domingo, octubre 11

Y ya fueron 26

Tengo 26 años… yo misma pedí en la pastelería la dedicatoria: “Felicidades China”. Tengo 26 años y una estrella en el firmamento virtual que me regaló Karelin. A los 26 estoy más cerca de los 30, aunque a veces me comporte como adolescente, con mis crisis existenciales.


Me gustan las historias de terror, las que me dan más terror que la realidad… Me gustan las historias de hombres lobo y de vampiros, aunque a la hora de un romance me decidiría por un licántropo. El café es mi color preferido, no me importa si los psicólogos dicen que revela mediocridad.


Hoy ya tengo 26. Dicen que la luna de octubre es hermosa, pero desde esta ventana no se alcanza a mirar. Mi madre me regaló unos zapatos; como cuando era niña, me llevó a la zapatería, eligió unos muy lindos, de piso… dicen los que saben de moda: unos flats, y yo fui feliz con el simple detalle.


Mi hermana proporcionó el gesto lírico: “Penélope, con su bolso de piel marrón…”; así es, ahora tengo una bolsa nueva, ja. Baruch… mi brother… él envió un correo electrónico desde Roma, reafirmando su noble deseo de que un día deje de preocuparme “por pendejadas o pendejetes”.


Los cumpleaños después de los 25 son cosa seria, lo hacen a uno reflexionar. Me viene a la mente una frase de la película italiana Manuale D’Amore: “El corazón es lo último que muere, sigue latiendo aun fuera del cuerpo, aun cuando a quien amas te abandona, aun cuando ya no quieres sufrir…". A mis 26 años mi corazón se aferra a latir fuerte.


Me gusta la verdad, pero odio la crudeza que lastima… A mis 26 años he comprendido la importancia de la empatía, de los secretos, de la complicidad. Y aunque haya quien lo dé por hecho, una mentira dicha mil veces jamás se convertirá en una verdad. Tengo 26 años y aún confío en que el mundo puede cambiar.



Si me miras desde el cielo,

si es que aún puedo creer,

mantén muy firme mi anhelo,

que nadie lo pueda romper.


Con la marca de tu duelo,

de lo que ya no pude hacer,

de mi alma rota en el suelo,

de lo que ya no pudo ser.


Si tú tienes el consuelo,

si me escuchas y me ves,

tú bien sabes que te quiero

y que aún sufro por lo que fue.


Haz que pueda comprenderlo,

que todo tiene su final,

haz que pueda desprenderlo,

sin fracturar este cristal.


Que la vida tiene un velo,

ahora que tú ya no estás,

que es muy frágil el capelo,

y las heridas duelen más.


Y si esto es un camelo

que me pudiera destrozar,

cubre mi pecho de hielo,

para poder continuar.

Penélope, La China

4 comentarios:

Darina Silverstone dijo...

Doña Penélope:

Ayer llamé a tu casa, porque ya no tengo tu celular... Como siempre que me toca hablar con una maquina contestadora me quedé pensando en la impersonalidad de estas grabadoras.

Pero dice mi nuevo jefe que dejar un mensaje no te quita nada, así que en cuanto la voz de tu mamá dejó de escucharse dije lo breve (pero a la vez sincero, que no quede duda) de mi deseo: que lo hayas pasado bien.

Ya sé que sólo nos vemos en tu cumpleaños, me choca ser ya de esas amigas tan lejanas, pero creeme que me gusta mucho como eres, así, con todas las contradicciones que tenemos como seres humanos.

Te mando un abrazo en la categoría de fortissimo.

Mayra.

Ozzer dijo...

linda forma de visualizar el transcurrir del tiempo sobre uno mismo.

un año más del resto de tu vida, conserva ese corazón tan rojo como lo tienes ahora.

¡¡felicidades!!

El Acontista dijo...

Hola Chinísima, felices 26 desde unos 2650 metros más cerca de la luna, que como te dicen está más bella por estos días (menguante, cuando se siembra). Hace ya rato pasé por los 26, no recuerdo siquiera que hice aquel día... rara vez celebro los cumples...
Creo que superar el cuarto de siglo te pone a pensar en ciertas cosas que hasta el momento no pensaste y dejas de pensar en algunas tonterías, luego cuando llegues a los 30, aparecerán sueños tradicionales de mujer y luego luego te dejarán de preocupar muchas "socialmente reconocidas"... algo así. como la canción "Contigo" de Sabina...
Te cuento que esta semana tuvo aquí su toque mejicano, nos visitó Enrique Leff (increíble, es alucinante escucharlo), y Arturo Nadal (economista), junto con paisanos tuyos que nos dieron a conocer un poco de su realidad ambiental y política, una hermosa mejicana con su igualmente bello Macbook y bueno, recordé las películas de cantinflas cuando hablaron de los pepenadores (aquí les llamaos de otra forma)...
Ya para terminar a propósito de tu pregunta en mi blog alfonso8a en hotmail...

Un abrazo de cumple y gózate los días que vienen...

Karelin dijo...

Pen!

Me da gusto formar parte de un cumple tuyo, que digo gusto, es como un honor. Neta, compartir con una persona como tú, reirme, reirnos, decirnos, escucharnos, darnos zapes... todo me parece una de esas cosas de la vida que no cambiaría por nada.

Deseo de corazón que esos fantasmitas que no dejan de rondar pronto se cansen, quizá más rapido de lo que piensas encontrarás la forma de ahuyentarlos. Como dije en la estrella, tienes luz nomás por ser tu... imagino lo deslumbrante que eres sin aquello que te ata. O sea que estás cañona, jajaja.

Muy bonita rola para ambientar. Alguna vez la escuché en un mal momento... y cuando vi para atrás me dije lo que siempre te digo: "las cosas suceden cuando deben suceder".

Te quiero mucho!!!
=)