sábado, octubre 23

Respuestas caídas del cielo

Hoy fui a mi clase de la especialización. Módulo VI Diseño editorial.


El profe nos mostró algunos libros para que observáramos las características de las portadas y de los interiores… y a mí se me ocurrió hojear el que tenía entre las manos: La lucidez del cuerpo, de Jeanette Amit.


La portada, como se nos había explicado, está ilustrada con un grafismo, en este caso, una plasta de color… Y a mí se me ocurrió abrir el poemario… en cualquier página… y ante mis ojos apareció "Penélope no espera más".


No dije nada, sonreí. Y de nuevo me dejé llevar por la terrible costumbre de pensar que mi vida es curiosa... que las señales existen y aparecen cuando uno menos lo espera… Tomé el lápiz y escribí en mi cuaderno un fragmento del agüero, buen agüero, espero:


“Penélope no regresará más,

ya no puede esperar sobre sus huesos,

no hay tejido tal para la ausencia

y Troya es el destino de su cuerpo...”


Mi madre siempre dice que “nombre es destino” y yo pienso en la imagen de una Penélope que espera… y no sé si yo quiero hacerlo. En realidad creo que la paciencia no es una de mis virtudes.


En fin, me quedo con el augurio de hoy… ya veremos qué pasa.

jueves, septiembre 30

En busca de...

Las personas piensan que en la vida todo es un empleo… yo creo que depende en qué te emplees y, aún así… comienzo a creer que no tienen absoluta razón. Dejé mi trabajo y, para ser honesta, fue algo que no me sorprendió del todo, pues desde un comienzo tuve la típica duda de si era lo que en realidad quería.


Después de que mi abuela murió de cáncer, he comenzado a pensar que la vida es menos complicada de lo que uno cree, y quizás no tiene nada de raro que decidiera renunciar poco antes de cumplir mis 27 años. Nada es para siempre, ni siquiera el desempleo… todo pasa… uno resiste y todo pasa…


Cosa rara, que en esta ocasión no pienso culparme. No tiene nada de malo reconocer que uno está en una situación que no lo hace feliz. Y no hay necesidad de “pelear”, ni de desgastarse, todos tenemos una visión distinta de la vida, y la vivimos con diferente intensidad. Yo soy desmedida, porque soy joven, dicen… y mejor aprovecho, porque la juventud no dura para siempre.


Es importante reconocer lo que uno quiere, y yo ya quiero algo de estabilidad… pero no una estabilidad mediocre. De no haberme arriesgado en otras ocasiones no hubiera vivido experiencias maravillosas y jamás hubiera vislumbrado otras posibilidades. Aún recuerdo cuando una de mis jefas me dijo que en aquella editorial ya no había más oportunidad que esperar a que un editor renunciara o muriera de viejo, ja.


A mis casi 27 años aún quiero sentirme joven… no con una perforación o un tatuaje, no con unos zapatos tenis o un pantalón roto. Simplemente quiero seguir mis convicciones. Así no llegaré al final de mi existencia pensando que le entregué lo mejor de mis años a una empresa que me mantuvo arrinconada en el mismo lugar, sin reconocerme potencial o talento.


Pues bien, aquí estoy, a unos días de cumplir mis 27, me falta un rato para llegar a cuarentona amargada. No tengo hijos ni un marido a quienes mantener, no tengo más responsabilidad que conmigo… y con aquellos a quienes quiero y que, de cualquier manera, más que exigirme me apoyan. Mientras la cosa no cambie, puedo seguir intentando hasta hallar mi lugar.


No parto de cero, vengo de una familia para la que no existen imposibles, mi madre y mi padre son excepcionales y mis hermanos brillantes. Yo, Penélope, la China, intentaré madurar y perfeccionarme, al tiempo que lleno mi vida con pequeñas cosas importantes, al tiempo que sigo en esto de los libros… y ya veremos qué pasa… todo saldrá bien.


Tiempo al tiempo

Fito Páez


Cuando niño preguntaba si el río

llegaría algún día al mar,

una voz que andaba por ahí me dijo:

“tiempo al tiempo”.


La verdad es que ya aprendía a esperar

que se escriba sola la canción,

cada cosa en su justo lugar

dale… tiempo al tiempo.


Nace una flor un día

y a la misma hora muere un amor,

es dura la caída,

pero qué alegría cuando hacemos el gol.


Cada día es una oportunidad

de salir a la calle y enfrentar al viento,

los sueños a veces se hacen realidad,

dale… tiempo al tiempo.


Pensaba en Los decadentes,

cuántas noches en la ruta,

hoy siguen juntos, qué bueno que está,

dale… tiempo al tiempo.


A las ruinas de un amor,

el cadáver de tu enemigo

te acerca la distancia,

entonces estás vivo.


Cuidado con lo que querés,

porque algún día lo podrás conseguir,

no se trata sólo de tu voluntad,

dale… tiempo al tiempo.


Todos los días sale el Sol

y la luna vuelve a brillar,

ni siquiera una bomba lo puede parar,

dale… tiempo al tiempo.


Espero que los tuyos estén bien

y vivas con felicidad

lo que te queda en este mundo,

nadie sabe más allá,

dale… tiempo al tiempo.

domingo, agosto 15

Historia de taxi

—¿Ya con el galán?

—No

—Es que como te subiste perfumada y arreglada, pensé que ya te ibas con el novio.

—No tengo novio.

—Pero tienes pretendientes, ¿no?

—¡Ay, sí, un montón! Siempre es bueno tener mucho de todo…

—¡Eso es actitud!… Es más, pásate para acá adelante.

—No, aquí estoy bien.

—Bueno… pues es que yo decía…

(Silencio)

—¿Entonces sí eres soltera?

—Sí, y estoy muy bien así.

—Bueno, pero un novio no estaría mal…

—Quizás…

—Para esas noches de frío…

—Para esas noches de frío, una cobija

—Pero una cobija humana, ¿no? Es mejor.

(Yo ya no sabía si reír o bajarme.)

—Tal vez… lo pensaré.

—Sí, alguien para de vez en cuando…

(Me río)

—Pensaré en ese consejo.

—¿Y como te llamas?

(Alguna personas mienten en esas circunstancias… pero como no volvería a verlo…)

—Penélope

—Penélope… ¡órale, está bonito!

—Gracias… Por aquí adelante está bien…

(Saco el dinero del monedero y extiendo mi mano.)

—¿Oye, entonces no me das tu número de teléfono?

(Le sonrío.)

—No, pero muchas gracias.

(Miro de reojo la decepción en su rostro… lástima que los taxistas no son lo mío...)

viernes, agosto 6

Confusión involuntaria

Bonita fantasía
10 pesos

**Lástima que el letrero malhecho se refiriera a bisutería barata... Ya estaba yo pensando en comprarme cuatro o cinco fantasías... bonitas.

domingo, julio 11

¿Lo barato sale caro?

Farmacia de mi barrio


Oferta (1)
Caja con 3 condones $5.00

Oferta (2)
Prueba de embarazo $50.00

Si la oferta 1 no funciona, recurra a la oferta 2, jajaja.

sábado, junio 19

Común/extraordinario

Por la mañana. Se me hace tarde para llegar al trabajo, paro un taxi. El conductor y yo tratamos de entablar una conversación, sin mucho éxito, hasta que tocamos el tema del mundial, ja. Hablamos de una posible derrota contra Francia y de la millonada que ganan los futbolistas… hablamos de “el Chícharo”, de Dos Santos.


Me bajo en San Antonio Abad.


Chico nada feo: ¿Queda libre?

China: Ándele, ya agarró pasaje.

Taxista: Sí, ya ve, usted me dio suerte.


El chico nada feo me ayuda a bajar.


Ya por la tarde. De regreso del trabajo en el metro. Una mujer comienza a hablar, bueno, a gritar. Cuenta que tiene 68 años, que, mientras los pasajeros ya venimos de regreso a nuestras casas, ella todavía le seguirá un rato más. Ofrece dulces y su carisma llama mi atención.


Primero reparte los chicles y las paletas y hace un par de bromas. Unos devuelven la mercancía, otros se la quedan. Yo me acuerdo de mi abuela y le doy una moneda.


Mujer de 68 años: ¿Cuánto agarro?

China: Así está bien.

Mujer de 68 años: (Me da otra paleta y otro chicle.) Tenga, es para su mamá, por tener una hija con tanto amor.


Soy feliz mascando mi chicle de naranja… Al llegar a mi casa le entrego a doña Marisa lo que una desconocida le envió.

domingo, junio 13

Fan de los libros infantiles

Leí la historia de un niño muy moderno que se consigue un robot impostor. El androide ordena su cuarto, hace su tarea, va a la escuela… ¡genial!


Pensé en adquirir una réplica cibernética que lave y planche ropa, que barra y trapee, que lave el baño… y quizás que sepa algo de corrección de estilo y trabajo editorial. Pero luego reflexioné, la verdad es que no soportaría que a ella mi mamá la quisiera más...



Soy el robot, de Bernardo Fernández (Bef), con ilustraciones de Patricio Betteo. Editorial Almadía.

sábado, junio 5

Aires de grandeza

Andaba yo baboseando en una tienda departamental. Una vendedora me saluda:

"Bienvenida sea".

¡Ay, güey, en estas tiendas son taaaaan solemnes y sí que saben levantar la autoestima de los clientes!...

Miro una camiseta de United Colors of Benetton y medito un poco. Me río sola... caigo en cuenta. El asunto era más sencillo:

"Bienvenida a Sears".

sábado, abril 24

¡Hey, mujeres!

Esta vez elijo un tema por demás “choteado”, de esos que se comentan tanto en la vida cotidiana como en los paneles de debate: la violencia contra la mujer. Y es que siempre se busca un culpable, pero no se vislumbra una solución, una manera de erradicar un mal tan común, incluso en una época como esta, en la cual las mujeres día a día vamos ganando mayor terreno.


En todos los lugares donde he trabajado predomina el sexo femenino. Las mujeres somos profesionistas, además de amantes, amas de casa, madres… y, aún así, pareciera que nosotras mismas no nos la creemos. El eterno y absurdo argumento, aquello del “sentimentalismo”: las mujeres somos sensibles y cursis… haríamos todo por amor.


Lo escuché alguna vez en algún programa especializado, pero cuando ella me lo dijo me sonó increíble… increíble y triste: me contó que él la había golpeado y que, no era por defenderlo, pero aquello había ocurrido porque ella lo había sacado de sus casillas. Sentí asco y enojo, pero también me di cuenta de que los lugares comunes existen, y que la violencia no distingue condición social ni nivel de acceso a la información y a la educación.


Existen muchos tipos de violencia, los medios de comunicación no se han cansado de repetirlo. Están la violencia emocional y la verbal… dormir con el enemigo debe ser terrible; siempre he creído que cuando alguien te dice que te odia es porque en verdad te odia, pero para muchas mujeres “las palabras se las lleva el viento”. Cuando una mujer aprende a vivir como víctima de la violencia no hay argumento que la convenza de que las circunstancias pueden cambiar, entran factores psicológicos complicadísimos.


Cierto es que no soy experta en relaciones de pareja, pero también lo es que me he enamorado perdidamente alguna vez. Nadie me ha puesto un dedo encima nunca, pero cuando alguien pretendió hacerme sentir inferior e infeliz supe que era momento de reflexionar sobre lo que quería hacer de mi vida. Tardé bastante tiempo, sin embargo, aprendí a estar conmigo, a reconocerme.


¿Qué “merece” una mujer?... nuestro destino no está determinado, somos lo que queremos ser. Más allá del enfoque de género, los seres humanos vivimos en constante búsqueda, encontrar el “sentido” de nuestra existencia no es sencillo, quizás por eso a veces nos aferramos a trascender por medio de alguien más. Y no es que vea mal el hecho de una vida compartida, el punto aquí es el precio que a veces “debe” “pagarse”.


Hace no mucho tiempo a una amiga de mi hermano la asesinó su novio. Todos pensaban que los pleitos de pareja eran cosa “normal”, que el modo en que él le levantaba la voz era algo esporádico y sin importancia. Sin duda la acción se desarrolló en un contexto particular, pero el caso pasó a ser un número más de las estadísticas que engloban una problemática social. Recuerdo el rostro descompuesto de mi carnal: “por eso cuídate, wey, cuídate”.


A veces mi padre también hace hincapié en ello: “cuando te digo ‘cuídate’ no sólo me refiero al riesgo latente de algún accidente, sino a que evites meterte con algún hijo de la chingada que te arruine la vida” –siempre río cuando don David dice eso–… “nunca falta el cabrón que se quiere pasar de lanza”.


Pero, como una persona común, no puedo hacer gran cosa por quienes padecen la violencia, no puedo hacer gran cosa por las mujeres cercanas a quienes quiero y están inmersas en ello. No puedo más que confiar en que no tendré que asistir a un funeral, como tuvo que hacerlo mi hermano, o en que ellas serán lo suficientemente fuertes como para llegar a amarse todo lo que “ellos” no las aman y así romper algún día con la cadena de abuso físico y/o emocional.


Y me viene a la mente una muy buena rola de los chilenos Los prisioneros…



Corazones rojos

Los prisioneros


Corazones rojos,

corazones fuertes,

espaldas débiles de mujer.


Mil insultos como mil latigazos,

mil latigazos, “dame de comer”.

De comer cordura,

de comer comida.

Yo sabré cómo traicionar,

traicionar y jamás pagar.

Porque yo soy un hombre y no te puedo mirar.


Eres ciudadana de segunda clase,

sin privilegios y sin honor.

Porque yo doy la plata

estás forzada a rendirme honores y seguir mi humor.

Búscate un trabajo, estudia algo,

la mitad del sueldo y doble labor.

Si te quejas allí está la puerta,

no estás autorizada para dar opinión.


Corazones rojos

Corazones fuertes

Corazones rojos


¡Hey, mujeres!

¡Hey, mujeres!

¡Hey, mujeres!

¡Hey, mujeres!


De tu amor de niña sacaré ventaja,

de tu amor de adulta me reiré,

con tu amor de madre dormiré una siesta

y a tu amor de esposa le mentiré.


Nosotros inventamos,

nosotros compramos,

ganamos batallas y también marchamos.

Tú lloras de nada y te quejas de todo,

para cuando a veces nos emborrachamos.


Corazones rojos

corazones fuertes


¡Hey, mujeres!

¡Hey, mujeres!

¡Hey, mujeres!

¡Hey, mujeres!


En la casa te queremos ver,

lavando ropa, pensando en él.

Con las manos sarmentosas

y la entrepierna bien jugosa.


Ten cuidado de lo que piensas,

hay un “alguien” sobre ti.

Seguirá esta historia,

seguirá este orden,

porque Dios así lo quiso,

porque Dios también es hombre.


¡Hey, mujeres!

Y no me digas nada a mí.

¡Hey, mujeres!

Y no me digas nada a mí.

jueves, abril 22

You get what you give

“Sí, hay gente con problemas”, me dijo mi madre mientras le contaba cómo había terminado una amistad, en parte por un fuerte desacuerdo y en parte porque la persona en cuestión entabló una especie de amistad por Facebook con un tercero indeseable en mi vida. No lo sé, creo que a veces odio Internet, jajaja.


A diario peleo porque este medio electrónico no controle mi existencia, por tener una vida real con relaciones verdaderas. La red de redes es a veces una herramienta del demonio que algunos utilizan para espiar, otros para provocar incomodidad bajo el anonimato y el resto de este selecto grupo la utiliza para engancharse de alguna manera a quienes han buscado por todos los medios crear barreras que fomenten la salud mental.


Como sea, creo que he madurado; he aprendido lo que vale la pena y lo que no. A decir verdad, para bien o para mal, tengo una escala de valores bastante rígida, la cual incluye no solapar a otros en sus venganzas estúpidas y no provocarle molestias gratuitas a nadie; en parte, ya saben, por aquello del karma.


Suelo ser demasiado ingenua, casi nunca pienso mal de los demás. Aquella vez me dije “vaya, que quizás ha sido una estúpida coincidencia”… pero no, fue con dolo, no me consta del todo, pero cualquiera pensaría que de ambas partes. Sin embargo, si le hace bien a ambos, si se necesitan mutuamente y yo fui “el medio que Dios eligió”, jajaja… que sean felices, tampoco tengo corazón para interponerme.


El repetitivo consejo sería: “déjalos, ninguno fue nunca tu amigo”. Total, que a mí me conviene pensarlo a manera de superación personal, al menos por esta vez y en este caso. A él me lo presentó una amiga, justo es entonces que yo, a mi vez, se lo haya presentado indirectamente a una conocida.


Quizás suene un poco ardida, pero considero que me es útil replantearlo, aún más en este preciso momento, cuando he regalado algunas de mis pertenencias, reordenado otras y hasta tirado algunas a la basura, porque ya no me sirven y sólo me estorban. Sin duda es difícil eso de los desprendimientos, pero se pude.


Mi abuela siempre decía que me preocupara por cosas que valieran la pena. Hoy, a mis 26 años, la comprendo perfectamente. En la vida es mejor andar liviano, sin cargar tantas maletas durante el viaje… Por eso hoy quise terminar de sacarlo en el Blog… para no pensar en ello nunca más.

martes, marzo 9

Diseño de imagen

En mi último intento te miré de reojo con la esperanza de que dijeras algo más que aquello de que te gustan las chicas lindas… eso fue hace como dos meses. Y reconozco que, más que tus acostumbrados comentarios, me molestó tu espléndida capacidad de subestimarme con base en lo poco “chic” de mi cabello corto, desordenado y antifemenino.


Me quedé callada, con ganas de decirte que eras un bruto de primera, con ganas de decirte que aquella tarde había elegido la ropa con la que me sentía más “bonita” y que había estrenado un perfume de diseñador… pero qué sabes tú de esas cosas. En cambio me limité a fingir indiferencia mientras me prometía, en venganza, no volver a subirme a tu coche y no volver a aceptarte una invitación.


Y resulta que hoy te dignaste a dirigirme la palabra (por Internet, claro), sólo para preguntarme si ya estoy saliendo con alguien… como si te interesara mucho. Sin embargo, hoy no importa, porque hoy, simplemente, me vale madre no ser la Barbie girl… hoy tengo cosas más importantes en que pensar.


Sospeché que algo te había ocurrido. Triste pero cierto. Siempre me buscas después de que alguna chica te maltrata, cuando te sientes solo o cuando necesitas un “consejo”. Como aquella vez que me invitaste un café a las 10 de la noche para hablarme durante más de una hora de la tipa que tanto te gustaba y que no te comprendía. Por Dios que mi vida puede ser el guion de una película gringa chafa.


Total, que no dije mucho. Por mí puedes seguir creyendo lo de siempre: que no tengo sentimientos, que todo me da igual, que no necesito un comentario amable, que yo “aguanto” porque mi carácter es rudo… porque la vida me ha enseñado enfrentar situaciones difíciles. Total, que no pienso volver a buscarte por mucho que de vez en cuando me sea grata tu compañía.


Mi cabello sigue siendo un desastre, pero mis amigos no lo notan tanto. Mi temperamento sigue siendo áspero cuando se requiere, eso lo saben quienes me conocen. Tú, seguramente, sigues buscando una “mujercita” presumible que te arme escenas de diva por cualquier bobada… Tienes razón, yo soy más “burda”, me basta con que nadie limite mi libertad.


*** Por ahora no hay "compromiso", pero eso no quita que quiera bailar con alguien, jajaja.



I wanna dance with somebody

Whitney Houstone


Clocks strikes upon the hour

and the sun begins to fade,

still enough time to figure out

how to chase my blues away.


I've done alright up 'til now

it's the light of day that shows me how,

and when the night falls

my loneliness calls.


Oh! I wanna dance with somebody,

I wanna feel the heat with somebody.

Yeah!, I wanna dance with somebody,

with somebody who loves me.


I've been in love and lost my senses

spinning through the town.

Soon or later the fever ends

And I wind up feeling down.


I need a man who'll take a chance

on a love that burns hot enough to last.

So when the night falls

my lonely heart calls.


Oh! I wanna dance with somebody,

I wanna feel the heat with somebody.

Yeah!, I wanna dance with somebody,

with somebody who loves me.

lunes, marzo 1

Ataque masivo

En una semana puede pasar nada y mucho. Massive Attack y los gritos de sus fans me estrujaron el corazón… como me lo estrujó el hecho de saberme amiga de Diana aún después del paso de los años, aún cuando en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales no éramos tan cercanas.


Martina Topley dio un espectáculo increíble, al lado de ese misterioso baterista del que quedé prendada. Luego las luces violetas se encendieron y perdimos la noción del tiempo… De “menos” (¿qué es menos para Massive Attack?) a más… de estar sentados a ponernos de pie. Mis ojos extraviados en la enormidad del escenario y mi boca entreabierta… el corazón palpitante.


Una presentación musical en vivo de ese nivel no se compara con nada. En más de una ocasión, mientras mi cabeza se movía casi involuntariamente, me pregunté cómo se sentirá estar frente a miles de personas que admiran lo que haces… más de una vez me dije “eso es pasión: hacer lo que te gusta sin limitaciones, de tal manera que otros lo sientan como propio”.


Mi espíritu apaleado durante un par de semanas difíciles recobró vitalidad, y de pie entre la multitud recordé eso que siempre me repite mi padre: “no sabes cuál sea exactamente tu destino”… “Imagínate que ese negro te llame por teléfono con su voz bien acá”, dijo Diana; y como yo soy muy imaginativa terminé por reír.


Hacemos buena conexión en un concierto… Diana y yo. Reímos, bailoteamos, nos burlamos de algunos fans y proclamamos nuestra admiración por la “gordita sexy” que interpretó Unfinished sympathy, en sustitución de la quizás ya un tanto olvidada Shara Nelson. Nuestros respetos fueron para esa mujer que, enfundada en un vestido negro que le comprimía las carnes, además de cantar tocó la pandereta.


A veces se me olvida todo aquello que me motiva… a veces queda enterrado bajo la presión, bajo la obsesiva fijación de no equivocarme. ¿Qué le gritaría al mundo si tuviera un instante?: “… Really hurt me, baby, really cut me, baby/How can you have a day without a night?... Like a soul without a mind/and a body without a heart/ I’m missing every part…”.

domingo, febrero 14

Final-Comienzo

Como en una película digna de un premio de alguna academia, decidí que sus últimos días debían ser más felices… o no tan tristes al menos. Yo no quería “recuperar tiempo perdido”… quería ganar tiempo vivido con ella, quería una oportunidad para cambiar la última recta de nuestro destino compartido.


Tomábamos café después de sus citas médicas. De regreso del trabajo, invariablemente, siempre le compraba un chocolate que ella se comía mientras conversábamos de cualquier trivialidad. Le llevaba sus “aves del paraíso” y ella sonreía. Y yo le decía que todo estaría bien… que había esperanzas.


Supongo que para entonces el tiempo ya corría al revés, que se nos escapaba de las manos… ¿Se puede abrazar el pasado en unos cuantos días? Yo quería saberlo todo, antes de que ella ya no estuviera, antes de que ya no hubiera modo de encontrar respuestas: ¿cuál había sido su historia?, ¿quién era ahora?, ¿qué palabras debía yo recordar para aminorar el dolor?


El relato de familia estaba lleno de huecos, de saltos temporales, de secretos que terminaron en distanciamientos e incomprensión… Y luego todo se agolpó en el presente para modificar para siempre nuestro futuro: esa herencia marcaría nuestra vida de una manera que quizás nunca nos imaginamos.


“A veces se aprende recién al final”, dice Jorge Drexler en su Polvo de estrellas… Y aunque haya quienes me consideren cursi, hoy más que nunca creo que todos tenemos una misión, y que tarde o temprano la encaramos. El final de alguien a veces es inicio… retorno… un nuevo comienzo; y el dolor se transforma en experiencia de vida.


Hoy ésta es mi historia…


Y en los momentos difíciles, cuando parece que no hay de dónde asirme, miro hacia atrás, hacia el camino del que he venido. Creo en la justicia, en la verdad, en el amor… creo en la oportunidad de “hacerlo mejor”. Ése es mi legado, el que a diario construyen quienes jamás me abandonan… y del que han sido partícipes quienes, a pesar de ya no estar aquí, jamás me abandonarán.