viernes, enero 1

Primer desvarío del año

Dar es dar, dice Fito Páez… Pero, ¿qué tanto le damos al mundo o qué tanto no le damos por miedo?... No lo sé, lo cierto es que lo segundo me ocurre con frecuencia. Como esas veces en que llego a la puerta de mi casa con hartas ideas en la cabeza y finalmente sólo digo: “Gracias”. Y es que si expresara todo lo siento podría prestarse a malas interpretaciones.


No soy lo que espera, pero él es de las únicas personas con quienes puedo hablar con soltura. No soy “suave y linda”, hay muchas cosas que no soy… y no sé si quiero serlas. No me importa si él paga el cine, no me interesa si es políticamente correcto… al final sólo me basta con saber que es una persona que vale la pena.


Aquel día que estuve a punto de equivocarme se interpuso sin siquiera saberlo, como lo hizo hoy. Porque cada vez que lo veo comprendo que puedo esperar más de lo que me imagino; porque me siento menos ajena, al menos por un momento. Y luego caigo en cuenta de que pasará tiempo para que vuelva a verlo, porque él siempre está buscando algo que está en otro lugar.


¿Quién determina lo que debemos decir o sentir? ¿Qué nos limita? Quizás una respuesta negativa, quizás saber que el otro no nos corresponde… ¡qué más da! Nunca sé con exactitud lo que siento, pero cuando alguien me da la oportunidad suelo adentrarme y obtener detalles de esos que me hacen la vida más dulce. Intento aprovechar lo bueno.


Hay personas que nos hacen sentir soledad, hay personas que nos provocan dolor… otras nos hacen reprocharnos aquello que no somos. Pero ésas no importan. Y si yo tuviera un momento sin tanta autocensura, sólo uno, le diría lo bien que la paso con él, lo increíble que es… lo mucho de lo que se pierden otras que no logran ver lo que tienen frente a sus ojos.


Pegadito

Tommy Torres


El sol calienta

más de la cuenta

en días de invierno.


La noche es lenta,

es casi eterna,

y así lo quiero.


Lo agrio es dulce,

lo malo es bueno,

lo bueno es insuperable.


Todo se hace fácil cuando estás aquí,

paseando tu figura en mi cuarto.

Todo lo que busco lo he encontrado aquí,

amarrado a tu cintura…

Pegadito.


Pegadito,

despacito

así te quiero.


Se siente el aire

más liviano,

es calientito.


Bajo la luna

nuestro baile

es casi un tren imparable.


Todo se hace fácil cuando estás aquí,

paseando tu figura en mi cuarto.

Todo lo que busco lo he encontrado aquí,

amarrado a tu cintura…

Pegadito.


Pegado al imán de tu pecho,

yo voy dejándome llevar

por el vaivén de tu pelo.


Me gusta cuando muerdes tus labios,

como queriendo decir:

“¡Oye, tú! ¿Qué estás esperando?”.


Todo es posible cuando estás aquí,

paseando tu figura en mi cuarto.

Todo lo que busco lo he encontrado aquí,

amarrado a tu cintura…

Pegadito.

2 comentarios:

e. dijo...

no te preocupes china, la expresión en tu rostro y seguro la sonrisa dicen más que las palabras, quizá ya esté enterado...quizá....

Juanlu dijo...

Me gustan los dibujos, muy divertidos, son tuyos?...yo hago dibujillos también, si quieres echarle un vistacillo...
www.dididibujos.blogspot.com