perdido en el mar
Que esta vida tan gris que llevaba no iba a cambiar
Pero ahora que te tengo aquí
Me doy cuenta que nada es verdad
Que el amor cuando está para uno no tarda en llegar

Llegaste a mí
Con tanta vida para dar
Y descubrí
Todo lo hermoso que es amar
Llegaste a mí
Con tanto amor para brindar
Y comprendí
Que valió la pena esperar
Por ti
Con tu forma de mirar
Y tu manera de querer
Amor, llegaste a mí

Yo creí que el amor era un mito
Un tesoro perdido en el mar
Que esta vida tan gris que llevaba no iba a cambiar
Muchas veces me echaba a dormir
Acechado por la soledad
Cuántas veces me vio la mañana llorar y llorar

Llegaste a mí
Con tanta vida para dar
Y descubrí
Todo lo hermoso que es amar
Llegaste a mí
Con tanto amor para brindar
Y comprendí
Que valió la pena esperar
Por ti
Con tu forma de mirar
Y tu manera de querer
Amor, llegaste a mí

Llegaste a mí
Llegaste a mí
Yo que pensé que en mi vida el amor no existía
Llegaste a mí
Vienes y me cambias mis penas por mil alegrías
Llegaste a mí
Un mundo nuevo has vuelto a realizar
Llegaste a mí
Llegas a mí y comprendí que valió la pena esperar
Llegaste a mí

martes, mayo 23

De pasadita les cuento

No había escrito por exceso de chamba, por eso y porque sabía que ocurriría exactamente esto; es decir, sabía que acabaría contando acerca de mi trabajo en Tu Rock Es Votar. Pero qué le voy a hacer, si últimamente me enfrento a nuevas experiencias y comparto con nuevos compañeros de trabajo.

Cuando Armando conversa acerca del proyecto uno puede ver ese brillo en sus ojos, uno puede ver cómo cambia su semblante. Es sorprendente esa energía que nos contagia a todos; me siento muy feliz al formar parte de un equipo de trabajo encabezado por una persona que lucha con tanta fe y tenacidad.

Últimamente he hecho de todo. Yo solita soy el departamento de prensa y a veces hasta le hago a aquello de contestar llamadas telefónicas. Redacto notas para la página de Internet, boletines de prensa, invitaciones para medios de comunicación y algunas cartas de carácter formal y comercial. Sí, es algo así como periodismo secretarial.

Va bien. Estoy por cumplir mi primer mes, hecho que comprueba lo equivocados que estaban mis jefes; no era que no quisiera trabajar, era más bien que no hallaba mi lugar en el mundo, ja. Ya también cobré mi primera quincena y me discutí con una cenita para la familia; además, he logrado medio solventar algunos de mis gastos.

La semana pasada entrevisté a una banda de Perú llamada Libido y viajé a Pachuca, donde Armando me mostró el centro de la ciudad y me invitó a comer pastes. Para cerrar con broche de oro el sábado nos fuimos a un congreso en el Politécnico, una patrulla nos detuvo y terminamos escuchando conferencias de superación personal y liderazgo con responsabilidad social.

Todo sin contar que comparto oficina con tres hombres bastante “machines”, quienes a diario se quejan de que yo he venido a perturbar su otrora perfecto ambiente masculino. Ellos tan extrovertidos y yo tan asustadiza… bien que se divierten a costillas de mi ingenuidad… un día me vengaré, jajaja.

No cabe duda, tengo suerte; pedí una oportunidad y me fue dada. Algunos otros aspectos han pasado a un segundo plano, por ahora me concentro en lo que hago, en hacerlo bien. Son demasiados acontecimientos de un solo golpe, en tan sólo unos cuántos días mi vida cambió.

martes, mayo 9

Con MADRE

Mi mamá no cae en los estereotipos del 10 de mayo. No es la “madrecita sacrificada”, ni la “madrecita abnegada”; mi madre es, simple y sencillamente, una mujer con madre. Así es ella, una mujer de carácter, llena de vida; una mujer comprometida que lucha todos los días.

Mucho de lo que soy se lo debo a ella. Me ha enseñado a ser autosuficiente y a valerme por mí misma. Me ha enseñado a creer en mí, en lo que soy; en mis principios y en mis valores. Fue ella quien me mostró que el respeto no se gana a partir de la aprobación de los demás, sino a partir de lo que nos exigimos a nosotros mismos.

De niña no me decía que yo era “muy bonita”, me decía que era inteligente; no me educó para ser una “princesita”, más bien me hizo ver que soy humana. Gracias a mi madre pude comprender que la feminidad va más allá de un escote pronunciado, que ser mujer es enfrentar el mundo con agallas.

Ahora sé que el “girl power” no está en un perfume, como lo promete El Palacio de Hierro. Ahora sé que la fuerza, si bien viene desde adentro, no emerge de un sensual coordinado de ropa interior, sino del corazón. Y si alguien me preguntara qué significa ser mujer, diría que puede preguntárselo a Marisa Zepeda López.

Mi mamá no es la madre pasiva que se realiza únicamente a través de sus hijos, es una mujer que a diario construye sus propios logros: estudia, trabaja, busca, va y viene… Ella no es la clásica mujer sufrida que se lamenta por los errores de sus “retoños”; más bien es la “señora gritona” que los pone en su lugar, ja.

Y cuando estoy que me re’lleva la fregada, la encuentro a mi lado, recordándome que las metas más importantes jamás han sido las más fáciles de alcanzar. Sí, ella me ha demostrado que a veces, para conseguir lo que se desea, hay que partirse la madre. Con una mamá como la mía resulta prácticamente imposible tirarse a la desgracia.

Pese a que nunca me han gustado las fechas comerciales, confieso que casi siempre las aprovecho y las agarro de pretexto. Y aunque ella lo sabe perfectamente, aunque se lo digo todos los días, nunca está de más: Mamá, te quiero con todo mi corazón. Gracias por ser el mejor ejemplo.

viernes, mayo 5

Es tan fácil romper un corazón

El otro día Berenice (http://melcochabarata.blogspot.com) y yo conversábamos del recurrente tema del amor, de hecho creo que fue mucha mi torpeza al tratar de explicarle mis ideas; me quedé un tanto corta, no encontraba las palabras.

Le decía que el amor es complicado. Puede que uno encuentre a la persona indicada, puede que uno sienta que es el amor verdadero y, simplemente, “las cosas no se den”; eso es un tanto sencillo, lo difícil viene después.

En mi caso quizás se trate de una actitud “ardida”. Lo cierto es que, cuando comprendí el significado de la palabra “no”, todo cambió. Eso que sentía ahora comienza a transformarse en recuerdo, hermoso, pero recuerdo al fin.

Le explicaba a Berenice que a veces el amor no correspondido duele tanto que resulta imposible ser la persona de antes. Yo cambié, decidí ver por mí y seguir mi camino sola, decidí que ya no quería quedarme ahí para sufrir.

En ciertos casos el desgaste es irremediable. Yo jamás podré volver a sentir la misma ilusión, jamás podré quererlo como lo quise en un principio. No es venganza ni castigo, simplemente ya no puedo, se agotó la espontaneidad.

Mentiría si dijera que ya no lo quiero, pero también mentiría al decir que continúo tan enamorada como cuando lo conocí. El tiempo y las circunstancias hacen lo suyo, la incertidumbre y la duda se encargan de darle pauta al final.

Todo a lo que aún me aferro se conjuga en tiempo pasado, sin embargo, aquí sí le doy la razón a José José: “Lo que un día fue, no será…”, ja. Hoy entiendo que ya no vale la pena seguir intentando, hice todo lo que estuvo en mis manos.

En ocasiones vuelven a mi mente aquellos momentos llenos de “magia”, vuelven las miradas sutiles y las palabras cargadas de emotividad. A veces la nostalgia trae de nuevo su imagen, su sonrisa y su acostumbrada indecisión.

Quizás “hubiera” sido maravilloso… quizás. Lo quise sin condiciones y con fe, lo amé tal cual, pero no pudo ser. Y mejor así, porque un dejo de compasión o un sentimiento fingido me habrían partido el alma.

Sé que necesito tiempo para ofrecerle mi amistad, aún no lo supero del todo. Sin embargo, lo quiero tanto que estoy dispuesta a reencontrarme con él, sin lastimarnos, sin hacernos daño; ambos merecemos esa oportunidad.

Sí, el amor es complicado… lo disfrutamos y los sufrimos. El amor es complicado… nos ata y nos desata, nos da y nos arranca. El amor es lo que tiene que ser, apostamos al azar, pero seguro que un día de suerte nos toca las de ganar.


Me voy
Julieta Venegas

Porque no supiste entender a mi corazón
Lo que había en él
Porque no tuviste el valor de ver quién soy

Porque no escuchas lo que está tan cerca de ti
Sólo el ruido de afuera y yo
Que estoy a un lado desaparezco para ti

No voy a llorar y decir que no merezco esto
Porque es probable que lo merezco, pero no lo quiero
Por eso me voy

Qué lástima, pero adiós
Me despido de ti y me voy
Qué lastima, pero adiós
Me despido de ti

Porque sé que me espera algo mejor
Alguien que sepa darme amor
De ese que endulza la sal y hace que salga el sol

Yo que pensé nunca me iría de ti
Que es amor del bueno, de toda la vida
Pero hoy entendí que no es suficiente para los dos

No voy a llorar y decir que no merezco esto
Porque es probable que lo merezco, pero no lo quiero
Por eso me voy

Qué lástima, pero adiós
Me despido de ti y me voy
Qué lastima, pero adiós
Me despido de ti

miércoles, mayo 3

Quién diría...

Todo por subestimar el poder de la Internet… Si ya me lo decían mis padres: “Ay, hija, te pasas de chistosita…”. Si ya me lo decían mis cuates: “Ay, China, te pasas de sincerota…”. Pero qué iba yo a saber que esto ocurriría, nunca me pasó por la cabeza que algo así podría sobrevenir. No lo entiendo… ¡Dios, ¿por qué a mí?!

Sí, claro, como si me persiguiera la CÍA, o la KGB o, ya de perdis, algún infiltrado que quisiera grabarme embolsándome mis buenos billetes del erario público. Ya parece… Yo sólo soy la China, nada más; uno de los tantos habitantes de Iztapalapa, un número de cuenta archivado en los expedientes de la UNAM…

Pero cuál fue mi sorpresa al revisar esta tarde mi correo electrónico. Me quedé con los ojos como platos extendidos, con la bocota abierta; poco faltó para que me muriera de un paro cardiaco provocado por la impresión. Era César Anaya, me había contactado para decirme que ya lo sabía todo… todo.

Hace tan sólo algunos posts escribí acerca del día en que nos conocimos; en efecto, a la muy tonta de mí se me ocurrió ponerlo en el Blog. Pero, neta, ¿qué tanta probabilidad había de que el protagonista en cuestión se enterara de que lo había expuesto públicamente ante la mirada de los usuarios de la “red de redes”?; OBVIO que MUCHA.

Al leer aquellas líneas me sentí avergonzada y, por la sensación de calor en mi rostro, creo que me ruboricé. Fue una suerte que estuviera en la chamba, de otra forma hubiera entrado en crisis existencial. César me contó que “alguien” hizo el “favor” de decirle que habían escrito sobre él y hasta le enviaron el link.

¿Cómo habrán dado con este lugar?: la respuesta podría estar en Google, jajaja. Quizás hubiera sido razonable que César llegara aquí él mismo, por casualidad, pero el hecho de que un tercero se lo haya dado a conocer me deja un tanto desconcertada. Alguien por ahí se las quizo dar de cupido electrónico...

¿Quién lo hizo?, ¿por qué razón? No es que esté enojada, más bien quisiera saberlo por puro morbo. ¡Cha-lesss!, comienzo a sentirme observada, quizás eso del “gran hermano” no sea sólo una invención de Orwell… No sé si podré pasar por alto esta situación y continuar escribiendo tan quitada de la pena. Está bien, honestamente lo más seguro es que sí.

Había escuchado de los ataques personales por medio del Blog, de los insultos que a veces dejan los dichosos “anónimos”, había escuchado de lo pequeño que es el universo del Blog y una vez hasta fui víctima de los banners porno, pero esto ya es el colmo. Me cae que si no me pasa esto a mí, entonces, ¿a quién? Pero bueno, de que es gracioso, pues sí, jajaja.

Tal vez no sea para tanto, pero me siento ridícula, como cuando le enviaba cartitas cursis a los tipos que me gustaban en la secundaria; pero, ¡por favor!, estoy cerca de cumplir mis 23 primaveras ¡Ya, cómo serán! No me expongan así al ridículo, no sean gachos. Ni modo, esta será, simplemente, una historia más qué contar.

Puede que sea buena idea guardar más discreción, puede que sea buena idea mantener como confidencial la verdadera identidad de los personajes de mis relatos. César no me hizo ningún reclamo al respecto, pero hubiera estado en su derecho; me siento apenada con él. Lo "malo" es que este sitio tendrá que perder un poco de frescura en pro de la prudencia.

Y pensar que yo escribiría acerca del puesto de dulces en el que me surto cuando salgo de la estación del Metro Mixihuca, ahí será para la próxima... Por esta ocasión decido exhibir mi desgracia ante ustedes al más puro estilo de Laura en América. Acepto comentarios, consejos y todo tipo de impresiones al respecto; sería muy chido que esto se prestara para el debate, ja.

domingo, abril 23

Segunda llamada

Han pasado casi cuatro meses desde que renuncié a mi primer empleo. Armé la chillona, sufrí, pensé que no encontraría otra oportunidad. Mientras tanto, me aferré a la tesis y puse en ella todo mi empeño, comencé a dedicar tiempo y esfuerzo, algunas veces esto ha implicado también pequeños sacrificios.

Mi papá juró y perjuró que el Indie no me iba a traer nada bueno, es más, una vez hasta me dijo que nunca me perdonaría haber elegido ese tema; llegó a decirme que yo le había causado una enorme decepción. Y sí, si la música independiente no deja mucho varo, pues menos varo deja escribir acerca de ella.

Y yo, terca. Aquel día tenía entrevista con Chikita Violenta, estaba emocionada, por fin, después de muchos intentos, podía reunirme con ellos. Armando Ortigosa (guitarrista) pasó por Vladimir y por mí en su coche y nos llevó hasta su casa, donde ya nos esperaban Luis y Andrés. Más tarde se apareció Esteban.

Fue una conversación amena. Los integrantes de Chikita me trataron con toda la amabilidad del mundo y mostraron gran disposición durante las más de dos horas que duró nuestro encuentro. Además, pude escuchar algunas rolas de su nuevo material en preproducción y hasta autografiaron mi disco.

Durante nuestra plática Armando comentó acerca de su participación en Tu Rock Es Votar, él es el presidente de la asociación. Antes de bajar de su coche (tuvo el buen detalle de darnos otro aventón) me animé a pedirle chamba; no lo pensé mucho, sólo le dije que me interesaba participar en la campaña.

Para el martes de la semana siguiente ya estaba conversando con él en su oficina. Sí, me dio trabajo, es más, me dijo que ya tenía pensadas varias de las actividades en las que requeriría de mi participación. Así fue como, sin contactos ni nada, me hice de una nueva oportunidad laboral.

Qué bueno que me decidí a dejar aquel aburrido empleo, qué bueno que no me quisieron de becaria en TV UNAM. La vida es extraña, uno nunca sabe cuándo o cómo se presentará la ocasión… Y ahora lo entiendo, así es en todo, cuando una puerta se cierra, cuando alguien o algo se aleja, hay que seguir intentando porque siempre… siempre hay algo mejor.

lunes, abril 17

Más allá de mí misma

¡Cha-lessss! No sé… como que ya quiero dejar de escribir sobre mí misma, digo, está bien que esto es una especie de diario electrónico, pero me estoy estancando. Ya me parezco a esos “artistas” que escriben su historia, la producen y, para colmo, hasta actúan en ella como protagonistas. Me está dando algo así como el “síndrome Laura Zapata”, jajaja.

Pero yo digo, a mí ni me han secuestrado, a lo más que he llegado es a que me bajaran cinco pesos en un “pseudo-asalto”; aquella vez parecía el momento de la limosna en misa de domingo y los pasajeros del microbús aflojaban puras moneditas. Creo que más bien se trató de una venganza, porque al chofer lo tiraron al suelo, lo patearon y le quitaron todo el dinero de los pasajes.

Me cae que pasar tanto tiempo conmigo misma no es nada sano… A veces me dan ganas de aplicar el clásico “no quiero pensar”, pero na’ más no puedo. Lo cierto es que lo chismosa no se me quita, sólo es cuestión de reencaminar mis energías y pasearme por la ciudad en busca de aventuras. Sí, seguro que algo “bien choncho” está por ocurrir y yo estaré ahí para escribirlo.

Y no, tampoco quiero ser el símil de esas actricillas que se aferran a disque “cantar” y hasta salen con el cuento de que el disco que promocionan contiene dos temas de su “genial” autoría… “El que mucho abarca poco aprieta”. No canto tan feo, pero el álbum popero de esta su servidora (periodista de corazón) sólo lo compraría mi abuelita. Escribir es lo mío, pero escribir de lo que veo.

No es mi interés publicar un libraco chafa autofinanciado, el cual acabe en los tiraderos de Donceles con el fabuloso precio de cinco pesos. ¡No, no, no! no soy tan genial como para hacerlo todo yo, necesito de la gente, necesito vivir mi realidad. Aunque me critiquen, así soy, bien naca; sé lo que es el “folklore defeño” porque formo parte de él.

En ocasiones aprendo muchísimo más cuando platico con mis vecinos, cuando alguien me sonríe en el transporte público o cuando una persona extraña me hace la plática en la sala de espera de alguna clínica del IMSS… Quizás no lo puedo teorizar de forma “snobista” y explicarlo en términos de “lucha de clases”, yo sólo lo vivo y comprendo cada vez mejor que resulta imposible hablar de aquello que desconocemos.

Sí, últimamente ando un poco distraída, me hace falta ponerle sal a la vida. Los personajes ahí están, existen por sí solos. Y no digo que esté mal regalarse el privilegio de escribir sobre uno mismo, tampoco digo que esté mal utilizar creativamente la imaginación; yo sólo digo que nunca está de más mirar al de junto, escucharlo y, de ser posible, sentirlo.

domingo, abril 9

Corazón de condominio… de nuevo creo en el amor

De ninguna manera soy una facilota, es sólo que no puedo evitar enamorarme con inusitada frecuencia… Y no me refiero al sentimiento erótico como tal, sino a ese cosquilleo que sólo ciertas personas son capaces de provocarme. Nada puede seducirme más que la actitud apasionada; entonces me dejo llevar, con toda la disposición de aprender…

¿Será o no será? Ahí está, semblante apacible con ojos expresivos que se asoman detrás de las gafas de aumento, con sonrisa tímida pero franca; lo primero que salta a la vista es el detalle del tatuaje en el brazo. César Anaya, director editorial de la revista Rock Stage, no es el “heavy” que yo esperaba, más bien tiene toda la facha de lo que se conoce como “una buena persona”.

Lo saludo, me saluda. Nos apañamos una mesa en la sección de comida rápida de Plaza Insurgentes. Comenzamos a conversar… que por qué ese tema, que si los rockers a veces se ponen divos, que él comenzó a trabajar antes de salir de la escuela, que cuando era reportero… Escucho con atención y sonrío de vez en cuando con sus ocurrencias.

Después de unos cuarenta minutos ambos sabemos que ya es hora de comenzar la entrevista: “Bueno, Penélope, pues a lo que venimos…”. Saco la grabadora, coloco las baterías, inserto la cinta y me cercioro de que corra bien: “4 de abril, entrevista con César Anaya Jiménez…”. No hay formalidades, es como si continuáramos con nuestra conversación, todo va bien.

César es de esas personas que miran a la cara de su interlocutor mientras hablan. De vez en cuando se quita los lentes y juega con ellos, al tiempo que parpadea con cierta fuerza, como queriendo descansar la vista. “Un ojo al gato y otro al garabato”… sostengo la grabadora, observo los gestos que acompañan sus respuestas e intento no perder la secuencia de preguntas establecida en la libreta.

En la mesa de junto festejan algo, se oyen aplausos. La entrevista termina y podemos seguir platicando de otros asuntos. César me cuenta de su afición por los discos y de la versatilidad que acompaña su gusto por la música. También habla de sus compañeros periodistas, quienes de vez en cuando, para “apantallar” mujeres, mencionan bandas de “alternativo” que ni siquiera existen.

Cuando menos nos damos cuenta ya estamos hablando de asuntos tan triviales como nuestras formas de “ligar” y lo incompetentes que nos volvemos para esos menesteres en el ambiente de los “antros”. Imagino mi rostro: sonrisota de oreja a oreja, completamente idiotizada… Por un momento creo que el amor de mi vida tal vez sea un periodista, un periodista que ame la música tanto como yo.

Vuelvo al mundo real, es hora de despedirnos. No sé si volveré a verlo, pero en un par de horas César Anaya se robó mi corazón. No importa, tengo una cinta grabada con valiosa información y la sensación de que, en cualquier momento, puedo volver a enamorarme…



*** ¡Cursi, cursi, cursi!... Por hoy me doy el lujo de rayar en la ridiculez

Todo mi corazón
Yuri

Dime, ¿quién eres?
¿Cómo apareciste?
Qué buena mi suerte
Eres diferente a los demás

He estado esperándote en el sol
Quizás ni comprendas cómo soy
Pero tenlo por seguro que no voy a fallar
Porque tengo el corazón que va a estallar

Todo mi corazón
Todo mi corazón es para ti
No me preguntes más
Yo soy así
Todo mi corazón
Ya no hay más nada que decir

Dime si sientes
Cuánto te he querido
No puedo perderte
Eres mi refugio hasta el final

He estado soñando con tu amor
Sin ti ya no hay vida
Ya no hay razón…
Pero tenlo por seguro que no voy a fallar
Porque tengo el corazón que va a estallar

Todo mi corazón
Todo mi corazón es para ti
No me preguntes más
Yo soy así
Todo mi corazón
Ya no hay más nada que decir…

domingo, abril 2

Todo lo que me digas será al revés

El otro día mi mamá me platicaba que había visto a los de Botellita de Jerez en el programa ese de Animal Nocturno: “Cantan pura babosada. No sé cómo a alguien le puede gustar eso”. Un desacuerdo más; a mi sí me gustan los botellos, se me hacen bien rasposos y curadones.

Algunos los califican de “localistas”, lo cierto es que en aquella época (la banda apareció en 1983, ¡el año en que nací!) no era tan sencillo hablar de política y vida urbana con tanta soltura y naturalidad. Y hoy que está de regreso el estilo regido por el principio de que “todo lo naco es chido”, resulta imposible dejar de pensar en Botellita de Jerez.

Siempre que escucho su música se me dibuja una sonrisa en el rostro y vienen a mi mente acontecimientos curiosos que me ocurren cuando me paseo por el DFectuoso. ¿A quién no le ha tocado un Asalto chido?, nunca fue más popular el término basculear. Me gusta su lenguaje, sabroso y con ritmo.

Recuerdo que en mi infancia, cuando iba a la primaria, la moda era contestar a todo con un “Abuelita de Batman”, eso era lo “in”:
— ¿Hiciste la tarea?
— Abuelita de Batman
Después vinieron las mutaciones: “Agüe…lita de Batman”.

Muy seguramente Aaron y su grupo ilusión, así como Los Askis y Los Ángeles Azules han basado sus coreografías en los pasos de La Baticumbia: “Pa’ batir el batibote hay que hacerlo pegadito/Das un paso de brinquito y una vuelta con rebote…” La Baticumbia me recuerda las fiestas iztapalapeñas y la cultura del “tibiri”.

Sí, sí, ya sé que hay quienes sienten aversión por la cumbia y hasta les salen ronchas si la escuchan. Bailar géneros populares, ser naco y estar feo es, para la “gente bien”, el triángulo del horror, pero eso a los de Botellita les vale gorro: “Que se acaben los guapos… Más vale feo, pero sabroso/que estar guapo y sin chiste”.

Y puede que en un caso de extrema emergencia convenga rezarle al “buen Dios Tezcatli-punk”, al menos eso hacen las chicas “nice” antes de operarse su “nariz de chile relleno” para quedar como Michaell Jackson. Tal vez los botellos se pasan de nacionalistas, pero es cierto: “Lo Cortés no quita lo Cuauhtémoc”. Na’ más faltaba que la morenísima China quisiera ser “rubia superior”.

— ¿Has escuchado Alármala de tos?”, le pregunté a mi jefa
— “¿Qué esa no es de los Tacubos?”
— “¡Nooooo! ¡No inventes!”
— “Me acuerdo que, allá en Tijuana, mi papá coleccionaba El alarma…”

“Siguió-la, atacó-la, golpeó-la, violó-la y mató-la con un pistola”; cruel, pero de tan irónico da risa.

Quizás lo que ocurre en la ciudad para muchos ya no tiene ningún chiste, quizás todo se pierde en la cotidianidad… La urbe nos traga, nos vuelve anónimos… Pese a todo, yo siempre me sorprendo, vivo en uno de esos barrios de los que habla Botellita de Jerez, uno de esos barrios en los que “todo puede pasar”…


***Así presentaron su rola los de Botellita de Jerez en un concierto:

“Una canción dedicada a todos aquellos lectores de una revista cultural muy importante llamada El alarma. Aprendimos a hacer niños o fetos en almíbar, por ejemplo. Aprendimos cómo disectar cuerpos de una manera muy práctica, en cuatro porciones, poniéndolos en las vías del ferrocarril (…) No sabíamos cómo hacer a nuestra abuelita en tamales y aprendimos en la revista El alarma de una manera sencilla, práctica, que ni Chepina Peralta nos pudo enseñar…”.

jueves, marzo 30

¿Por qué, Pepe Madero?

Mi jefa (es decir mi mamá) dice que ya agarré lo de la tesis de puro relajo, tal vez no esté muy equivocada… Y es que, ¿cómo no divertirme con un tema que en realidad me apasiona? Ahora resulta que como, bebo y sueño Indie Mexicano; Indie por aquí, Indie por allá. Será también que ya tomo más en serio eso de titularme, por fin quiero responsabilizarme por completo de mi vida.
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Compro discos, veo todos los programas de rock habidos y por haber, leo lo más que puedo, me la paso pegada a la Internet y persigo rockers hasta que se hartan y por fin me dan una entrevista, ja. Pero, sin duda, la que me aventé el lunes sí estuvo loca; resulta que la China se lanzó al Mixup de Cuicuilco a la firma del disco Nuevos tiempos, viejos amigos.
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Yo iba ilusionada, esperanzada… le saqué varias copias a mi proyecto de tesis y les puse mis datos, en espera de poder cruzar un par de palabras con los integrantes de las bandas y hacerles entrega del material de investigación. Y todo hubiera salido mucho mejor de no haber sido por la presencia de quienes fueran para mí los máximos exponentes del happy punk: Panda.
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División Minúscula, Insite, Thermo, Hummersqueal, Tolidos… y Pepe Madero (el Panda mayor) acabó por arruinarlo todo. Cientos de adolescentes enamoradas que querían besarle la mejilla a ese wey. Por un momento me sentí parte de un fenómeno al meritito estilo RBD: posters de Panda, playeras de Panda, llaveros de Panda, botones de Panda, pegatinas de Panda...
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Anel y yo estábamos rete divertidas. “¿Qué grupo se pone Panda? A mí se me hace un nombre muy tonto”, expresó la buena Crimilda; fue así como empezamos a divagar acerca del nombre que le pondríamos a nuestra banda —claro, si la tuviéramos—, yo propuse Cajita Feliz y a ella se le ocurrió I want to fuck you like animal. Mientras tanto, las niñas no paraban de gritonear “¡Pepe, te amo!” a todo pulmón.
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Observé un fenómeno curioso: Si a las pubertas les encanta Panda, a los “rudos” pubertos sólo les queda “parecerse” a ellos. Aquello era una pasarela de experimentos clonados, como si a todos los hubiera cortado la misma tijera, como si los hubieran elaborado en serie: todos querían ser Pepe Madero...
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La fila parecía interminable, entonces recurrí a la única persona que me vino a la mente, al rocker más dulce y amable: Normand de Hummersqueal. Él también firmaría discos así que, en caso de que yo no alcanzara a llegar, él podría entregarle la información a los de Thermo y a los de División. Le marqué a su celular: “Sí, claro, te puedo ver ahorita, búscame en el Mixup, en donde está el metal”.
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Cordial como siempre, Normand prometió ayudarme, esta vez lo acompañaba Salvatore Vitale (guitarrista de Hummer), un rubio de ojos verdes y con sonrisa de impacto. Además, me hice amiga de dos chavitos que estaban detrás de mí en la fila: Miguel y Jesús (este último mejor conocido como “el niño tiburón”, por aquello de su peinado, ja). Intercambiamos mails y nos fuimos juntos al metro CU, salí rayada porque hasta el pasaje me pagaron.
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Logré mi cometido, entregué las copias; ahora sólo me queda esperar respuesta. En cuanto a Anel, le debo una, ha pasado de ser mi amiga a ser mi “sister-na”, jajaja. Aneluca, gracias por invitarme a comer, gracias por tolerar los gritos y los empujones, gracias… Como tú lo dijiste, se necesita ser muy amiga de alguien para formarse casi cuatro horas por algo que ni te gusta. Sin duda estoy viviendo nuevos tiempos, pero siempre al lado de los viejos amigos.

martes, marzo 28

¿Alguna vez…?

¿Alguna vez has querido tanto que sientes miedo de decirlo? ¿Alguna vez has querido tanto que sientes que no te cabe en el pecho y que se te escapa en una sonrisa? ¿Alguna vez has querido tanto que por un momento te olvidas de ti y no pides nada a cambio? ¿Alguna vez has querido tanto como para pensar que jamás volverás a sentir algo así?

¿Alguna vez has querido tanto que hasta lo más sencillo cobra un nuevo significado? ¿Alguna vez has querido tanto que encuentras en tu interior mucho más de lo que pensabas que podías encontrar? ¿Alguna vez has querido tanto que te sientes como a mitad de un sueño del que no quisieras despertar?

¿Alguna vez has querido tanto como para entregarte sin reservas? ¿Alguna vez has querido tanto que te aterroriza “echarlo todo a perder”? ¿Alguna vez has querido tanto que te duele pensar en el final? ¿Alguna vez has querido tanto que quisieras huir antes de que te lastimen? ¿Alguna vez has querido tanto que te confundes, tanto que actúas de forma ilógica?

¿Alguna vez has querido tanto que no puedes ni quieres olvidar? ¿Alguna vez has querido tanto que mueres poco a poco de felicidad? ¿Alguna vez has querido tanto que no encuentras las palabras y te atrapa el silencio? Alguna vez ocurre que no hay mucho qué explicar...

jueves, marzo 23

FE DE ERRATAS

¡Qué vergüenza! De seguir así este espacio perderá credibilidad… Una disculpa para VIVIANA.

Viviana dirá: “¿pues qué la China se droga?, ¿qué se mete?” Y NO, no creas que después de tantos semestres juntas olvidé tu nombre, más bien andaría desvelada o en mi “delirium tremens”; o quizá fue la compu la que cambió lo que puse… ¡Sí!, maldito aparato del demonio.

Bueno, pues me equivoqué. Viviana, te hago saber que me siento muy apenada, espero que aún así me visites en próximas ocasiones.

Por cierto, ¿quién es el anónimo que me escribió sobre Amor en custodia? Me interesó el comentario ¿Será alguien que me conoce? ¿Será alguien que convive conmigo? ¿Será alguien que no es del DF? ¡Chalesssss! Esos anónimos tan anónimos no dejan ni una pistita…

viernes, marzo 17

La vida es mejor CANTANDO

Mi amigo Gade debería considerar seriamente la posibilidad de convertirse en promotor de viajes y actividades recreativas. A él y a Cristina les debo un sábado extremadamente feliz; me divertí como loquita, me reí mucho y tuve la oportunidad de desfogar una de mis más secretas pasiones.

Nos reunimos en Polanco. Por fuera daba la sensación de tratarse de un antro chafa, pero esa es sólo una primera impresión… En El Escaparate se reúnen los mejores cantantes del DF, ja; así es, se trata de un canta-bar bastante curioso. Pasados unos minutos, dimos el veredicto final: definitivamente, kitsch.

De las paredes y el techo del local cuelga toda clase de objetos extraños: patines, salvavidas inflables, sostenes y tangas autografiados por sabrá Dios quién (en esta ocasión dejé un tanto de lado el espíritu periodístico), latas, monos de peluche, botellas, pinos de boliche… es más, hasta hay un anuncio en el que Banamex ofrece 6 meses con 0% de intereses.

El escenario no es menos peculiar: de fondo una especie de graffiti en el que es posible distinguir, entre otras, las caricaturas de Elvis Presley, Mike Jagger, Freddie Mercury, Steven Tayler, John Lennon, Michael Jackson y los integrantes del grupo Kiss. No sólo hay músicos, también se asoman el Ángel de la Independencia y Cantinflas, quienes aparecen, obviamente, cantando.

¡Todos a pedir bebida! Tequila, chela… Cristina y yo optamos por algo más “chic” y pedimos un Orgasmo. ¡Chalessss!, nos quedamos con las ganas, el mesero nos salió con que no alcanzaba el orgasmo… bueno, más bien no alcanzaban los ingredientes. “Pues qué frígidos ¿no?”, esa fue la expresión de Gade cuando supo de nuestra desgracia.

Después de habernos conformado con la especialidad de la casa, un Escaparate, vino lo de la cantada. Un presentador se encargó de poner ambiente, según la opinión de Jonathan, cantaba muy parecido a Nicho Hinojosa. Unas cinco rolas y le cortamos la inspiración, nos moríamos de ganas por participar con nuestras “interpretaciones”.

Las primeritas de la noche fueron Nubia, Alba y Daniela, quienes se aventaron Es algo más de La Quinta Estación. Despuecito, la desfachatada de la China sacó su lado dolido y cantó Me cuesta tanto olvidarte de Mecano. “Esa no porque me hiere”, me cae que le puse un montón de sentimiento y, entre eso y la pena, hasta las rodillas me temblaban.

Tiene espinas el rosal corrió a cargo de Carlitos, al igual que Ya lo pasado, pasado; entre todos le echamos un montón de porras y nosotras hasta “¡papacito!” le gritamos. Mención honorífica para Gade, Luis y Jonnhy por cantar La boa, lo mejor fue su coreografía al meritito estilo de La Sonora Santanera, con vueltecita y todo… ellos sí que dieron show.

Participé en otros tres “numeritos”. Canté Santa Lucía y, cuando ya había un poco más de gente en el lugar, acompañé a Cris y nos lanzamos con una bien 80’s: Material girl. Por último, entre Cris, Tania y yo “interpretamos” Y yo que te deseo a morir de La Sonora Dinamita, por cierto, con bastante éxito por aquello de la coreografía… lástima que a mí no se me da mucho eso de la sensualidad, ja.

Durante el intermedio nos pusieron música “bailable”: salsa, cumbia, merengue, rock and roll, banda y, por supuesto, reggaetón. Canta que canta: “Pásame la botella/voy a beber en nombre de ella…”; y, a pesar de que muchos adiamos esta mutación del reggae, no pudimos evitar la tentación. Por su parte, el buen Carlitos nos deleitó bailando al ritmo de un mix de rolas de Luis Miguel.

Ví a Jorge Negrete muy animado, así que me puse a zapatear con él; el hombre traía mucho ritmo y buena vibra. De repente se empezó a escuchar Yo te diré de Miranda (bastante gay el asunto), ni él ni Gade desaprovecharon la ocasión y se convirtieron en todas unas “drag queens”; se contoneaban, movían la cadera y se tocaban los pezones por encima de la camisa con gesto por demás cachondo.

El ambiente era de lo más ameno. Entre todos nos aplaudíamos, le aplaudíamos al de la mesa de junto, aunque ni lo conociéramos. Los presentes movían brazos y cabeza al compás de los temas más románticos. Una tal Gina llevaba su porra bien entrenada, es más, hasta agitaban sus servilletas.

Sí que aguantamos un ratote, al menos Cristina, VIVIANA, Leo, Esteban y yo; nos fuimos como a las tres y media de la mañana. Esteban no fue feliz hasta que cantó Esclavo y amo, por cierto, unas tipas que ya andaban medio ebrias se subieron a hacerle coreografía. Terminada la juerga, el mismo Esteban tuvo la amabilidad de llevarme a mi casa. Todos prometimos que la experiencia de El Escaparate volvería a repetirse...

miércoles, marzo 8

Enamorada de Mauro Mendoza

Así es, “gusto culpable”, como dirían Alex y Gade. La televisión nunca ha sido mi pasatiempo favorito, mucho menos las telenovelas, fue mi papá quien me arrastró a esto. En charla de sobremesa, don David se la pasaba hablando de Aguirre y Paz, de Pacheco y Bárbara, de Conrado y Victoria. Yo no podía entender que se hubiera convertido en fan de Amor en custodia.
***
Un día le prendí a la tele. “¿Por qué una trama de millonarios y guaruras le puede gustar tanto a la gente?”. Lo primero que llamó mi atención fue el personaje de Barbie, una chava fresa que, pese a todo, nada tiene que ver con el estilo RBD, por ejemplo. Espero que Claudia no se enoje, pero cuando dice: “¡Obvio, obvioooo!”, me recuerda mucho a Barbarita.
***
Yo digo que está chido poder escoger un custodio bien guapote y complaciente, me late la idea; es más, que me pasen los datos de esa empresa de contrataciones, por si un día me vuelvo de la alta alcurnia. A mí el Pacheco me gustaba mucho y yo era feliz viéndolo de traje o con pijama; lo cierto es que ni siquiera me imaginaba lo que estaba por venir.
***
Llegó Mauro Mendoza y me quedé con la bocota abierta. Que me critiquen, que digan lo que quieran, yo estoy enamorada de Mendoza. Digo, no es el hombre que México esperaba, pero “tiene un no se qué, que qué se yo” que lo hace, a mi gusto, bastante atractivo. Ahora soy yo quien no se pierde la telenovela.
***
Y seguramente no es sólo Mendoza, sino el eterno argumento del amor frustrado, el cual hace que mi ahora débil psique se proyecte una y otra vez. Sí, ayer Barbie lloraba por Pacheco y yo quedé realmente conmovida ante su diálogo: “…O sea, neta que sufro. Es más, estoy llegando a unos niveles de sufrimiento que ni siquiera sabía que podían existir…”
***
Si alguien quiere una buena dosis de cursilería, enredo y exageración, le recomiendo Amor en custodia. Un libreto en el que la “gente bonita” no trabaja ni hace nada productivo, donde todos dedican las 24 horas del día a desgarrarse las vestiduras y hacerse bolas con aquello del “amor”. Una historia en donde a la primera de cambios los guardaespaldas muestran sus atributos físicos y se besuquean con medio mundo.


Si no estás conmigo
Cinthia y José Luis

A veces sé que sí
Que pierdo la cabeza
Y puedo aparentar que esto no me interesa
Hasta puedo llegar a ser indiferente si no estás conmigo.

Pero, no mi amor, tú no eres así
No me digas adiós si esto no ha comenzado
Déjame demostrar que esto no ha sido en vano
Cuando te conocí la vida la entendí

Con tu adiós el dolor se metió en mis sueños
Nuestro amor no murió, eras mi veneno
Nos dejamos llevar, fuimos indiferentes
Y lo nuestro llegó a su fin

Pero, no mi amor, tú no eres así
No me digas adiós si esto no ha comenzado
Déjame demostrar que esto no ha sido en vano
Cuando te conocí la vida la entendí

domingo, marzo 5

La última noche del mundo

Dos horas pueden hacer que todo cambie, dos horas pueden hacer la diferencia… En tan sólo dos horas puede enderezarse una semana difícil. Hoy recordé por qué decidí ser periodista, de nuevo sentí la emoción de “reportear”, de nuevo me brillaron los ojitos y fui feliz.

Cuatro llamadas y la cita ya estaba concertada: Austin TV, 4:00 de la tarde. Parecía que iría sola y, como por acto de magia, llegó el mensaje de Gabriel, ¡ya tenía asistente! Cuando todo parecía bueno, pudo ser mejor: se apareció Ulises. Y ahí vamos, dos súper fans y la mismísima China.

Estaba nerviosa, no los conocía, nunca los había visto. Imaginé mil cosas, honestamente, pensé que serían unos músicos cotizados con antipáticos aires de grandeza, nada más alejado de la realidad… Entrevistar a Austin fue conocer a cinco jóvenes como cualquiera, con sueños y proyectos por cumplir.

Chío San, flaquita, flaquita, con una risa estrepitosa. Chato, pensativo, de carácter templado. Rata, despreocupadamente sincero. Xna Yer, impulsivo y resuelto. Isachar… Isachar puede conversar, y conversar, y conversar... Dos horas con Austin… dos horas.

Después de un par de preguntas el ambiente comenzó a relajarse; las bromas no se hicieron esperar. Hablamos del Indie, del Indie Mexicano, de las nuevas propuestas musicales… Austin trajo al presente las memorias de aquellos tiempos en que ni siquiera imaginaban todo lo que vendría.

Tocadas en las fiestas de los amigos, presentaciones en el Foro Alicia, la gira, su primera gira… Vive Latino, “Miles de personas gritando ¡Austin, Austin! Gracias a Dios que tenía máscara porque me puse a llorar…”, recordó Isachar, quien después comentó que en su infancia se sentía John Lennon.

Por un momento me identifiqué con Chío: “Como mujer fue un poco difícil, no por mí, sino por mis papás… En un principio ellos no creyeron que era algo en serio. A mi papá todavía le cuesta un poco de trabajo, todavía piensa que no estoy haciendo mucho, pero creo que un día se dará cuenta…”

Cerramos como lo harían los verdaderos gruppies: fotos y autógrafos. Tengo mi disco firmado. La última noche del mundo… quizás la última noche de tristezas —al menos por un largo rato—. Quiero sentir que estoy haciendo lo que me gusta, pondré todo en este trabajo, en la tesis está mi corazón.

***Mis más sinceras gracias para Gabo y Ulises, son unos excelentes compañeros de aventura. Espero tener el gusto de seguirnos conociendo.


Ella no me conoce
Austin TV

— ¿Te acuerdas?
— Sí, me acuerdo…
— Lo dices como si hubieras cambiado de sentimientos…
Como si ya no me quisieras…
Dime que aún me quieres
— Sí… te quiero
— Repítelo, quiero estar seguro de que no estás mintiendo
— Sí, te quiero, y sé que tú me has querido siempre

jueves, marzo 2

Caos mental (Hoy no me lean)

El domingo pasado me puse a ver Mi encuentro conmigo, creo que la cinta en verdad me pegó. A la par del protagonista, yo también pude rescatar muchos recuerdos de mi pasado; recuerdos tristes y recuerdos felices. Fue extraño, a eso debo sumarle que estoy en un momento complicado de mi vida…

Últimamente me la paso huyendo de los demás, francamente no quiero hablar. No quiero preguntas, no quiero pensar… No quiero justificarme con nadie, no tengo ganas. Ya me cansé de analizar mi vida al derecho y al revés, ya me cansé de mover todo para que, al final, termine exactamente igual.

Creo que sólo necesito una oportunidad, un momento para revalorar lo que en verdad soy. Ya no quiero clavarme en mis miedos, ni en mis frustraciones; ya ha sido demasiado tiempo perdido. La vida se va rápido y me pregunto si algún día lograré cumplir con todo lo que me he prometido a mí misma.

Y sí, me dan ganas de decirle que no me deje, que lo necesito, que no quiero que se olvide de mí. Mientras tanto, trato de ser fuerte, trato de hacerle ver que estoy bien. Creo que no lo volveré a ver y me da tristeza; recuerdo el día en que nos conocimos y se me hace un hueco en el estómago. Lo necesito y él no lo sabe.

Tomé una decisión, me cansé de vivir a medias. Estuve pensando… la pregunta no es “¿Qué somos?”, sino “¿Qué sentimos?”; nunca supe con claridad lo que él sentía por mí. Y no es lo mismo ver la tele sin su compañía, no es lo mismo ir al cine, ni escuchar música; no es lo mismo tirarme en el pasto ni comer helado… nada es lo mismo.

No quiero ni espero encontrar a alguien más, todo lo que pido es un poco de calma, sentirme mejor. Y me pregunto por qué todo es tan complicado, por qué no me basta con quererlo, por qué se me vienen encima tantas preguntas. Creo que jamás había sentido esto por alguien, como diría él: “siempre hay una primera vez”.

¡Me re’lleva la tristeza! Ojalá todo fuera más sencillo; ojalá no estuvieran estas emociones de por medio. Ojalá pudiera tener a mi amigo y decirle lo que siento, sin que pasara nada, sin que nada cambiara. Ojalá fuera sencillo ser honesta. Ni modo, no se puede.


Match Box Romance
Promise

What would you say if I asked you not to go
to forget everyone, forget everything and start over with me
would you take my hand and never let me go
promise me you'll never let me go
***
And the stars aren't out tonight,
but neither are we to look up at them
why does hello feel like goodbye?
these memories can't replace,
these wishes I wished and these dreams I chased
take this broken heart and make it right
***
I feel like I lost everything when you're gone
left remembering what it's like to have you here with me
I thought you should know,
you're not making this easy
***
I never thought I'd be the one to say
please don't, please don't leave me
I feel like I lost everything when you're gone
left remembering what It's like to have you here with me
I thought you should know,
you're not making this easy
***
You're not making this easy... (easy, easy, easy...)
take my hand and never let me go,
take my hand and never let me go,
promise me...
you'll never let go
you'll never let go
you'll never let go
you'll never let go
make this last forever
***
I feel like I lost everything when you're gone
left remembering what it's like to have you here with me
I thought you should know, you're not making this easy
***
You're not making this easy
you're not making this easy
you're not making this easy
you're not making this easy
you're not making this easy
***
So fall asleep tonight, cuz' that brings me closer to you

lunes, febrero 27

Será Por ti

Vivimos lo que teníamos que vivir y aprendimos lo que teníamos que aprender. Te dejo ir, es lo mejor para ambos; te dejo ir porque te quiero.

Ya no puedo seguir fingiendo que no busco nada, que no espero nada. No puedo ocultar lo evidente; me armo de valor y te dejo ir.

Tan sólo quiero ser honesta conmigo misma, no es correcto continuar aferrándome a lo que no me pertenece. Deseo de todo corazón que a tu vida llegue el golpe de suerte que tanto esperas, deseo que seas feliz.

Yo, por mi parte, me quedo con el recuerdo de aquellas tardes compartidas. Me quedo con todo lo bueno que pasamos juntos.

Perdona si alguna vez te lastimé, seguro no fue mi intención hacerlo. Cuídate y nunca olvides que significas mucho para mí.



Por ti
Belanova

Yo sé muy bien
Que a veces no suelo decir
Lo que mi corazón siente por ti
Y sé que a veces yo no estoy aquí por ti
Pero te quiero confesar a ti

Si mi vida ha de continuar
Si otro día llegará
Si he de volver a comenzar
Será por ti

Si mi vida ha de continuar
Si otro día llegará
Si he de volver a comenzar
Será por tu amor

Y sé también
Que yo te puedo lastimar
Perdóname
Sé que me suelo equivocar

Si mi vida ha de continuar
Si otro día llegará
Si he de volver a comenzar
Será por ti

Si mi vida ha de continuar
Si otro día llegará
Si he de volver a comenzar
Será por tu amor

Si algo te puedo asegurar
Es que mi vida la soñé contigo
Eres todo lo que necesito
Y aquí me quiero quedar

Si mi vida ha de continuar
Si otro día llegará
Si he de volver a comenzar
Será por ti

Si mi vida ha de continuar
Si otro día llegará
Si he de volver a comenzar
Será por tu amor

domingo, febrero 26

Quiero ser como Vanessa Williams

Estoy harta de quedarme sentadota en las fiestas en calidad de “hongo”… ¡No más! Todo problema tiene solución y, en este caso, no hay nada que unas clases de baile no puedan solucionar; aprenderé a “mover el bote” cueste lo que cueste (y no me refiero sólo a los 250 pesos que ya pagué de inscripción, ja).

He de aceptarlo, como producto de mi sedentaria vida, sufro. Sólo fue una clase y ya me duele todo mi hermoso puerquecito, digo, cuerpecito. Paso básico: 1,2,3-5,6,7… 1,2,3…¡vuelta!... 1,2,3-5,6,7… Y yo que pensé, ingenuamente, que eso de bailar no podía cansar tanto.

No hice cálculos, el chiste es que somos rete’hartos en la clase; como siempre, más mujeres que hombres. Y sí, muchos de los individuos del sexo masculino que asisten a este tipo de cursos ponen en marcha toda la parafernalia perreadora; al principio uno cree que sólo quieren socializar, nada más equivocado…

Con todo respeto, qué pregunta tan tonta: “¿Y qué, tú ya sabes bailar?”. Respuesta:”Sí, wey, de hecho soy bailarina profesional, pero mi hobbie es tomar clases para principiantes”. Otra cosita, si estos hombres son todos unos expertos (porque hasta consejos te dan), ¿para qué toman lecciones?

Se siente en el ambiente, aquellos “machos” no pueden contener sus hormonas. Pero, ya pensándolo bien y despacio, hasta risa dan; son torpes, lentos y arrítmicos. De acuerdo, en honor a la justicia aclaro que no hablo de todos, también hay algunos bastante hábiles y, lo más importante, sencillos y simpáticos.

El profe es chido y baila, diría yo, “bien a las de acá”, jajaja, tiene un montón de ritmo el condenado. Nada más de verlo me emociono y pienso: “Sí, China, un día tú vas a bailar como la Vanessa Williams en la película esa que protagoniza con Chayanne”; creo que la cinta se llama Dance with me, ¿no?

Pero tengo un pequeñísimo problema: no hay con quién practicar. Traté de convencer a mi papá y a mi hermano, ambos se rehusaron rotundamente. Es así como cierro este post con una petición: si existe algún hombre que quiera ayudarme con lo de la bailada, por favor, que se comunique conmigo.

Se trata, en verdad, de una emergencia; me cae que eso de dar vueltas yo solita resulta sumamente monótono y aburrido.


I wanna dance with some body
Whitney Houston

Clock strikes upon the hour
and the sun begins to fade
Still enough time to figure out
how to chase my blues away
***
I've done alright up till now
it's the light of day that shows me how
And when the night falls
loneliness calls
***
Oh I wanna dance with somebody
I wanna feel the heat with somebody
Yeah I wanna dance with somebody
With somebody who loves me
Oh I wanna dance with somebody
I wanna feel the heat with somebody
Yeah I wanna dance with somebody
With somebody who loves me
***
I've been in love and lost my senses
spinning through the town
Sooner or later the fever ends
and I wind up feeling down
***
I need a man who'll take a chance
on a love that burns hot enough to last
So when the night falls
my lonely heart calls
***
Oh I wanna dance with somebody
I wanna feel the heat with somebody
Yeah I wanna dance with somebody
With somebody who loves me
Oh I wanna dance with somebody
I wanna feel the heat
Yeah I wanna dance with somebody
With somebody who loves me
(Somebody who somebody who) somebody who loves me
(Somebody who somebody who) to hold me in his arms
***
I need a man who'll take a chance
on a love that burns hot enough to last
So when the night falls
my lonely heart calls
***
Oh I wanna dance with somebody
I wanna feel the heat with somebody
Yeah I wanna dance with somebody
With somebody who loves me
Oh I wanna dance with somebody
I wanna feel the heat with somebody
Yeah I wanna dance with somebody
With somebody who loves me
***
Don’t you wanna dance with me baby
Don’t you wanna dance with me boy
Don’t you wanna dance with me baby
With somebody who loves me
Don't you wanna dance
Say you wanna dance
Don't you wanna dance
Don't you wanna dance
With somebody who loves me

lunes, febrero 20

La Hora de Luis Mi-Rey

El otro día me subí a uno de esos camiones blancos grandotes; así vino a mi mente el recuerdo de la primera vez que viajé en uno. No sabía dónde depositar el dinero y, cuando pretendí dárselo al chofer en la mano, más de la mitad de los presentes se rieron mientras que mis amigos de la prepa no paraban de burlarse: “¿Qué no hay de estos en tu pueblo?”.

Bueno, fue sólo una digresión. El caso es que esta vez ocurrió algo por demás ¿chistoso? El transporte estaba lleno cuando, de repente, un tipo que iba sentado sacó su radio de pilas y cuidadosamente sintonizó Amor 95.3 FM con ayuda de la antena; entonces comenzó a escucharse: “…Y soy rebelde, cuando no sigo a los demás/Y soy rebelde…”

Hasta ahí todo parecía normal, entonces dio inicio La hora de Luis Miguel. Ni tardo ni perezoso, el susodicho le subió el volumen a su radio — emocionadísimo, loco de contento— y comenzó a cantar. ¡Ay, ay, ay!, el pobre era bien desafinado, más bien desafinadísimo, y miren que lo digo yo; era algo así como escuchar a Shaggy el de Scooby Doo.

Poco a poco su voz fue en “crescendo”... ya era todo un concierto. La gente se asomaba en busca del osado, los curiosos estiraban el cuello y husmeaban entre la multitud. De pronto, alguien no contuvo el comentario: “Si ni canta tan feo”; las risas no se hicieron esperar, pero eso no ofendió en lo más mínimo al futuro heredero de El Sol, quien incluso cerraba sus ojitos para una mejor interpretación.

Y resultó gracioso observar cómo hasta los más serios, los de gesto severo, no podían aguantarse, es más, el chofer también se reía. Una mujer joven que estaba sentada a mi lado tuvo que secarse las lágrimas que le fueron provocadas por el ataque de carcajadas. “De veras, no es por ser mala persona, pero ahora resulta que Luis Miguel no se sabe sus propias canciones”, me dijo bajito, entre risa y risa.

Aquel comentario hizo que yo prestara más atención a la interpretación del individuo del radiecito: “…Que anoche en la playa, no me dejaste amarte/pues hay dentro de mí otra mujer (¡¡¿¿??!!)/No busques a la noche/No busques a la playa/No busques a la lluvia (¡¡¿¿??!!)/Será que no me amas…”. ¡Chalessss! Fan, fan y ni siquiera se sabía bien las letras, ya no hay vergüenza.

El momento culminante, el colmo de los colmos, vino con El día que me quieras: “…Y un rayo misterioso, hará nido en tu pelo/luciérnaga furiosa (¡¡¿¿??!!)…”. Yo sólo pude pensar: “Aguas con el ataque de las luciérnagas, porque están ¡fu-rio-sas!”, jajaja. “Bueno, pero si quiera le pone sentimiento”, agregó mi vecina de asiento después de un rato.

Como los asiduos escuchas de Amor sabrán, uno de los spots publicitarios de la estación está basado en una canción de “Luis Mi”. Súbitamente, cuando parecía que los comerciales nos brindarían un breve descanso, se escuchó el alarido: “Amor, amor, amor…”. Sí, sí, hasta el spot se aventó el condenado, ¡por Dios, hasta el spot!, ya no sabíamos si reír o llorar.

Por fortuna yo me bajé en Rojo Gómez, lo siento por todos aquellos que tuvieron que “chutarse”, completita, La hora de Luis Miguel. Bueno, al menos me hice amiga de la mujer que compartió asiento conmigo: “Hasta luego, que le vaya bien. Disfrute lo que le queda del concierto”, le dije bromeando. Al despedirnos, ambas volvimos a reír e intercambiamos una mirada maldosa.



Ahora te puedes marchar
Luis Miguel

Si tú me hubieras dicho siempre la verdad
Si hubieras respondido cuando te llamé
Si hubieras amado cuando te amé
Serías en mis sueños la mejor mujer

Si no supiste amar
Ahora te puedes marchar

Si tú supieras lo que yo sufrí por ti
Teniendo que olvidarte sin saber por qué
Y ahora me llamas, me quieres ver
Me juras que has cambiado y piensas en volver

Si no supiste amar
Ahora te puedes marchar

Aléjate de mí
No hay nada más que hablar
Contigo yo perdí
Ya tengo con quien ganar

Ya sé que no hubo nadie que te diera lo que yo te di
Que nadie te ha cuidado como te cuidé
Por eso comprendo que estés aquí
Pero ha pasado el tiempo y yo también cambié

Si no supiste amar
Ahora te puedes marchar

Aléjate de mí
No hay nada más que hablar
Contigo yo perdí
Ya tengo con quien ganar

Ya sé que no hubo nadie que te diera lo que yo te di
Que nadie te ha cuidado como te cuidé
Por eso comprendo que estés aquí
Pero ha pasado el tiempo y yo también cambié

Si no supiste amar
Ahora te puedes marchar