domingo, septiembre 4

¿Qué tan normal?

Un viernes normal… Lila Downs en las famosas “islas” de Ciudad Universitaria, pachequés y tumulto. Un viernes normal… Pablo Gómez en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras, ¡eso sí que es proselitismo descarado! Un viernes normal… Me quedé en Ciencias Políticas y Sociales, resignada a escuchar a Dogma, un grupo pseudo punk cuyo vocalista de voz puberta se sentía rock star.

Ese mismo viernes normal me encontré con Omar. Hice un enorme esfuerzo por mantener alejado de mi mente el recuerdo de aquel día en que me rompió el corazón; sonreí, le seguí la conversación. Extraño caso… no se cansó de repetir que soy una de las pocas personas inteligentes que conoce, que soy diferente a todas las tipas “tontitas” que están con él en clase.

Fue normal que ese viernes diera vueltas en mi cabeza la idea de comprar un libro que, dos semanas antes, había llamado mi atención sobremanera: En algún lugar del rock; pero resultó que alguien más se me había adelantado. Fue tal la desilusión expresada en mi rostro que el tipo encargado de las ventas me mandó a una “feriecilla” del libro en Coyoacán, según él, allá segurito lo encontraba.

Y así fue, por ochenta pesos me llevé bajo el brazo a Parménides García Saldaña. No aguanté la curiosidad, tomé asiento en una banca de aquel parque y me dispuse a leer las primeras páginas… Creo que nunca había visto repetida tantas veces la palabra “coger” en una misma página. Dicen que el buen Par (como sus amigos le llamaban al autor), perteneció a la literatura de “la onda”, quizás aquello era, precisamente, demasiada “onda” para mí…

No es que sea mocha, tampoco es que sea hija de Serrano Limón, pero lo cierto es que, hasta ese momento, el libro me resultó agresivo, cuestión de gustos… No obstante, le di una oportunidad a Par. Subí al metro y, en medio de la multitud, los apretujones y el calor, continué con la lectura. Aunque me mostraba reticente, por alguna extraña razón no paraba de leer.

Ya en el microbús llegué a la página veintiocho. Fue entonces que Jaime —uno de los personajes— se convirtió en reflejo de mi enfermizo lado oscuro. Él le decía a Eugenia: “Pues recuerdo que cuando te vi sentí muy raro, digo, esas sensaciones que te llegan cuando ves a alguien que te gusta y que aunque tú no le gustes a esa persona, ella te produce una especie de suave confusión… Creo que eso fue por ti. Hecha esta aclaración me da gusto verte”.

¡¡¡¿Qué?!!! En este momento de mi vida aquellas líneas parecían una enorme burla, un “compló” venido de Dios sabe dónde. ¿Te digo algo Jaime? Eres un tonto, ja, tan tonto como la mismísima China. Sería buena idea, Jaime, que te dejaras de tonterías y no le dijeras ese tipo de cosas a Eugenia, de todas formas nada va a cambiar. ¿Podría haber algo peor?, me cae que el personaje de Par se voló la barda:

“Eugenia… sólo te pido que me ames, aunque nunca me declares tu amor. Sí, así te amo, sin pedirte nada a cambio”

En ese momento Jaime se quedó solitito, porque, eso sí, una cosa es que te guste alguien y otra muy distinta que lo ames. Ni modo Jaime, te hubiera querido acompañar en tu dolor, pero no llego a tanto. Comenzó a llover. Yo estaba sentada hasta enfrente, detrás del chofer, justo donde hacía falta un vidrio, así que empecé a mojarme. Me vi obligada a abandonar mi asiento, sólo una idea vino a mi mente: ¡Qué poca madre!

Terminé de leer a Parménides. La mitad de los relatos me gustó, los demás me causaron enojo, aburrimiento y, en el peor de los casos, indiferencia. Ese Par se pasa de “itelectualoide” y se clava mucho en sus “ondas” viajadas. Ya está comprobado que el comunismo no funciona, ya la imagen del Ché está muy choteada y se sabe que también cometió graves errores, ya se sabe en qué paró el experimento de la URSS, y que Castro está enfermo de poder. Lo de Stalin, caso a parte, tal vez Parménides no leyó mucho de su vida: líder tirano y deplorable ser humano.

A mí sólo me quedan algunas preguntas: ¿En realidad se trató de un viernes normal?, ¿Por qué diablos llegó En algún lugar del rock hasta mis manos? Lo curioso es que en un principio yo busqué a Parménides y al final terminó él buscandome a mí, lo curioso es que el viernes cerró una muy buena semana, ahora ya me siento más “alivianada”…

6 comentarios:

Gadosfero dijo...

Hola. Varios comentarios (regresamos al viejo estilo):

1. Si querías un viernes "no" normal te hubieras lanzado con nosotros a "Don Salud", un lugar poco saludable pero muy muy enfermizo.

2. Ah que Parménides. Hay ocasiones en las que aplica la frase: "¿No tendrá alguna fijación con eso del cger?".

3. El Che está tan choteado que hay imágenes de Chepillin... ¿qué mal plan no?

4. ¿Aún vive par?

5. Te sentiste alivianada porque le entraste a eso de "la onda" con todo y todo (psicotrópicos, alcohól y sexo).

jessica_luna_púrpura dijo...

mi viernes tambien fue extraño, mucho.......
y ese personaje del cuento no es mera ficcion
como el hay un monton.....ash! los odio
p.d. que buen blog el suyo ;)

Frodo dijo...

"Sí, así te amo, sin pedirte nada a cambio"

Los hombres nunca hacemos eso. Los hombres siempre queremos algo a cambio. Y todos somos iguales.

Frodo igualado.

moqo desigual dijo...

Sopas mija-mòn!

Debes alegrarte por no terminar borracha-llorona-de weba en cualquier lugar barato.

No lo digo por mi. Eso suele pasar en un viernes normal, en este a mi no me sucedió eso.

Llegué temprano a mi casa. El alcohol+lluvia+droga fueron suficientes para dormir y "pensar" que alguien terrenal me quiere.

Soy una basura, quiero "coger" un libro como el leído por ti, me lo prestas?
Ese Frodo, sí que es un igualado. Esa es la actitud!!

moqo infeliz dijo...

ahh, por favor -no para mi o para los visitantes, hazlo por tu bien--
Cambia esa fotoo. Suprimo mis comentarios, no quiero que tu semana sea tan normal.

Mina dijo...

Hola China:

Oye en principio quiero decierte que tus posts están geniales!! Me gusto mucho el post del día...si comprendo cuando hay día que acaban como uno menos se lo imaginaba. Por otro lado, que onda con ese Jaime...ojalá así existieran tipos..pero la realidad es otra y hay que apegarse a eso. Muchos saludos desde la ciudad de la eterna primavera, sigue posteando igual de shido.